Brisca

¿El precio de no elegirme? ¡Su locura!
¿El precio de no elegirme? ¡Su locura!
El día del divorcio, solo me llevé la ropa de la boda. La casa, el auto, el dinero, las hijas... todo se lo dejé a mi esposo, Daniel Vegas. Él me miró con sorpresa y esbozó una sonrisa burlona: —¿Estás segura? Criaste a las tres niñas con tus propias manos, ¿tampoco las quieres? —Si de verdad no quieres nada, tampoco te pediré la pensión alimenticia. Así será justo. Firmé rápido los documentos del divorcio y dije con tono sereno: —Sí, muy justo. Daniel dudó un momento antes de estampar lentamente su firma. —Si te arrepientes, puedes... Interrumpí su frase con un gesto de la mano y me fui sin volver la mirada. Daniel siempre decía que me casé con él por dinero e influencia, e incluso intentó atarlo a través de los hijos. Pero ya no importaba. Cuando al fin viera mi cadáver, lo entendería.
10 Capítulos
De vuelta al pasado, pero dueña de mi futuro
De vuelta al pasado, pero dueña de mi futuro
Mi hermana, María Sánchez, que siempre despreciaba la escuela, de pronto quiso presentar el examen para la universidad y les pidió a mis papás que me casaran con el hijo de un alto mando militar; a cambio, el general pondría el dinero para su carrera, un “apoyo” disfrazado de arreglo. Entonces supe que ella también había renacido. En la vida pasada, a María los libros le daban flojera: salió de la prepa y se casó con el hijo del comandante de zona, con un arreglo generoso de por medio. Luego a Bruno lo cambiaron a la frontera norte, a una Zona Militar pegada a nogales; a ella le repugnó el entorno y se negó a irse con la tropa. Yo, en cambio, terminé la universidad a puro trabajo y ahorro, entré a una dependencia pública con plaza base y me volví, por fin, capitalina de verdad. Ya metida en la vida castrense, María empezó a cobrar mordidas usando el nombre del suegro general. Lo metió en broncas con los de arriba; la Contraloría de la Militar lo bajó de puesto sin miramientos y, al final, la suegra la corrió de la casa. Tras el divorcio, la engancharon con una “asesoría” para invertir en la Bolsa de Valores; vino el desplome y quemó los ahorros de jubilación de mis papás. Sin salida, se me pegó y, cuchillo en mano, me obligó a entregarle mis ahorros y mi casa “para levantarse otra vez”. En el jaloneo me dio doce puñaladas. Me desangré. Cuando abrí los ojos otra vez, estaba de vuelta al principio: mi hermana les pedía a mis papás que me casaran con Bruno. Yo acepté encantada y me di de baja de la prepa de inmediato.
8 Capítulos
Detrás de las mentiras
Detrás de las mentiras
Estuve ocho años con un hombre divorciado. Nos separamos noventa y cuatro veces y nos divorciamos cinco. Una más, y sería la número cien, pero me cansé. La primera ruptura fue la noche que le entregué mi primera vez: dejó todo a medias porque su ex lo llamó para comprar pan. La quinta, cuando me abandonó embarazada en plena carretera para consolar a esa misma mujer. Tuve un accidente, perdí al bebé… y él llegó después, desarreglado, como si nada. Y aun con todo el dolor que me causó, nunca tuve el valor de dejarlo del todo. La última vez que nos divorciamos fue por otra razón absurda: su ex y su hijo participarían en un programa familiar, y para cuidar la imagen de familia feliz, volvió a divorciarse. Cuando el show terminó, me llamó para hablar de reconciliarnos. Pero esta vez dije que no… porque ya había decidido casarme con otro.
9 Capítulos
Una Criminal Me Robó la Vida
Una Criminal Me Robó la Vida
