Benito Camelier
—No pasa nada si no sabes... te enseño paso a paso.
Fui de visita a casa del profesor Blanco, pero la esposa del profesor, guapa y coqueta, no podía dejar de coquetear conmigo con la mirada. Hasta se pegó a mí para enseñarme de la mano cómo cocinar.
Su cuerpo suave y redondeado se pegó al mío, y casi sentí una reacción.
Pero lo que no esperaba era que la señora Silvia sonriera de manera coqueta y, frente al mismísimo profesor Blanco, se atreviera a...