MIRAMEICerré la cortina.La música de la sala se volvió un golpe sordo. Adentro olía a whisky y a oud, y todas las lámparas del reservado estaban encendidas, como él pedía siempre.Tenía el cinturón abierto. No se había movido del sillón.Me temblaban tanto las manos que hice lo único que sabía hacer en ese cuarto. Bailar.Las monedas del sostén tintinearon con el primer giro de cadera. Arqueé la espalda muy lento, dejé que la gasa de la falda se me pegara a los muslos y bajé las manos por mis costados. Lo había hecho decenas de veces para él. Mi cuerpo se sabía el camino.Mi cabeza no.Bajé hasta quedar de rodillas entre sus piernas, sin tocarlo, y subí sin apuro, ondulando el vientre a centímetros de su cara. Él no se movió. Solo apretó el brazo del sillón hasta que el cuero crujió.Le di la espalda y me arqueé hacia atrás, hasta que el pelo de la peluca le cayó sobre el pecho y sentí su respiración caliente en la nuca.Esta tarde, Faisal. Esta noche, él… Respira, Mei.Di otra vuel
آخر تحديث : 2026-10-15 اقرأ المزيد