Mi esposo era alabado por mis amigos como un amor perfecto. Todos decían que me amaba locamente, que me trataba como una princesa. Hasta que fui a mi chequeo de embarazo. Mi prima Aurora, antes de suicidarse, le hizo una llamada de despedida. Sin dudarlo, me abandonó, que embarazada de seis meses y salió corriendo despavorido. Mi madre quería que fuera comprensiva y que "prestara" a mi esposo a Aurora con depresión. Mi hermano también me regañó: —Que sigas en esta familia se lo debes a ella. ¡Lo que ella pida, se lo das! Me pareció absurdamente ridículo. ¿Acaso yo no era la familia de ustedes? Ella solo era una intrusa que se adueñó de lo ajeno. Pero cuando por fin decidí renunciar a todos ustedes, ¿por qué se arrepintieron?
10 Capítulos
Morí traicionada, renací para destruirlo
Morí traicionada, renací para destruirlo
El mismo día que me tocó dar a luz, la alumna de mi esposo —embarazada y con el orgullo atravesado— decidió largarse sola a escalar la Cordillera de los Andes. Mientras él se la pasaba buscándola sin dormir, como un desesperado, yo estaba en el hospital, desangrándome en un parto complicado que me mandó directo a terapia intensiva. Cuando por fin abrí los ojos, lo primero que vi fue al médico entregándole a mi esposo el parte donde decía que mi vida estaba en riesgo... y él, en vez de acercarse a darme un poco de consuelo, me aventó en la cara los papeles del divorcio. —Camila es mi mejor estudiante —me soltó, serio—. No me voy a quedar de brazos cruzados viendo cómo hace semejante locura. Tú vas a ser mamá, te toca aguantar. En esa vida no firmé. Apenas salí de la sala de partos, me fui directo a la universidad a denunciarlo por la relación que tenía con su alumna. A ella la terminaron sacando del posgrado, y la presión fue tan fuerte que un día se cortó la garganta delante de mí. Cuando él llegó, ya no había nada que hacer: dos vidas se habían ido de golpe. Él no dijo una sola palabra, organizó el entierro y después me trató como si nada hubiera pasado. Yo, ingenua, pensé que por fin la vida iba a darme un respiro. Pero el día que nuestra hija cumplió un año, él le pisó al acelerador y el carro en el que íbamos se fue directo al precipicio. Ese mismo día... se cumplía un año de la muerte de su alumna. Cuando volví a abrir los ojos, estaba otra vez en la sala de partos, justo en el momento en que casi se me iba la vida.
16 Capítulos
Tras renacer, acepté al hermano peligroso del magnate
Tras renacer, acepté al hermano peligroso del magnate
El día de mi vigésimo cumpleaños, el amigo multimillonario de mi abuelo colocó varias fotos frente a mí y me pidió que eligiera un esposo. Sin vacilar, seleccioné a Adrián Mendoza, el sexto hijo de la familia Mendoza. Todos los presentes quedaron atónitos. Después de todo, todo el mundo sabía que yo, la heredera de la familia Delgado, había estado obsesionada durante años con Luciano Mendoza, el tercer hijo de los Mendoza. En mi vida anterior, logré casarme con Luciano, quien gracias a esto heredó la mayor parte de los bienes de su abuelo. Pero después del matrimonio, me fue infiel con mi hermana menor, Sofía Delgado. Mis padres, furiosos, enviaron a Sofía a estudiar al extranjero. Desde entonces, Luciano me odió profundamente. Permitió que numerosas amantes que se parecían vagamente a Sofía me humillaran constantemente. El acoso constante me llevó a sufrir una severa depresión. Al final, Luciano reemplazó mis medicamentos con veneno lento, y morí embarazada, llena de amargura. Al renacer, decidí dejarlos ser. Pero cuando se anunció mi compromiso con Adrián Mendoza, Luciano perdió por completo la cordura.
9 Capítulos

