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ADICTA A MI HERMANASTRO
ADICTA A MI HERMANASTRO
Author: Pearl Hart

Anhelando su tacto

Author: Pearl Hart
last update publish date: 2026-09-06 23:36:20

"Tamara."

Julian's voice was harsh. He let go of the gearshift and grabbed my knee. I held my breath.

He looked at me, desire burning in his blue eyes. "I've been watching you all week, you little vixen. I saw you strutting around this house in those shorts, showing off your firm ass, pretending to bend over so I could see your amazing body teasing my cock. You know what you're doing, don't you, Tam? Walking past my room with your nipples peeking out of your blouse, knowing your stepbrother is jerking off thinking about ruining you."

"No." I'm not... I stuttered.

"Lies." His hand slid up my thigh, rough and greedy, his fingers digging into my smooth skin. "You want this. You've been drooling over your stepbrother's cock all week, haven't you?"

 He slipped his fingers inside the waistband of my shorts and yanked them off. My soaking wet pussy was exposed, my fluids already dripping down my thighs. He didn't wait. Two thick fingers plunged inside me, penetrating deeply, opening my tight cunt.

"Fuck," I moaned, my hips shaking like a bitch in heat, shamelessly rubbing against his hand.

Julian groaned softly, moving them in and out. "Look at this greedy little pussy. Soaked and squeezing my fingers like it's addicted. You've been wanting this, haven't you? To be fingered by your own stepbrother in the car like a cheap whore."

 He pushed deeper, squeezing hard, pressing against my vaginal walls while his thumb squeezed my swollen clitoris. My fluids coated his hand, dripping down his wrist to the leather seat. He made wet sounds with each thrust of his fingers.

“Julian… please… more…”

“Already begging? What a naughty stepsister.” He added a third finger, stretching me painfully, plunging mercilessly into my soaking wet cunt. The burning mingled with pleasure until I trembled. He leaned down, biting my neck hard. “This cunt is mine now. Say it.”

"It's yours... fuck, my pussy belongs to my stepbrother!"

I was soaking wet, my swollen labia opening around his thick fingers, my clitoris throbbing. “Touch my clitoris harder… fuck, please.”

He rubbed it with quick, rough movements, and my whole body shuddered. “Oh, my Julian… fuck! I’m going to…”

“Not yet.” He pulled his fingers out, dripping with my cream, and put them in my mouth. “Suck. Taste how much your stepbrother turns you on.”

I sucked eagerly, moaning between his fingers as he freed his cock. It shot out, hard as steel, veins bulging, the thick head dripping precum and slightly curved.

"You're going to swallow every inch of this cock, Tam. I'm going to destroy that tight little pussy of yours until you can't walk straight."

He ripped off my shirt, grabbed my breast, and sucked so hard it left bruises, digging his teeth in as he pounded my soaking wet pussy with his heavy cock. Then he pushed me back. My ass hit the leather as he lined up and penetrated, slowly at first, forcing my pussy to stretch around his thick cock.

"Uhhhhh, fuck... it's too big." I gasped, but my cunt sucked it deeper and deeper, greedy and sinful.

He went all the way in, right up to his testicles, and groaned like an animal. "She's so tight. This cunt was made for your stepbrother's cock. Can you feel how it grips me? Like it never wants to let go."

Then it exploded.

He fucked me like he wanted to tear me apart. The car vibrated with every savage thrust, his heavy testicles slapping against my soaking wet ass.

My tits bounced wildly. I screamed, my nails digging bloody lines into his back, my pussy gushing around his cock.

"Harder... fuck me harder, you fucking bastard!" I screamed, my legs pressed tightly around him. "Destroy my cunt! Ruin me for anyone!"

"Yeah? You love it, don't you?" He thrust deeper, rubbing against my cervix with each brutal stroke. "You filthy little whore. Say it louder."

 I'm your filthy whore… Fuck, don't you dare stop! I'm addicted to your cock! I need it deeper, please, fuck your stepsister's cunt harder!

His cock plunged into me mercilessly, hitting that spot again and again until I trembled, soaked the seat, drooled, lost in sin. The wet squelching of my dripping cunt filled the car as he fucked me mercilessly.

Me volteó de repente, inclinándome sobre el asiento, con el culo en alto. Volvió a embestirme por detrás, agarrándome el pelo con un puño y dándome nalgadas hasta que me enrojecieron con la otra mano.

“Tómalo. Tómate la polla de tu hermanastro como la puta adicta que eres”.

Me corrí con fuerza, gritando, mi coño se contraía y chorreaba a su alrededor. Pero no paró. Siguió penetrando más profundo, buscando su propio orgasmo.

“Voy a correrte”, gruñó. “¿Dónde lo quieres, zorra?”.

“¡En mi boca, por favor, aliméntame con tu semen!”.

La sacó, me agarró el pelo y me metió su polla mojada en la garganta. Tuve arcadas, ahogándome mientras su espesa carga explotaba directamente en mi estómago.

Siguió follándome la boca, follándome la cara, bombeando cada vez más hasta que su semen se derramaba por las comisuras de mis labios, corriendo por mi barbilla hasta mis tetas en cremas blancas y pegajosas. Tosí y tuve arcadas, las lágrimas caían con el desastre, pero seguí succionando, adicta a su sabor.

Tragué lo suficiente, pero aún así me goteaba por las pestañas mientras lo miraba, destrozada y sucia.

“Cabrón…” susurré, con la voz ronca.

Sonrió con malicia, todavía duro y hambriento, frotando su pene resbaladizo por el semen contra mi mejilla.

Me desperté jadeando, con la mano metida entre los muslos. Mis pantalones cortos estaban empapados, mi coño aún palpitaba y goteaba por el sueño.

El reloj marcaba las 3:07 AM. El ventilador giraba perezosamente sobre mí mientras mis dedos seguían frotando mi clítoris hinchado, buscando ese subidón sucio.

“Joder… estoy enferma”, susurré en la oscuridad. “No puedo creer que sea tan adicta a soñar con el pene de mi hermanastro… Necesito ayuda.”

 Pero aun así, metí los dedos en mi coño empapado, imaginando que era su grueso pene otra vez. Los pasos en el pasillo se hicieron más fuertes, pesados ​​y furiosos, deteniéndose justo delante de mi puerta.

M****a.

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