He comprobado que a los diez años los niños ya tienen intereses muy definidos, así que mi estrategia suele ser ofrecer tres tipos de regalo: uno para la risa, otro para la aventura y uno que invite a pensar. Para la risa, apuesto por «Diario de Greg» o «Dog Man» de Dav Pilkey, porque el formato gráfico y el humor absurdo les atrapan al instante.
Para la aventura y la imaginación, recomiendo «Harry Potter y la
piedra filosofal» si aún no lo han leído, o «La historia interminable» de Michael Ende para los que buscan una fantasía más clásica. También sugiero obras en español como «Donde los árboles cantan» de Laura Gallego cuando quiero algo con un tono más épico y emocional, perfecto para lectores que ya disfrutan con tramas largas.
Finalmente, para cultivar la empatía, me encanta regalar «Wonder» («La lección de August»), que trata temas de amistad y respeto de forma accesible. Si pienso en presentación, añado marcapáginas chulos o una nota escrita a mano; pequeños detalles que convierten el libro en un recuerdo. En mi experiencia, acertar es mezclar sorpresa, risas y algo que les haga quedarse pensando después de la última página.