¿Los Jugadores Cuentan Los Puntos En La Brisca Correctamente?

3 Respuestas2026-02-11 17:50:17

Me encanta cuando una partida de «Brisca» termina y toca hacer el recuento: entonces se ve quién realmente jugó bien y quién se confió con un par de cartas. En mis partidas con amigos suelo explicar el sistema rápido y claro: cada carta tiene un valor fijo —el as vale 11 puntos, el tres 10, el rey 4, el caballo 3 y la sota 2; las demás (2 a 7) valen 0— y entre todas suman 120 puntos por mano. Lo que veo con frecuencia es que los errores vienen por no acordarse de esos valores o por sumar las cartas como si fueran sus números, en lugar de sus valores de brisca. Por ejemplo, es común que alguien cuente un tres como 'tres puntos' en vez de 10, o que confunda el caballo con la sota en la prisa del momento.

Para evitar líos, yo reparto las cartas ganadas en montones por pareja o por jugador y saco primero las figuras y los ases: los pongo en fila para contar 11+10+4+3+2 con más facilidad, y luego meto los ceros al final. Otra táctica que uso es comprobar que la suma final dé 120; si no cuadra, rápidamente vuelvo a revisar montones concretos en vez de recalcular todo. Además, recomiendo acordar antes cómo se anotan los puntos (si se suman en la pizarra, en la mano o en papel) y mantener el mismo método para evitar discrepancias. Me gusta pensar que un buen recuento no solo evita peleas, sino que también fuerza a los jugadores a prestar más atención durante la mano, lo que mejora el juego en general.

En mi experiencia, la mayoría cuenta los puntos correctamente cuando hay calma y una regla clara; el problema aparece cuando hay prisas, risas y gente hablando al mismo tiempo. Por eso siempre insisto en un pequeño ritual final: ordenar las cartas por valor, hacer una suma rápida y comprobar el total. Con eso la partida se cierra con buen rollo y sin malentendidos, y la sensación de haber ganado (o perdido) es mucho más justa.

¿La Brisca Por Parejas Tiene Reglas Específicas En España?

3 Respuestas2026-02-11 07:20:53

Me encanta jugar a la brisca por parejas en las reuniones con amigos y en España, sí, hay reglas bastante concretas que suelen respetarse, aunque con matices locales.

Se juega normalmente con la baraja española de 40 cartas entre cuatro jugadores en dos parejas (los compañeros se sientan enfrentados). Cada jugador recibe tres cartas y se pone una carta boca arriba que marca el triunfo (el mazo restante se deja encima y la carta del triunfo queda parcialmente visible). Tras cada baza, los jugadores roban cartas del mazo para volver a tener tres, empezando por quien ganó la baza. La baza la gana la carta más alta del palo que se ha jugado, salvo que aparezca un triunfo: entonces gana el triunfo más alto. No existe obligación de seguir el palo, puedes jugar cualquier carta aunque tengas del palo que se ha salido. Los valores para contar puntos son fijos: el as vale 11, el tres 10, el rey 4, el caballo 3, la sota 2 y las demás cartas 0; entre todas suman 120 puntos.

Además de esas normas básicas, en España hay muchas variantes sociales: algunas parejas juegan a primera mano con reglas de puntuación particular (objetivos a 101 o 121 puntos), otras aplican restricciones sobre señales o pactan reglas para desempates. En torneos o clubs serios se suele exigir estrictamente no comunicarse con el compañero y respetar la regla de robo de cartas tras cada baza. En mi experiencia, conocer bien el valor de las cartas y la gestión de triunfos marca la diferencia, y es lo que más disfruto cuando se complica la partida.

¿Los Clubs Organizan Torneos Oficiales De Brisca En España?

3 Respuestas2026-02-11 14:19:01

Me encanta ver cómo los clubes locales mantienen viva la brisca en muchos pueblos y ciudades de España; yo llevo años involucrado en la organización de partidas y puedo decir que sí, los clubs organizan torneos, aunque el término «oficial» puede tener varias lecturas. En mi experiencia, hay peñas, casas de cultura y clubes de ajedrez o tiempo libre que convocan torneos con inscripciones formales, cuadros eliminatorios y árbitros, y esos eventos suelen respetar un reglamento estándar (puntos por mano, orden de juego, señas acordadas). A veces estos torneos están patrocinados por ayuntamientos o por asociaciones regionales, lo que les da un carácter más formal y difusión en prensa local.

No hay una única liga nacional centralizada para la brisca como las grandes federaciones de otros deportes, así que lo que se considera “oficial” depende de la entidad que lo organice: una federación de juegos tradicionales provincial, una diputación o una asociación cultural pueden avalar campeonatos comarcales y autonómicos. En esos casos se realizan clasificaciones, premios y hasta normas escritas que todos los participantes deben cumplir, y suelen celebrarse durante las fiestas locales o en salas de actos municipales.

Personalmente, valoro mucho esos torneos porque fomentan la competición sana y la convivencia: ves desde veteranos estratégicos hasta chavales aprendiendo. Además, cada vez hay más torneos online y plataformas que organizan liguillas, lo que amplia el público. Para mí, la brisca en clubes es una mezcla fantástica de tradición y comunidad, y los torneos, sean humildes o avalados, mantienen viva la pasión por las cartas.

¿Los Expertos Usan Estrategias Avanzadas En La Brisca?

