Matteo GiordanoHabían pasado casi dos días sin ninguna noticia de Carmen, y yo ya estaba a punto de perder completamente el control. La desesperación me arañaba la garganta como cuchillas, consumiendo cada resquicio de mi lucidez.Hasta ahora, ningún signo del paradero de Rosa y Martina Gonzalez. Las búsquedas continuaban intensas, pero la falta de respuestas me estaba volviendo loco.La policía ya había ido a la residencia de la familia con una orden de prisión preventiva para Mário Gonzalez, quien permanecía detenido mientras las investigaciones avanzaban sin tregua.—¡Ya no aguanto más estar sin noticias de mi hija! —oigo a doña Dolores lamentarse en la sala, entre lágrimas, mientras es sostenida amorosamente por Maísa.—Lo que sea que esas locas quieran hacer... que al menos me devuelvan a mi hija, viva o muerta... —su voz muere en un sollozo desgarrador.—¡No diga una cosa así, doña Dolores! Carmen está viva, ¡lo siento! —afirmo con tono áspero y desesperado, intentando convence
Dernière mise à jour : 2026-10-14 Read More