Renací y elegí a 3 machos imperfectosMi hermana y yo fuimos transportadas por accidente a las tribus de hombres bestia, y el Dios Bestia nos dio a elegir nuestra identidad.
La primera opción es convertirnos en Guerrera Bestia, con fuerza poderosa y figura robusta.
La segunda opción es convertirnos en Doncella Sagrada, con capacidad de reproducción entre especies y figura esbelta y sensual.
En mi vida anterior, mi hermana eligió la primera opción para sobrevivir, y yo me convertí en la débil y deseable Doncella Sagrada.
Pero a ella, por no ser lo suficientemente delicada, los machos de la tribu la despreciaron. Por eso, solo le asignaron tres machos discapacitados. A mí, en cambio, por mi figura grácil, los tres hombres bestia más fuertes y apuestos me volvieron su consentida.
Luego ellos se convirtieron en los reyes de la selva virgen, y yo en Doncella Sagrada, llena de gloria.
Mi hermana, muerta de envidia, aprovechó un descuido para empujarme a un pantano venenoso. Con mi último aliento, le clavé un aguijón venenoso y morimos juntas.
Al abrir los ojos otra vez, volvimos al momento de elegir ante el Dios Bestia.
Esta vez, mi hermana se apresuró a escoger ser la Doncella Sagrada.
—Mariana, esta vez la Doncella Sagrada seré yo. Por lástima, te regalo a esos tres machos inútiles y discapacitados.
Contengo mi inmensa alegría. ¿Qué tiene de bueno ser encerrada como herramienta de reproducción?
Hay que saberlo: en una sociedad primitiva, el que manda es el más fuerte.