3 Respuestas2026-02-11 08:41:15

Me encanta cómo los pequeños detalles marcan la diferencia en «Brisca». Llevo años jugando en reuniones familiares y torneos informales, y puedo decir que los expertos no solo juegan mejor porque tienen buena intuición: usan estrategias avanzadas que combinan memoria, probabilidad y gestión del triunfo. Por ejemplo, cuentan mentalmente las figuras de más valor —el as y el tres— y llevan la cuenta de los triunfos que han salido. Sabiendo que en total hay 120 puntos en la mesa (as = 11, tres = 10, rey = 4, caballo = 3, sota = 2), un jugador experto puede estimar cuánto queda por recoger y decidir si conviene arriesgar un triunfo o reservarlo para el final.

También observo mucha sutileza táctil en la forma de jugar las manos: hay quien “sacrifica” cartas bajas para forzar a sacar triunfos del contrario, o deja pasar una baza alta para atraer y luego barrer con triunfo. En parejas, la comunicación indirecta —mediante el orden de juego y las cartas que se descartan— se vuelve clave para coordinar ataques sin romper reglas. Además, los mejores jugadores varían su ritmo: a veces controlan la partida reteniendo triunfos, otras veces atacan rápido para romper la estructura del rival.

Al final, la diferencia está en integrar todo eso en tiempo real: memoria de cartas, lectura de patrones y manejo de riesgo. Yo disfruto tanto del aspecto psicológico como del puramente técnico; ver a una partida cambiar por un solo descarte es de mis pequeñas alegrías.

¿Los Novatos Aprenden A Jugar La Brisca Por Internet?

3 Respuestas2026-02-11 22:23:57

Me sigue sorprendiendo lo rápido que alguien puede pillar las reglas básicas de la brisca con solo ver unos cuantos videos y partidas en línea.

Yo empecé buscando tutoriales en vídeo y me topé con streamers que explicaban desde el orden de las cartas hasta las sutilezas del envido (bueno, de la brisca). Ver a gente jugar en tiempo real me ayudó a entender ritmos: cuándo arriesgar con un triunfo alto, cómo contar cartas según lo que tiran los compañeros y rivales, y por qué a veces conviene perder una baza para ganar la siguiente. Entre los tutoriales y las partidas contra bots fui puliendo la intuición; los bots no son humanos, pero permiten practicar repeticiones sin presión.

Además, las salas multijugador y los foros me enseñaron etiqueta y trucos prácticos. Hay guías escritas con ejemplos de jugadas y discusiones sobre estrategias regionales; leer opiniones me abrió la cabeza para no quedarme en la táctica básica. Sí, el aprendizaje presencial tiene su encanto, pero internet combina teoría, práctica y comunidad de forma inmediata. Al final me quedé con la mezcla: vídeos para la base, partidas online para practicar y charlas con otros jugadores para entender por qué ciertas jugadas funcionan. Esa mezcla fue la que realmente me hizo sentir cómodo jugando en mesa luego, y todavía sigo descubriendo matices cada vez que juego.

¿Los Jugadores Usan Variantes De Baraja En La Brisca?

3 Respuestas2026-02-11 15:18:44

En muchas partidas de bar en mi ciudad se nota enseguida: la brisca no es dogmática con la baraja, y los jugadores se adaptan según lo que tengan a mano. Tradicionalmente se juega con la baraja española de 40 cartas —As, 2, 3, 4, 5, 6, 7 y las figuras Sota, Caballo y Rey— y ahí los valores básicos no fallan: el As suele valer 11, el Tres 10, el Rey 4, el Caballo 3 y la Sota 2. Esa configuración de 40 cartas es la que todos reconocen y que marca el ritmo del juego.

Sin embargo, he visto varias soluciones prácticas: cuando alguien no tiene baraja española, se usan barajas francesas de 52 cartas quitando los 8, 9 y 10 para dejar las 40 necesarias, y se adaptan las figuras (J, Q, K) para que funcionen como Sota, Caballo y Rey. También aparece la baraja italiana en zonas donde es más común; el juego sigue siendo el mismo, cambian un poco los dibujos de las cartas. Además están las variantes de reglas locales —por ejemplo jugar por parejas, a tres jugadores o con reglas de triunfo distintas— que influyen más en la dinámica que el simple cambio de diseño de la baraja.

En resumen, sí: los jugadores usan variantes de baraja cuando hace falta, pero suelen preservar la estructura de 40 cartas y los valores que definen la brisca. Me gusta esa flexibilidad; demuestra que el juego vive en la práctica, no solo en el manual, y eso siempre le da sabor a la partida.

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