Una hora después de dejar la muestra de sangre, el sedán negro se detuvo ante la residencia de La Moraleja. Adrián entró empapado. Mercedes tomaba té en el salón.—¿Qué aspecto es ese a estas horas? No tienes ninguna necesidad de ir por ahí mojándote. Un poco de dignidad, Adrián.Su voz era la de cualquier otra noche. Cuando él se acercó con el abrigo chorreando, dejó la taza.—Madre. ¿Por qué ordenaste suspender el tratamiento del padre de Lucía y retirarle el respirador aquella noche?Mercedes se quedó quieta un instante. Después torció la boca.—¿Has venido a montar un escándalo por eso? Aquella estafadora quería convertirse en la señora de esta casa. Había que pararla. Si perdía la esperanza de salvar a su padre, dejaría de perseguirte.
Terakhir Diperbarui : 2026-09-30 Baca selengkapnya