¿Quién Firma Las Columnas De Opinión En El.Español?
2026-05-28 18:31:41
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Elise
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Lo que yo observo cuando entro a leer opiniones en «El Español» es bastante directo: cada columna lleva la firma del autor que la escribió. A veces es un columnista habitual con un espacio fijo, otras veces un colaborador puntual o un experto invitado; y si es un editorial institucional es posible que aparezca como firma colectiva de la redacción. Normalmente la firma viene junto a una foto pequeña y una nota sobre su trayectoria o afiliación, lo que te ayuda a entender desde qué lugar habla esa persona.
Sigo varios medios y me gusta comprobar la autoría porque así sé si es una voz recurrente o una pieza puntual. En definitiva, las columnas están firmadas por quien las firma —y esa firma es la mejor pista para valorar el punto de vista—.
2026-06-01 18:22:58
1
Wyatt
Orientador
Conductor
Me fascina cómo a veces una simple columna puede cambiar la manera en que veo las noticias: en «El Español» las columnas de opinión están firmadas por la persona que escribe cada pieza. Llevo décadas siguiendo medios y en este caso verás que hay firmantes muy variados: columnistas habituales del propio medio, colaboradores externos —expertos, académicos, periodistas invitados— y, en ocasiones, textos atribuibles a la redacción en general cuando se trata de un editorial colectivo. Normalmente al inicio o al final del artículo aparece el nombre del autor, a veces acompañado de una foto pequeña, una breve descripción y enlaces a otros textos suyos.
Si entras en la sección de Opinión o en la pestaña que suele llamarse «Firmas» encuentras el listado de quienes escriben con regularidad; ahí verás perfiles recurrentes y también voces puntuales. En la práctica eso significa que la firma te indica la responsabilidad y el punto de vista: una columna firmada refleja la postura personal del autor, y no necesariamente la línea editorial del periódico. Cuando hay colaboraciones externas, suelen aparecer indicadas con la afiliación del autor (universidad, instituto, o su papel público) para dar contexto.
Mi experiencia como lector me dice que prestar atención a las firmas ayuda a calibrar el sesgo, la experiencia y la intención del texto. Además, si te interesa una voz concreta, con un clic puedes ver todas sus columnas recientes y formarte una idea más completa. En pocas palabras: en «El Español» te firman las columnas los propios autores —columnistas fijos, colaboradores puntuales o la redacción en textos editoriales— y la firma suele venir acompañada de información que te ayuda a situar el punto de vista. Me deja la sensación de que, aunque haya diversidad de opiniones, la transparencia sobre quién escribe es bastante clara y útil para el lector.
2026-06-03 00:02:51
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Desde que me casé con Julián Mendoza, él puso punto final a todas sus andanzas.
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“Oye Julián, ¿qué tal la experiencia de ayer en el Bentley con tu compañera de universidad?”
“Lo hemos probado en todos lados. Está locamente enamorada de mí.”
Debajo había una foto íntima de ellos, y el grupo se llenó de comentarios calientes, felicitándolos entre risas y bromas.
Miré la pantalla y un dolor punzante me atravesó el corazón. De pronto lo entendí: toda aquella felicidad a mi lado no era más que un montaje perfectamente preparado.
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Son tan diferentes a uno le gusta la adrenalina,el bungee jump,el modelaje,la lucha y a otro la literatura.Pero el mismo amor tan fuerte y bello.Pasarán tiempo juntos pero algo pasará cuando estén tan enamorados.De un día para otro Bryan Schafer se irá sin despedirse,un hombre bueno,pero que no se acepta con inseguridades sobre lo que su familia ha puesto en su mente a través de su vida,los prejuicios,la homofobia,no quererse a sí mismo.Jonatan sin saber porqué Bryan lo echó a perder todo intentará buscar respuestas.Es una novela con muchos aprendizajes sobre la manipulación
a nivel sentimental,el apego afectivo,el desapego,la aceptación propia y la aceptación social por la orientación sexual de Bryan Schafer, la ideología homofóbica de una familia y de los amigos de Bryan que se oponen por egoísmo a la relación y el amor de Jonatan y Bryan.
El Hombre que más te amó habla de esa esperanza difícil de extinguir aún cuando todo está acabado.Es tan intensa la espera que Jonatan prefiere callarlo todo y no dañar más la historia por si algún día esa persona decide volver.
