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Agujeros Prohibidos – Follando a los amigos de mi padrastro

Autor: Grace
last update Data de publicação: 2026-04-12 20:34:18

Capítulo – 0002

~~ E L E N A ~~

NOCHE DE PÓKER

Conocía la rutina. Los tres amigos más cercanos de Marcus llevaban años viniendo a casa. Antes me escondía en mi habitación, pero esta noche quería que me vieran.

Elegí unos diminutos shorts de denim que apenas cubrían la parte inferior de mi culo y un top cropped sin sujetador. Mis pezones se marcaban visiblemente contra la tela. Me dije a mí misma que solo era para sentir algo más que estar rota.

Sonó el timbre. Abrí la puerta.

Primero Jax. Un contratista rudo, con barba, tatuajes asomando por las mangas de la camisa y un cuerpo que parecía hecho para cargar madera por diversión. Sus ojos recorrieron lentamente mi cuerpo.

—Joder, Elena. Toda una mujer ya.

Después Damien. Un empresario elegante con camisa de botones, mandíbula afilada y una sonrisa aún más sucia.

—Mírate, cariño.

Rico fue el último. Dueño de un gimnasio, lleno de tatuajes, ojos oscuros y músculos por días. Sonrió con suficiencia.

—Marcus no dijo que su princesa estaría sirviendo esta noche.

Sentí sus miradas como manos mientras les llevaba cervezas y aperitivos. Cada vez que me inclinaba sobre la mesa, los shorts se me subían. Vi a Jax ajustándose la entrepierna. La mirada de Damien se quedó clavada en mis tetas. Rico observaba mi boca cada vez que hablaba.

Mi coño estaba empapado. Los servía como una buena anfitriona mientras su conversación fluía a mi alrededor: negocios, construcción, charla de gimnasio… pero el trasfondo era pura hambre.

✧・゚: ✧・゚: ─── :・゚✧:・゚✧

Pasaban de las 2 a.m. Los amigos ya se habían ido. Estaba un poco borracha por el vino que había estado bebiendo mientras “ayudaba”. Bajé descalza para buscar agua y me quedé congelada.

Marcus estaba sentado en el sofá de la sala, con las piernas abiertas y los pantalones de chándal bajados. Su enorme polla estaba gruesa y venosa en su puño. Se la acariciaba lentamente, con los ojos entrecerrados.

Debería haberme ido. En cambio, me quedé mirando, hipnotizada por el tamaño, los huevos pesados y cómo su mano brillaba con precum.

Abrió los ojos y me vio.

No se detuvo.

—Ven aquí, princesa.

Mis pies se movieron solos. Me acerqué hasta quedar de pie entre sus rodillas.

—He estado pensando en esta bonita boca toda la noche —gruñó—. Viéndote provocar a mis amigos con ese culito.

—¿Estás mojada ahora mismo?

Asentí, con la vergüenza y el deseo mezclándose.

—Muéstrame.

Temblando, me bajé los shorts. Mi coño desnudo brillaba. Él extendió la mano y pasó dos dedos gruesos entre mis pliegues.

—Tan jodidamente empapada para Papi.

Gemí cuando empujó los dos dedos dentro de mí. Los movió lentamente mientras se seguía acariciando la polla.

—De rodillas.

Me arrodillé. La alfombra me raspó las rodillas. De cerca su polla era aún más grande. La rodeé con ambas manos y la acaricié. Él gruñó, bajo y profundo.

—Abre.

Lo metí en mi boca. El precum salado cubrió mi lengua. Lo chupé con avidez, lamiendo su glande, tragando todo lo que podía mientras sus dedos follaban mi coño.

—Buena chica —me alabó con la voz rota—. Chupando la polla de tu padrastro como si hubieras nacido para ello.

Sus palabras me hicieron perder la cabeza. Gemí alrededor de su grosor, con baba corriendo por mi barbilla. Añadió un tercer dedo, estirándome, curvándolos contra ese punto que me hizo encoger los dedos de los pies.

Me sujetó la cabeza hacia abajo. Gruesos chorros de semen caliente inundaron mi boca y garganta. Tragué desesperadamente, tosiendo, con los ojos llorosos, pero no dejé escapar ni una gota.

Después me subió a su regazo, besó mi frente y mantuvo los dedos enterrados dentro de mí.

—Esto es solo el principio, princesa. Te voy a dar todo lo que esos chicos no pudieron.

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