Rechazó el marcaje, yo subí de Alfa
La primera decisión que tomé tras renacer fue rechazar el rito de marca con mi compañero Alfa, Ethan. En mi vida anterior, cuando Ethan intentó aplazar nuestra ceremonia de unión por trigésima segunda vez, lo amenacé invocando las leyes sagradas de la Diosa de la Luna.
Al final, Ethan cedió. Para apaciguar mi furia, juró que nada volvería a interrumpirnos. Sin embargo, esa misma noche murió Ivy, su amante Omega.
Desde aquel instante, Ethan me odió con cada fibra de su ser. Cuando le confesé que estaba esperando cachorros, me ahogó en las aguas gélidas del Mar del Norte.
—Tú y la abominación que llevas dentro merecen morir por lo que le pasó a ella.
Me escupió las palabras mientras me hundía la cabeza bajo el agua. Morí sumida en la desesperación. Pero al abrir los ojos, me encontraba de nuevo frente al altar.
Ethan lucía impaciente.
—A Ivy le duele el pecho... Tenemos que posponer la ceremonia de unión otra vez.
Esperaba que le suplicara. En lugar de eso, me desabroché el collar ceremonial y se lo arrojé a la cara.
—Ve con ella. Yo me largo.
Ethan hizo una mueca de desprecio.
—Deja el drama. Sin mi aroma, vas a regresar arrastrándote de rodillas en una semana.
No sabía que, una hora más tarde, yo estaría tocando a la puerta de su enemigo mortal: Damon, el Tirano del Norte.
Cuando publiqué una foto luciendo el anillo del Alfa Winterborn en mi dedo, con la leyenda “Un Alfa Mejor”, Ethan enloqueció...