—Ariel, el bebé no murió, ¿verdad? ¡Nuestro bebé está vivo, ¿cierto?! ¡Ariel, sal y ven a verme! ¡Quiero ver a nuestro bebé! ¿Por qué me mentiste? ¡Si el bebé está vivo, ¿por qué me engañaste?!Remi tironeaba de la reja de hierro como un loco mientras gritaba a todo pulmón. Los vecinos, alarmados por el alboroto, comenzaron a salir de sus casas para ver qué estaba pasando.Dentro de la residencia, Ariel estaba jugando con Joy. Al escuchar la voz de Remi, una sonrisa burlona apareció en sus labios.¿De verdad ese hombre tenía el descaro de preguntarle por qué?Si aquel día los hombres de Remi no se hubieran apiadado de ella y no la hubieran llevado a la clínica, tanto ella como el bebé habrían muerto.Remi había estado a punto de arrebatárselo todo.Joy no le debía absolutamente nada.—¡Maldito Remi! ¡Voy a tener que hacerle entrar en razón a golpes!Pedro se dirigió furioso hacia la puerta.Ariel, sin embargo, miró al hombre que seguía gritando rodeado de vecinos y finalmente
Ler mais