La puerta de cristal que conectaba la mansión con el jardín se abrió con suavidad, y Alexander salió al exterior acompañado por Gabriel, con la firme intención de acercarse a Serena para ponerla al tanto de la situación y tantear el terreno sobre la propuesta que acababan de discutir.Sin embargo, al doblar hacia el área verde, el paso de ambos magnates se detuvo en seco.Serena estaba de pie junto a la mesa de jardín, con el cuerpo encorvado por la angustia y el teléfono móvil aferrado entre las manos con tanta fuerza que los nudillos se le habían puesto completamente blancos. Sus ojos grandes y expresivos estaban anegados en lágrimas silenciosas que amenazaban con desbordarse, y sus manos temblaban de manera descontrolada, incapaces de sostener el aparato con firmeza. A pocos pasos, Leonardo jugaba distraído con sus soldaditos, ajeno por completo al colapso emocional de la joven.—¿Qué sucede, Serena? —preguntó Alexander de inmediato, abandonando toda postura distante y caminando a
Última actualización : 2026-11-03 Leer más