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El día de mi cumpleaños, en la fiesta, mi esposo David Herrera apareció de repente con mi hermana adoptiva y su hijo.
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Me encanta cómo ciertas secciones pequeñas pueden convertirse en un ritual semanal: «La Contra» de «La Vanguardia» es una de ellas, y lo que más me gusta es que no hay un único autor fijo que la escriba siempre.
Cada semana aparece una entrevista larga y distinta, y la firma suele corresponder al periodista que la ha realizado; en otras palabras, la autoría rota dentro del propio equipo del diario. Eso le da frescura: un entrevistador puede priorizar preguntas más personales, otro puede buscar ángulos políticos o culturales, y así «La Contra» mantiene un pulso vivo con voces diferentes.
Como lectora habitual, valoro que se note la mano del periodista en el tono y las preguntas, porque es justamente esa variación la que convierte cada entrega en algo nuevo. Si quieres saber quién firma una semana concreta, basta con mirar la cabecera de la pieza: ahí verás el nombre que la respalda, y muchas veces la entrevista trae además una breve nota sobre el autor. Personalmente, disfruto descubrir qué enfoque traerá la próxima entrega.
Hace poco estuve mirando los bylines del periódico y me puse a investigar cómo colaboran los periodistas españoles con medios estadounidenses. En realidad, no hay una lista fija y cerrada: «The New York Times» trabaja con corresponsales propios (muchos son internacionales), pero también contrata con regularidad a periodistas españoles como freelancers, columnistas invitados y reporteros que aportan crónicas puntuales desde ciudades como Madrid o Barcelona.
Por ejemplo, con frecuencia verás piezas firmadas por periodistas que trabajan en redacciones españolas o por corresponsales locales que escriben en inglés para audiencias internacionales; además, agencias españolas como EFE y Europa Press suministran material que aparece en el NYT o que sirve de base para artículos. Si lo que buscas es nombres concretos, la vía más directa es revisar los bylines en las notas sobre España y la sección de opinión: allí aparecen los colaboradores españoles cuando publican.
Personalmente me interesa ese cruce: me encanta ver voces españolas dialogando con la audiencia norteamericana porque aportan matices y contexto que a menudo faltan en las coberturas internacionales.
Me encanta rastrear dónde aparecen las críticas sobre nuestras series favoritas y, en el caso de elespanol, casi siempre las encontrarás en su propia web: elespanol.com. Suelen agrupar los textos en secciones relacionadas con cultura y televisión, así que si estoy buscando una reseña de «Patria» o de «La Casa de Papel» voy directo a esas categorías. Ahí publican críticas, reportajes, entrevistas con creadores y análisis más largos; no es raro que una reseña venga acompañada de un vídeo o un podcast para profundizar.
Cuando quiero seguirles de cerca los localizo también en redes: comparten enlaces en X (antes Twitter), Facebook e Instagram, y a menudo pinchan los artículos destacados en boletines. Si necesito encontrar una crítica concreta uso el buscador de la web o los filtros por tema y etiqueta; funciona bien para rastrear opiniones sobre estrenos recientes o temporadas completas. Personalmente valoro que no se queden sólo en el veredicto: suelen contextualizar la serie dentro de la industria española, y eso ayuda a entender por qué una producción funciona o no. Al final, para mí es la forma más cómoda y fiable de leer críticas en español sin perderme detalle.
Me resulta muy interesante cómo Rubén Amón combina cultura y política en sus columnas; no se limita a la crónica fría, sino que construye narrativas con referencias históricas y literarias que enriquecen el análisis. Yo suelo leer sus textos con una mezcla de curiosidad y provocación: identifica tendencias en la política española —liderazgos, debates institucionales, episodios de corrupción o crisis sociales— y los enlaza con personajes y momentos culturales, lo que deja una lectura más amplia que la simple opinión partidaria.
Cuando lo sigo, me llama la atención su tono mordaz y a veces melancólico; no es raro que convierta una pieza política en un ensayo sobre el carácter nacional o sobre cómo determinadas decisiones públicas resuenan en la vida cotidiana. Eso hace que sus columnas sean valiosas tanto para quien busca contexto como para quien quiere una visión más crítica y estéticamente cuidada de lo que ocurre. En mi experiencia, leerlo ayuda a entender mejor los matices del debate público en España y a ver conexiones que otros comentaristas suelen pasar por alto.