Cuando regresé, Ethan estaba sentado frente a la chimenea, acomodando unos troncos con su brazo sano. La camisa que llevaba puesta me llegaba hasta la mitad de los muslos y, aunque había enrollado las mangas, seguía quedándome demasiado grande. Al escuchar mis pasos, levantó la mirada y se quedó inmóvil. Sus ojos descendieron lentamente por mis piernas antes de regresar a mi rostro. —¿Qué ocurre? —pregunté, tirando discretamente del borde de la camisa. —Nada —respondió Ethan, aunque la sonrisa que apareció en sus labios decía lo contrario. —Me estás mirando —lo acusé, cruzándome de brazos. —Créeme, estoy haciendo un gran esfuerzo por limitarme a eso —murmuró, sin apartar los ojos de mí. Sentí que las mejillas me ardían. Maldito Alfa. ¿Tenía que ser tan descarado? Para disimular mi nerviosismo, tomé el estuche de vendas que habían dejado sobre la mesa y me acerqué a él. —Desabróchate la camisa. Voy a revisar tu herida —ordené, procurando sonar firme. Ethan arqueó una ceja mi
Last Updated : 2026-10-28 Read more