Lucía Tormentas
—Qué... qué delicia... nadie me la mete como tú...
Soy fotógrafo de desnudo artístico. A través de mi lente he capturado a incontables mujeres en sus poses más seductoras y desinhibidas.
Las mujeres que pasan por mi cámara, sin importar cómo fueran antes, terminan convertidas en modelos de primera.
Por una sola razón: todas fueron moldeadas por mí.
En la penumbra de la habitación, la mujer estaba desnuda, hincada a cuatro puntos sobre la cama, jadeando mientras su pecho subía y bajaba. Tenía las mejillas encendidas, la mirada llena de deseo, y solo su trasero redondo y perfecto, sostenido por mis manos, seguía en alto...