Home / Hombre lobo / ALFA LORENZO / 54. VEAMOS QUÉ TAN VALIENTE ERES

Share

54. VEAMOS QUÉ TAN VALIENTE ERES

Author: L.N
last update publish date: 2026-06-09 00:12:14

LORENZO

Agarré el teléfono y llamé primero a Stephanie.

Pensé que Victoria necesitaba una amiga para no aburrirse… pero ahora me estaba arrepintiendo, y todo empeoró en cuanto Stephanie contestó.

—¡Dime! —gritó, con la música retumbando de fondo.

—¿Dónde estás? —pregunté con frialdad, saliendo de la habitación y dirigiéndome al ascensor.

—¿¡Qué!? ¡Habla más fuerte, no te escucho con la música! —me gritó directo al oído, y tuve que apartar el teléfono.

Sonaba como si estuviera en algún tipo de c
Continue to read this book for free
Scan code to download App
Locked Chapter

Latest chapter

  • ALFA LORENZO   55. UN PEQUEÑO JUEGO PELIGROSO

    VICTORIALo admitiré. Salir con Stephanie no fue tan raro como pensé que sería.No tengo prejuicios, ni un poco, pero jamás imaginé que una Alfa tan impresionante estaría más concentrada en mis tetas que en cualquier cosa que saliera de mi boca.Aun así, de alguna manera, no me sentía incómoda con ella.Ni siquiera cuando se metió conmigo en aquel probador diminuto para subirme el cierre del vestido.Aunque casi tuve que empujarla afuera cuando vi ese brillo de depredadora cruzarle los ojos.Y allí estaba yo, en un club cualquiera al que me había arrastrado después de comer, ir de compras y hacer enojar a Lorenzo.La verdad es que no dejaba de revisar mi teléfono sobre la barra, ansiosa como la mierd4.Stephanie acababa de dejarme en la barra y se había ido “con una amiga”.No soy idiota.Esa mujer se había deslizado en el taburete junto a Stephanie mientras la Alfa y yo conversábamos y nos bajábamos unos cuantos tragos.Desde el principio, ese lugar me dio una vibra bastante pecamino

  • ALFA LORENZO   54. VEAMOS QUÉ TAN VALIENTE ERES

    LORENZOAgarré el teléfono y llamé primero a Stephanie.Pensé que Victoria necesitaba una amiga para no aburrirse… pero ahora me estaba arrepintiendo, y todo empeoró en cuanto Stephanie contestó.—¡Dime! —gritó, con la música retumbando de fondo.—¿Dónde estás? —pregunté con frialdad, saliendo de la habitación y dirigiéndome al ascensor.—¿¡Qué!? ¡Habla más fuerte, no te escucho con la música! —me gritó directo al oído, y tuve que apartar el teléfono.Sonaba como si estuviera en algún tipo de club, y la rabia empezó a treparme por la columna.Lo primero que le dije fue que no hiciera ninguna estupidez con mi Omega.Pero lo que dijo después fue la gota que derramó el vaso.—¡Vicky, espera, no te pongas a bailar con esos dos tipos…!—¡¿Qué carajo, Stephanie?! ¡¿Dónde mierd4 están?! —rugí, perdiendo el control.—No grites, estamos en… —la llamada se cortó.Solté una maldición mientras el ascensor privado descendía piso tras piso.La llamé otra vez. Y otra. Iba directo al buzón. Hice lo m

  • ALFA LORENZO   53. ¿DÓNDE RESIDE TU LEALTAD, VICTORIA?

