3 Respuestas2026-01-27 14:26:09
Me encanta seguir la pista de palabras que llegan a nuestra jerga, y con «mese» ocurre algo así: tras buscar en archivos y hablar con viejos compañeros de foros, mi impresión es que el término empezó a circular en los rincones online de afición por el manga y el anime en España, especialmente en grupos de noticias y canales de IRC hacia finales de los 90 y principios de los 2000. No encontré una única «primera aparición» inequívoca, sino más bien un proceso: gente que chateaba y compartía scanlations empezó a usar formas abreviadas y deformadas del lenguaje, y «mese» me parece una de esas creaciones colectivas que emergen cuando muchos usuarios adoptan la misma manera de escribir por rapidez o por broma interna.
Además, recuerdo textos de fanzines y listas de correo donde la ortografía era deliberadamente juguetona; esos espacios físicos y virtuales se retroalimentaban. En mi opinión, la difusión rápida entre comunidades pequeñas (foros temáticos, IRC, listes) permitió que la palabra saltara luego a blogs y redes sociales tempranas. No puedo apuntar a una sola página o fecha concreta, pero sí veo claro que fue un fenómeno comunitario ligado a la cultura fan: se generó en conversación y se expandió por contagio, no por una invención oficial. Al final me deja la sensación de que «mese» es hijo de esa creatividad colectiva y de la costumbre de abreviar y jugar con el idioma en espacios de afición.
3 Respuestas2026-01-27 06:09:14
Siempre me fijo en cómo los autores usan giros arcaicos para poner a un personaje en su época, y 'mese' es uno de esos recursos que salta a la vista en novelas históricas japonesas.
En muchos textos antiguos o en novelas ambientadas en el Japón feudal, 'mese' suele ser la romanización de めせ (a veces escrita con el kanji 召せ). Es la forma imperativa de 召す en un registro antiguo o formal: equivale a ordenar o invitar a alguien a hacer algo, como '¡toma!' o '¡come!'. Por ejemplo, en escenas de banquete un señor puede decir simplemente «酒を召せ», que aquí funciona como un mandato cortante: '¡Bebed!' o '¡Toma el sake!'.
Cuando lo leo en obras como «平家物語» o en novelas históricas modernas que quieren sonar auténticas —pienso en escenas de samuráis o cortesanos— el uso de 'めせ' da un tono de autoridad y antigüedad. No hay que confundirlo con 'ませ' (mase) de la cortesía moderna, presente en expresiones como 'いらっしゃいませ'; aunque se parezcan en romanización, son cosas distintas: 'めせ' remite a una forma verbal arcaica, mientras que 'ませ' es parte del keigo contemporáneo.
Al final, para leerlo con gusto basta con escucharlo como una voz antigua y mandataria; a mí siempre me pone en contexto y me ayuda a visualizar el estatus y la tensión en la escena.
3 Respuestas2026-01-27 14:31:57
Me he topado con 'mese' en tantos hilos que terminé investigando un poco cómo pudo nacer esa palabra entre otakus hispanohablantes. Yo, que pasé muchos años en foros y en salas de chat, veo «mese» como un fenómeno de evolución lingüística en línea: aparece como una deformación deliberada y juguetona de otras expresiones más extendidas (y no hay una sola raíz clara). Una hipótesis plausible es que viene de una corrupción ortográfica de «meme» o de «moe» por juegos de teclado, autocorrecciones y la tendencia natural de las comunidades a crear formas propias para ironizar o enfatizar. En esas comunidades, transformar palabras es moneda corriente; así nacen términos que solo tienen sentido dentro del grupo.
Otra vía probable es que sea una abreviación nacida del coloquialismo español «me se» (contracción de frases como “me se cae” o “me se muere”), que en chats rápidos se junta y se convierte en una onomatopeya de reacción. Ese tipo de contracciones aparecen mucho en los hilos donde se comparte fanart o escenas emotivas: la gente tiende a sintetizar la reacción en una sílaba pegajosa. Finalmente, también puede ser una influencia indirecta del japonés romanizado mal leído o simplificado; los hispanohablantes a veces reinventan sonidos japoneses para crear su propio argot.
No tengo una prueba concluyente y, sinceramente, me encanta esa ambigüedad: «mese» ejemplifica cómo las subculturas crean y retuercen el lenguaje hasta que un término gana vida propia. Me deja la sensación de que la comunidad seguirá inventando joyitas así por mucho tiempo.
3 Respuestas2026-01-27 16:57:01
Me resulta bastante probable que en España puedas encontrar productos derivados relacionados con «Mese», aunque la disponibilidad varía mucho según el origen y la popularidad de la obra.
He visto que, cuando una franquicia alcanza cierta audiencia, aparecen desde artículos oficiales hasta creaciones de fans: camisetas, llaveros, pósters, pines, figuras pequeñas o artbooks. En tiendas generalistas como Fnac o El Corte Inglés, y en marketplaces como Amazon.es y eBay, suelen llegar productos oficiales e importaciones. Además, hay comercios especializados de cómic y manga —por ejemplo tiendas independientes en Madrid y Barcelona tipo Akira Cómics o Generación X— donde traen merchandising más específico o ediciones limitadas. Si «Mese» es relativamente nueva o indie, es muy probable que la mayor parte del material sea fan-made y se venda en Etsy, en ferias locales o en tiendas de diseñadores.
Mi consejo práctico: busca el título en su idioma original, añade palabras clave como "merch", "figura", "artbook" y fíjate en si el vendedor indica licencia oficial. Si hay una comunidad activa en redes (Discord, Twitter, grupos de Facebook), allí suelen avisar de drops, preventas y de ferias tipo el Salón del Manga donde aparecen artículos únicos. Personalmente disfruto rastreando esos hallazgos en mercados de segunda mano; hay piezas que valen la pena y cuentan historias propias.
3 Respuestas2026-01-27 19:00:35
Me fascina cómo un simple vocablo abre puertas al pasado; 'mese' es uno de esos casos que te hace mirar manuscritos y ediciones antiguas con ojos curiosos. En mi lectura de textos medievales he visto la forma «mese» como variante antigua de 'mes' en obras y documentos del castellano medieval: aparece en el «Cantar de mio Cid» (la tradición épica), en textos cortesanos y legales vinculados a Alfonso X el Sabio —por ejemplo en las redacciones antiguas de las «Siete Partidas» y otras compilaciones— y en composiciones religiosas y didácticas de Gonzalo de Berceo. También se rastrea en el «Libro de buen amor» de Juan Ruiz, donde la ortografía medieval conserva ese sonido final que hoy nos parece extraño.
Si te fijas, el fenómeno no es obra de un autor aislado sino de una norma ortográfica de la época: el español medieval mantenía una -e final en muchas palabras (mes → mese), y por eso la encontrarás en crónicas, cantos, jarchas y poesía narrativa. La Real Academia y los diccionarios históricos registran «mese» como forma arcaica u obsoleta, y los corpus diacrónicos (por ejemplo CORDE) permiten comprobar citas textuales. Me gusta pensar en estas apariciones como pequeñas huellas de pronunciación y escritura que nos conectan con la lengua viva de aquellos siglos, y cada vez que las leo siento que la lengua respira a través del tiempo.