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No puedo evitar recordar con una mezcla de vergüenza ajena y diversión algunas escenas que claramente apuntan al gag de la ‘caca’ en el cine español. Si te gustan los chistes escatológicos, la referencia inmediata es la saga «Torrente»; su protagonista encarna un tipo de humor que no respeta tabúes y donde la mugre y la falta de higiene son parte del reclamo cómico.
Fuera de Torrente, «Airbag» es otra comedia que juega con el humor grueso y momentos visuales que buscan la risa por lo grotesco. Las adaptaciones más infantiles o de cómic, como las películas de «Mortadelo y Filemón», también meten algún gag corporal para arrancar carcajadas del público más joven y de los nostálgicos. En mi caso, ese humor me trae memories de cine en grupo: o te encantaba o te avergonzaba, pero nunca dejaba indiferente.
Me echo a reír cada vez que recuerdo el humor soez de ciertas comedias españolas; hay películas que, sin complejos, usan gags con excrementos para provocar risa y choque. Si tuviera que dar nombres claros empezaría por la saga «Torrente» (desde «Torrente, el brazo tonto de la ley» y sus secuelas), que es prácticamente un manual de humor vulgar: escenas de suciedad, alusiones a los fluidos y todo tipo de golpes bajos están a la orden del día.
Otra película que aparece en todas las listas de humor escatológico es «Airbag», que mezcla road movie con gags brutales y momentos que rozan lo grotesco; su tono desenfadado hace que la escena choque pero funcione como comedia. También he visto cómo algunas obras de Álex de la Iglesia, como «El día de la bestia» o «Perdita Durango», recurren a lo grotesco y a lo corporal para provocar risa nerviosa más que para hacer un chiste limpio sobre cacas.
En fin, si te interesa el tipo de comicidad que no se corta, empieza por «Torrente» y «Airbag» y después mira a estos directores más extremos: funcionan si aceptas que la risa sale de lo transgresor y un poco asqueroso. A mí me hacen reír precisamente por lo incómodo que resultan.
Me sale una sonrisa al pensar en esas escenas: la comedia española no tiene miedo a usar el gag escatológico para obtener risas fáciles. La referencia obligada es la saga «Torrente», que practica un humor deliberadamente zafio y donde las alusiones a la suciedad corporal son casi constantes.
También «Airbag» merece mención por su humor bestia y visual, y muchas adaptaciones al cine de cómics españoles sacan partido a chistes sobre fluidos y vómitos como recurso slapstick. Si prefieres ese tipo de risa, ve con la mentalidad puesta en lo grotesco; te sorprenderá cuánto puede rendir un gag maloliente cuando está bien cronometrado. A mí, personalmente, me divierten más cuando están integrados en una buena historia y no son solo golpes bajos gratuitos.
Me sorprende cuánto caben los chistes escatológicos dentro de la comedia española: hay una tradición de romper tabúes que viene desde la comedia popular. Personalmente he visto escenas con heces o alusiones explícitas en títulos que van desde la sátira más burda hasta la comedia de enredo. La saga «Torrente» es el ejemplo más claro y recurrente; Santiago Segura no se corta con el humor soez y lo utiliza para construir un antihéroe profundamente desagradable pero cómico.
Por otro lado, «Airbag» recurre a gags visuales bestias que a veces rozan la exageración física y corporal. Álex de la Iglesia, aunque más inclinado al grotesco y al terror cómico, no desdeña lo escatológico en ocasiones; sus películas pueden incluir momentos que provocan risa nerviosa más que risa limpia. También las adaptaciones de cómic y la comedia popular española (como varias entregas de «Mortadelo y Filemón») usan el gag de la suciedad o la caca como recurso fácil para público familiar y juvenil.
En resumen, si buscas risas provocadas por lo escatológico, empieza por ese trío: «Torrente», «Airbag» y algunas comedias de Álex de la Iglesia, con la idea de que el humor funciona por choque y exageración. A mí me funcionan cuando las veo con gente de confianza y ganas de reír sin filtros.
Me resulta divertido pensar en cómo algunas películas españolas usan la caca como chiste directo: es un recurso sencillo, instantáneo y muy visual. Siempre recomiendo empezar por «Torrente» si quieres ver humor escatológico sin filtros, y seguir con «Airbag» y ciertas comedias de corte popular o de cómic como «Mortadelo y Filemón», donde el gag corporal aparece para arrancar risas fáciles.
En mi caso, disfruto de ese humor cuando va acompañado de un ritmo cómico eficaz y personajes que no se toman en serio; cuando es gratuito y repetitivo, me cansa. Pero viendo estas películas con amigos suele funcionar como reclamo de carcajadas compartidas: es una risa sucia, hecha para el desconcierto, y por eso sigue funcionando en sala.
Me río solo al recordar a qué extremos llegan algunas comedias: hay películas españolas que incluyen escenas de caca como gag directo, y suelen ser las más enfáticas en el humor vulgar. Si tuviera que recomendar tres puntos de partida diría «Torrente» (y sus secuelas), «Airbag» y las versiones cinematográficas de «Mortadelo y Filemón»; cada una usa el recurso con distinta intención: el primero lo normaliza en el personaje, el segundo lo usa como shock cómico y las últimas lo colocan como chiste familiar.
En mi experiencia viendo estas películas con amigos, la clave está en el contexto: una escena escatológica puede ser repugnante o desternillante según el ritmo del gag, la música y la actuación. En cine español ese tipo de chiste suele ser corto, directo y pensado para provocar una reacción inmediata. Me sigue pareciendo curioso cómo algo tan tabú en la vida real se convierte en moneda corriente en ciertas comedias: provoca risa porque nos obliga a reconocer lo ridículo del personaje o la situación. Yo me lo tomo como una forma de humor popular que, cuando está bien usada, consigue carcajadas honestas.