Mangonel
—Lulú, ¿te gusta cómo se siente montar?
Mi ahijada llevaba un uniforme de colegiala bien provocativo, arrodillada en el piso con las nalgas bien levantadas.
Yo estaba montado sobre sus nalgas firmes, jalando sus colitas y dándole con fuerza.
Y su papá seguía jugando póker en el cuarto de al lado.