Samster_x
Antes de que pudiera protestar, su mano libre me agarró un pecho. Apretó y pellizcó, y luego repitió lo mismo con el otro.
El cuerpo me ardía. La respiración me salía a ráfagas cortas mientras las sensaciones me recorrían.
Me rozó los dos pezones a la vez y junté los muslos ante las chispas de placer que me inundaron los pliegues.
—Eh… oye… pa… para —saqué la voz en jadidos temblorosos; la orden apenas sonó a palabra.
—Me llamo Nate, y así no se dice por favor —corrigió, bajando ya las manos por mi cuerpo.
El pecho me subía y bajaba mientras su mano serpenteaba con suavidad, dejando deseo en cada rincón. Cuando llegó al bajo del vestido, lo subió y dejó al aire las bragas húmedas.
Notaba lo mojada que estaba, y la idea de que él supiera cuánto me encendía me quemó por dentro, entre vergüenza y excitación.
Me rozó los dedos por encima de las bragas y tarareó despacio.
—Para alguien que no quiere engañar a su marido, estás terriblemente mojada.
Cerré los ojos, odiando cómo esas palabras me hacían resbalar la vergüenza por la espalda. Pero por alguna razón no lo detuve. Quería que siguiera.
—Mírame, princesa. Mira quién te está tocando —ordenó, y el corazón me dio un vuelco.
Abrí los ojos despacio y se los clavé en la cara mientras él apartaba las bragas. En cuanto sus dedos tocaron mis pliegues, aspiré con fuerza.
Sabía que no debería estar haciendo esto, pero joder… no podía evitarlo.
18+ | Contenido para adultos
Procede con precaución
Este libro borra la línea entre el deseo y el romance prohibido.
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