Siempre me ha fascinado cómo los secundarios pueden cambiar por completo la energía de una película, y en «West Side Story» eso se nota desde el primer número.
En la versión clásica de 1961, Rita Moreno como Anita y George Chakiris como Bernardo son imposibles de ignorar: ambos trajeron carisma, presencia física y verdad emocional a papeles que podrían haber sido solo arquetipos. Moreno tiene esa mezcla de fuerza y vulnerabilidad que hace que escenas como el enfrentamiento en el barrio y su 'A Boy Like That' queden grabadas. Chakiris, por su parte, imprime dignidad y peligro a Bernardo; su físico y baile lo volvieron tan memorable como el mismo conflicto entre bandas.
En la versión de 2021 hay otras texturas: Ariana DeBose revitaliza a Anita con una energía contemporánea y detalles íntimos, mientras que Mike Faist como Riff aporta una abrasividad y precisión coreográfica que subrayan la violencia latente. También me gusta cómo Josh Andrés Rivera como Chino y David Alvarez como Bernardo amplían la complejidad emocional del conflicto. Al final, esos papeles secundarios son los que sostienen el mundo de «West Side Story» y hacen que la historia funcione más allá de los protagonistas; yo siempre vuelvo a esas actuaciones cuando pienso en lo que hace grande a la película.
Me encanta seguir cómo se mueven los grandes anuncios en la industria, y en el caso de «West Side Story» el reparto completo se dio a conocer por canales bastante formales: un comunicado de prensa oficial publicado por el estudio y distribuido a la prensa especializada.
Recuerdo que ese comunicado apareció en el sitio web del estudio responsable, y al mismo tiempo fue recogido por medios como «Variety», «The Hollywood Reporter» y «Deadline», que suelen ser los primeros en amplificar estas noticias. Además, las cuentas oficiales del proyecto en redes sociales replicaron la información y enlazaron al press release, así que era fácil chequear la lista completa.
Para mí lo más útil fue ver el comunicado original porque venía con notas de producción y créditos completos; leerlo junto a los perfiles que publicaron los medios grandes daba contexto sobre por qué escogieron a cierto reparto. Al final, ver el anuncio en esos tres frentes (sitio del estudio, prensa especializada y redes oficiales) me dio la seguridad de que la información era definitiva y no un rumor.
Siempre me ha fascinado comparar cómo Hollywood reinterpreta sus propios clásicos, y el reparto de «West Side Story» entre 1961 y 2021 es un ejemplo perfecto de eso.
En 1961 la película fue un gran proyecto de estudio: Natalie Wood interpretó a Maria pero no cantó en la versión final, porque su parte vocal fue doblada por Marni Nixon, algo bastante común en la época. Rita Moreno fue Anita y su actuación le valió un Oscar; George Chakiris como Bernardo también recibió reconocimiento. Muchos intérpretes eran actores y bailarines profesionales del sistema clásico de Hollywood, y el casting priorizaba el star power incluso si la ascendencia de los actores no coincidía con los personajes puertorriqueños.
En 2021, Steven Spielberg apostó por una mezcla de talentos nuevos y veteranos con intención de mayor fidelidad cultural: Rachel Zegler, una debutante descubierta en casting abierto, interpreta a Maria y canta ella misma; Ariana DeBose trae una Anita con raíces afrolatinas; David Álvarez, de origen puertorriqueño, fue escogido como Bernardo. Además Rita Moreno vuelve pero ahora como Valentina, un papel reinventado que enlaza generaciones. Esa decisión de casting cambió el significado de la película para mí: pasó de ser un espectáculo de estudio a una versión más consciente de identidad y autenticidad.
Tengo grabada en la memoria la primera escena de baile de «West Side Story» y por eso siempre menciono a los nombres grandes cuando hablo del reparto: Natalie Wood como Maria, Richard Beymer como Tony, Russ Tamblyn como Riff, Rita Moreno como Anita y George Chakiris como Bernardo. Estos son los intérpretes que se llevan los créditos principales y buena parte del peso dramático de la película.
También es importante recordar que algunas voces de canto fueron dobladas: Marni Nixon puso gran parte de la voz de Maria y Jimmy Bryant dobló a Tony en varias canciones, mientras que Rita Moreno sí cantó buena parte de su papel. Detrás de cámara, Robert Wise y Jerome Robbins dirigieron la película con música de Leonard Bernstein y letras de Stephen Sondheim, lo que ayuda a explicar por qué el casting tuvo que combinar actores, bailarines y voces.
Ver la película siempre me hace apreciar cómo se ensambló ese reparto: son intérpretes que además de actuar debían moverse como bailarines y transmitir una intensidad que la cámara captó a la perfección.