CAPÍTULO DOS: En pazEl calor de la luz del sol acarició mi rostro, suave y dorado, extendiéndose sobre mi piel. Permanecí inmóvil un instante, desconcertada por la sensación. Ya no había oscuridad presionando mis ojos. Ni piedra fría bajo mi cuerpo. Ni una puerta de hierro manteniéndome encerrada.Solo calidez.¿Así es como se siente la muerte?Esperaba algo más oscuro, algo más frío. Esperaba silencio y vacío, no esta luz dorada filtrándose a través de mis párpados cerrados.Abrí los ojos lentamente, parpadeando ante la claridad.Miré a mi alrededor, confundida.Cortinas blancas, paredes de color crema, una cama grande. Una cómoda conocida junto a la ventana.Luz del sol.Luz del sol de verdad.Llevé mis manos hacia adelante y las observé. Ya no estaban delgadas ni magulladas. Ahora eran suaves y tersas.Mis dedos temblaron al tocar mi rostro.Sin labios agrietados, sin mejillas hundidas, sin rastro de sangre. Intenté tragar saliva; el dolor había desaparecido.¿Acaso estaba, por fi
Terakhir Diperbarui : 2026-11-01 Baca selengkapnya