
No seré tu amanteClara Molina permaneció tres años al lado de Damián Aguilar, viviendo bajo su sombra, y sabía mejor que nadie lo desenfrenado que era en realidad.
Por casualidad, alcanzó a ver el verdadero rostro que Damián escondía bajo esa apariencia refinada.
Desde entonces, solo quiso mantenerse lo más lejos posible de él, pero él se empeñó en no darle ese gusto.
Para separarse de Damián, Clara siguió el consejo de una amiga y recurrió a medidas un tanto extremas.
Tal como esperaba, Damián fue quien tomó la iniciativa de marcar distancia.
Lo que jamás imaginó fue que, el día que volviera a casa con su prometido, Damián la acorraló en el baño y le mordió la oreja con malicia.
—¿No decías que, si en esta vida no podías casarte conmigo, te ahorcarías el día de mi boda?
Para Clara, todo lo que había entre Damián y ella se resumía en una sola palabra: transacción.
Pero cuando una fuerte nevada bloqueó los caminos, quien salió a buscarla sin importarle el peligro fue Damián.
Cuando quedó atrapada en el centro de una tormenta de rumores, despreciada y condenada por todos, Damián fue el único que volvió a creer en ella.
A Clara, Damián alguna vez la menospreció, la humilló... y al final, terminó rindiéndose ante ella.
“Quiero los ojos de la noche interminable; unos ojos que solo te miren a ti.”