Mi afición por las películas de brujas siempre me lleva de cabeza hacia «The Craft», y si lo que buscas es verla en España te doy el mapa que yo uso cada vez que quiero revisitarla.
Normalmente empiezo por las tiendas digitales: en la tienda de Apple TV/iTunes y en Google Play Películas suele aparecer para compra o alquiler, al igual que en la tienda de Amazon Prime Video (no siempre incluida en la suscripción, pero sí como opción de comprar o alquilar). Rakuten TV y Microsoft Store también son lugares habituales donde buscar, y los precios de alquiler suelen moverse entre 2,99 y 4,99 € mientras que la compra puede estar entre 7,99 y 14,99 €, según la calidad (SD/HD).
Además de eso, yo reviso un agregador de catálogos para España, porque las plataformas cambian títulos de un mes a otro: simplemente selecciono España y el título «The Craft» para ver el panorama actual (en alguna ocasión la he encontrado incluida en servicios por suscripción, aunque es intermitente). Si prefieres doblaje o subtítulos, fíjate en la ficha de la tienda antes de comprar: a veces solo hay doblaje o solo subtítulos en español.
Mi consejo personal: si vas a ver la película solo una vez, quizás alquilar en Apple o Google sea lo más cómodo; si la quieres conservar para verla a menudo, la compra en la tienda que ofrezca mejor calidad te compensa. Me encanta cómo mantiene ese tono oscuro ochentero y siempre merece la pena revisarla.
Siempre me ha fascinado cómo una película como «The Craft» prende la curiosidad por la brujería juvenil y el poder del grupo, pero si hablamos de libros publicados en España hay que matizar: no existe una novelización oficial en español de la película que yo conozca, ni un tie-in directo que se venda en librerías grandes como si fuera una franquicia. Lo que sí encontrarás en abundancia son libros que exploran los mismos temas: brujas adolescentes en la ficción, guías prácticas de magia moderna, y ensayos sobre Wicca y neopaganismo traducidos al castellano.
En mis estanterías hay desde manuales prácticos hasta novelas que captan la esencia rebeldía-amistad-magia que muestra «The Craft». Autores clásicos del movimiento wiccano como Scott Cunningham o referentes feministas como Starhawk suelen tener traducciones al español, y en la sección de ficción juvenil hay bastantes novelas sobre brujas y pactos que conectan con esa vibra colegial y transgresora. Además, las ediciones españolas sobre esoterismo se concentran en sellos especializados, por lo que es fácil encontrar cosas bien traducidas.
Si quieres algo con tono más narrativo, busca novelas jóvenes sobre brujas o sagas urban fantasy en la sección juvenil; si buscas técnica y práctica, revisa las secciones de esoterismo y espiritualidad. Personalmente, disfruto leer ambos tipos alternándolos: la teoría alimenta la curiosidad y la ficción me devuelve la emoción del grupo unido por magia y conflictos, justo como en la película.
Me llamaron la atención las críticas que recibió «The Craft» en cines españoles, porque mezclaban sorpresa, cierto desdén y también una curiosa fascinación por la estética noventera. Muchos críticos subrayaron la química entre las protagonistas y la capacidad del filme para tocar temas como la amistad tóxica, la ansiedad adolescente y el deseo de poder; esos elementos sí fueron valorados en reseñas de suplementos culturales y revistas de cine. Al mismo tiempo, se señalaba con frecuencia que la película se quedaba en la superficie: diálogos exagerados, algunas decisiones de guion poco justificadas y un tono que a ratos parecía más sensacionalista que reflexivo.
En la prensa española hubo críticas que la percibieron como un producto de entretención con aspiraciones de culto más que como un estudio profundo sobre juventud y brujería. No faltaron comentarios sobre la banda sonora y la estética —dos puntos que tiraron bastante a favor—, pero también se criticó la representación estereotipada de personajes y cierto tratamiento moralizante en la resolución. En salas, el público joven reaccionó con más entusiasmo que los sectores más conservadores de la crítica.
Al final, mi sensación es que en España «The Craft» se recibió con distancia crítica pero con cariño popular: no era unanimidad en la prensa, pero sí comenzaba a consolidarse como título de culto entre generaciones que crecieron con esa mezcla de terror adolescente y estética alternativa. Lo veo todavía como una película imperfecta pero notable por su energía y su personalidad.