PERSYIba a morir. Mi estómago rugía y mis pies palpitantes gritaban en protesta, pero no dejé de correr. No podía. Venían tras de mí. No uno, ni dos, sino tres hombres enormes corrían detrás de mí, insultándome y gritando a todo pulmón.El sonido de sus pasos pesados se acercaba cada vez más mientras yo cruzaba a toda prisa la calle, lo que me obligaba a aumentar el ritmo con cada segundo que pasaba. Esta gente estaba decidida a alcanzarme, y quién sabía qué planeaban hacerme; después de todo, desde su perspectiva, yo era una vil ladrona. ¿Cómo iban a saber que esta era la primera vez en mi vida que tomaba algo que no me pertenecía? Probablemente pensaban que lo hacía a menudo; al fin y me cabo, vestía un abrigo, unos pantalones y un sombrero gigantescos, cubriéndome como si fuera una especie de asesino en serie.—¡Detente ahí! ¡Que alguien atrape a ese ladrón! —escuché gritar a uno de ellos.Otro añadió: —¡Si te pongo las manos encima, te juro que vas a rogar por la muerte! —Mi co
Last Updated : 2026-09-18 Read more