    LORENZOEstaba harto de los planes de mierd4 del Rey.Esos que siempre terminaban con él pidiéndonos más financiación.Y por las caras de todos los Patriarcas sentados aquí, estaban pensando exactamente lo mismo que yo.En la pantalla gigante, el monarca no parecía estar a punto de morirse pronto.El tipo se cogía a dos o tres mujeres por noche y ya tenía, ¿qué?, ¿veinte herederos al trono?, y aun así todavía le gustaba llamarse de la vieja escuela.«Haz lo que digo, no lo que hago»A pesar de todo y con toda su hipocresía, no era el peor Rey Alfa con el que nos había tocado lidiar.Estiré las piernas bajo la mesa, y mi mente volvió directo a ese momento en que la atención de mi Omega se clavó en ese bastardo sentado detrás del idiota de Vasiliev.Con las luces bajas de la enorme sala de conferencias, permanecía entre las sombras, pero aun así yo podía verlo con total claridad.Solo pensar que ella eligió a ese niño bonito antes siquiera de darse la oportunidad de conocerme me hace he

  • ALFA LORENZO   52. ME GUSTA LORENZO

    VICTORIAStephanie volvió a dejarme sin palabras.Supongo que mis celos eran así de obvios.—Solo estaba jugando contigo la primera vez, en el almuerzo. Me divertía ese puchero que hacías cada vez que te hablaba —dijo, y hasta tuvo el descaro de reírse de mí.Resoplé y le di otra calada al cigarrillo, con la cabeza llena de preguntas. De dudas.Sin tener ni idea de cómo se suponía que debía tratarla en ese momento.¿Stephanie era una aliada… o era otra Marcella, solo que más peligrosa?—¿Te has acostado con Lorenzo? —solté de golpe.—Porque sigues diciendo que es como tu hermano, pero los amigos o los hermanos no van al Blackroom a coger en pareja.Ella giró la cabeza y yo sostuve su mirada.Entonces una sonrisa se extendió por un rostro demasiado impresionante y llamativo como para que yo quisiera admitirlo.—Sí. He estado con Lorenzo en la misma habitación, en la misma cama, desnudos y cogiendo... —lo dijo como si no fuera nada del otro mundo.—Pero nunca entre nosotros, cariño. Sie

  • ALFA LORENZO   51. NADA ES LO QUE PARECE

    VICTORIAStephanie me miró a mí y luego a Marcella, que estaba dando su mejor espectáculo en el suelo.Alguien tocó la puerta, y yo ya podía ver el desastre viniéndose encima.—Stephanie, no es lo que parece… puedo explicarlo…Ella levantó una mano, cortándome.Como si fuera lo más normal del mundo, abrió apenas la puerta y habló con alguien que sonaba como parte del personal.—No pasó nada. Solo un pequeño accidente con una invitada torpe. Yo me encargo —dijo, tranquila como siempre, cerró la puerta y volvió a girarse.Luego caminó hacia mí, sexy y hermosa de infarto, con esa sonrisa relajada que decía: “No pasa nada, tranquila”.—Llego un poco tarde al almuerzo y tú ya estás metida en problemas —me habló, ignorando por completo a Marcella, que había bajado la intensidad del drama.Creo que Marcella estaba incluso más atónita que yo.—No sabía… que iba a almorzar contigo —dije por lo bajo, mirando de reojo a Marcella mientras intentaba levantarse.—¿El Patriarca no te avisó?… Ese Alf

  • ALFA LORENZO   50. ¿UNA ENEMIGA O UNA ALIADA?

    VICTORIA—Hablas por ti misma, ¿verdad? —dije, luchando contra las ganas de borrarle esa expresión engreída de una bofetada.Ella dio unos pasos, con una mano todavía acariciándose el vientre, y se acercó a la mesa del catering, mirando los aperitivos como una gran dama de sociedad, cuando yo sabía perfectamente que probablemente ni siquiera reconocía la mitad de los platos.—No voy a perder mi tiempo hablando con una don nadie que se vendió a un Alfa por su vientre. ¿O de verdad crees que nos tragamos ese cuento de hadas de que te “enamoraste” de él?Acorté la distancia en segundos. Ella retrocedió, poniéndose en guardia al instante.—Si te atreves a tocarme, voy a gritar…—No voy a darte el gusto de conseguir lo que quieres. Pero no me provoques, Marcella… o vas a arrepentirte —mascullé entre dientes, con los colmillos doliéndome contra las encías.—Sé que te habría encantado verme humillada en el suelo. Resulta que lo único que necesitaba era que una idiota como tú recogiera mi bas

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status