Si te apetece sumergirte en la saga siguiendo el hilo que Richelle Mead construyó paso a paso, yo leería la serie principal en su orden de publicación antes de pasar a cualquier spin-off. Empiezo por recomendar la sexteta central: «Vampire Academy», «Frostbite», «
shadow Kiss», «Blood Promise», «Spirit Bound» y «Last Sacrifice». Ese recorrido te deja vivir la evolución de los personajes principales (intensidades, giros y revelaciones) tal como fueron pensados, y evita que te spoilees sorpresas clave si saltas entre libros.
Después de cerrar la historia principal, me gusta continuar con la serie derivada «Bloodlines»: empieza por «Bloodlines», sigue con «The Golden Lily», «The Indigo Spell», «The Fiery Heart», «Silver Shadows» y termina con «The Ruby Circle». Leer «Bloodlines» tras la serie original ayuda porque muchos personajes y tramas se basan en lo que ya sucedió en la academia; además, la voz narrativa y el enfoque cambian, así que es mejor apreciarlo con contexto.
Por último, no olvides que hay relatos cortos y extras del universo que funcionan como complementos (novelas cortas y material sobre secundarios). Yo los leo después de los libros donde aparecen esos personajes, para tener una referencia completa. En mi caso, seguir ese orden me dio una experiencia coherente y emocionalmente satisfactoria, con sorpresas y cierres que realmente pegan.