Al anochecer del décimo día, Lucía ordenaba los documentos que presentaría al día siguiente en la entrevista a distancia. Leo, con la cuchara en la mano, miraba la puerta.—¿Y el tío?Cuando Darío entró y se sentó en una silla, el niño volvió a comer. Lucía vio cómo, con esa breve comprobación, se le relajaba al hombre la boca. Pero al inclinarse, otra expresión le cruzó la cara.Desde hacía 3 días, solía levantarse antes que nadie incluso a mitad de la comida. Si le preguntaban si le dolía, decía que no había dormido, y ni siquiera cuando la enfermera le recomendó volver a revisión cambió su agenda.Después de confirmar quién estaría con Leo cuando se durmiera, Lucía salió de la habitación. Darío se apoyó con la mano en la pared delante de la escalera.—Usted también debería descansar.—Tengo cosas que comprobar. Y tú, doctora, no te quedes aguantando en el despacho.Cuando Marco lo llamó, él bajó primero. No despegó la mano de la barandilla.***Hacia las 9 de la noche, Lucía termin
Last Updated : 2026-10-26 Read more