ホーム / Romance / AMADA ESPOSA ¡PERDÓNAME! / Capítulo 2. El dolor de ser traicionado.

共有

Capítulo 2. El dolor de ser traicionado.

作者: Jeda Clavo
last update 公開日: 2023-03-01 06:04:59

Erika salió de allí sintiendo la sensación más dolorosa del mundo. Nunca creyó ser traicionada por el hombre que amaba y menos por su propia hermana.

Se dio cuenta de que toda su vida había sido una farsa, sus palabras de amor, sus noches de pasión, sus atenciones, sus sonrisas, todo era mentira, no podía creer cómo fue capaz de fingir de manera perfecta, era el mejor actor en esa comedia, porque ella le creyó todo.

Lo peor de ese golpe, es la sorpresa cómo llega porque jamás lo sospechó.

Se subió al auto y apretó el volante hasta que los nudillos de las manos se le pusieron blanco, en ese momento entendía la frase “Ser atravesada por un rayo”, porque de esa manera se sentía, como si alguien hubiera lanzado sobre no un rayo, si no una espada filosa atravesando todo su cuerpo.

No pudo evitar las lágrimas mientras sonoros gemidos salían de sus labios. Arrancó el auto y sincronizó la radio al ritmo de “El último adiós” de paulina Rubio. Preguntándose a ¿Dónde podía ir ahora? ¿Qué haría? ¿Dónde comenzar? Cuando había dejado todos sus sueños a un lado para ir tras los sueños de Julián, se negó a sí misma para estar con él.

—¿Qué estúpida fuiste Erika? Dejaste de vivir por ti para que él cumpliera sus sueños —se dijo en voz alta mientras el dolor la atravesaba por dentro como un agudo puñal.

Las lágrimas empañaron sus ojos mientras manejaba sin rumbo fijo. Sabía que debía detenerse porque podía accidentarse, pero no podía, quería poner distancia con esos seres que le habían hecho tanto daño.

—Mi propia hermana, por la que me desprendí de tanto para dárselo a ella, a la que aún siendo yo una niña, la cuidé con amor —no podía creer que la maldad de Elisa llegara a tanto.

Recorrió por mucho tiempo la carretera, cada segundo Erika aceleraba más, como si quisiera acabar con su propia vida, no era para menos, sentía el peso del mundo sobre sus hombros.

En un momento, apretó un botón y el techo del auto se separó, no le importó que estaba lloviendo, sus lágrimas se mezclaron con la lluvia, desdibujando el mundo fuera de su coche.

Condujo de forma temeraria, más rápido de lo que había conducido nunca. El viento le agitaba el pelo de un lado a otro, mientras el coche subía y bajaba por las sinuosas carreteras.

Su pie se sentía como plomo en el pedal, empujando el coche aún más rápido.

De repente, los neumáticos del coche empezaron a patinar y Erika supo que había ido demasiado lejos. Frenó en seco, pero el auto no se detuvo, intentó poner el freno de mano, pero tampoco lo logró.

El miedo se apoderó de ella, y aunque momentos antes pensaba que esa era la mejor salida, ya no estaba tan segura, pensó en su hijo, en el eco que se había hecho ese mismo día y negó con la cabeza.

—¡¿Qué diablos es esto?! —exclamó mientras trataba de calmarse.

Apretó de nuevo el freno con fuerza para detener el auto, pero fue en vano.

—No puedo morir, debo vivir por mi hijo —repetía como un mantra—, para vengarme de esos desgraciados, seguro fueron ellos quienes sabotearon los frenos de mi auto para asesinarme, pero no voy a dejar que se salgan con la suya.

Dijo en voz alta, mientras todos los engranajes de su cerebro se activaban, debía de pensar en una forma de salir de allí con vida.

El corazón le latía con fuerza y las lágrimas seguían brotando de sus ojos y bajando por sus mejillas. Respiró hondo y temblorosamente.

Había ido demasiado rápido, demasiado lejos, y lo sabía. Tenía que calmarse, recuperar el control de sí misma.

Sin saber qué hacer, aceleró aún más en un intento de salir de aquel lugar.

Una luz se encendió a la izquierda de la carretera y decidió que aquella era la única salida. Erika se metió por ese camino a toda la velocidad, sin embargo, el auto, aunque aminoró la velocidad, no se detuvo.

La única salida era saltar, no tenía otra opción, rogó en su interior que todo saliera bien, que su hijo se salvara, sin pensarlo más, se lanzó, mientras el auto seguía su camino y se desabarrancaba.

Todo se oscureció a su alrededor. Una sombra se alzó frente a ella. Era él. El hombre de quien se había enamorado, el mismo que la había traicionado. Se encontraba allí, frente a ella, sonriéndole con suavidad.

No pudo resistir mirarlo a los ojos y, cuando lo hizo, vio que él también la miraba.

“—¿Por qué me traicionaste? —preguntó ella suavemente, entre la nubla de su mente.

—Las cosas no suceden por algo, Erika. Suceden porque así tienen que suceder — respondió él”.

Un estallido de dolor y desesperación se apoderó de ella, todos sus sueños y esperanzas, destrozados. Ella no pudo contener las lágrimas. Lloró amargamente. Un grito de angustia se escapó de sus labios. No sabía qué hacer.

Sentía que estaba entrando a un mundo oscuro e inexplorado, lleno de dolor, traición y desesperación. Pero también había algo más, algo que no podía identificar.

Era como una especie de paz, de libertad. Como si algo que su alma sabía desde el principio se hubiera desatado. Se sintió como si estuviera volando.

Tomó un profundo aliento y cerró los ojos. Entonces, pudo escuchar la voz del pasado. Aquellas palabras que él le dijo, ahora llenaban su corazón de amor. Su mente dejó de pensar en aquel dolor y comenzó a flotar en un mundo de sueños.

Erika abrió los ojos y vio lo que se encontraba frente a ella. El lugar en el que estuvo antes de caer en el vacío estaba ahí. El mismo lugar donde ella y él compartieron sus momentos más felices. Todo volvía a su lugar.

Erika sonrió y entendió que la traición no había sido el final, sino un principio. Estaba lista para comenzar una nueva vida. Todas las heridas del pasado comenzaron a cerrar y sus esperanzas renacieron.

Cerró los ojos una vez más, pero en esta oportunidad lo hizo con esperanza en el corazón. Sabía que podía dar un nuevo comienzo, un inicio diferente, lleno de amor, uno en el que podría seguir sus sueños sin miedo a la traición y el dolor.

Era como si el tiempo se hubiera detenido y un hueco oscuro se la hubiera tragado y allí no supo más, quizás la vida le ofrecería una segunda oportunidad para ser feliz, y tal vez ella lo aceptaría, solo tocaba esperar lo que decidiera el destino.

“El destino no reina sin la complicidad secreta del instinto y de la voluntad”. Giovanni Papini.

この本を無料で読み続ける
コードをスキャンしてアプリをダウンロード
コメント (10)
goodnovel comment avatar
Miguel Perez
hay tantas formas de escribir una novela,con drama sexo, y todo lo que quieras.atrape al lector,y no está porquería que están acostumbradas que ajuro las protagonistas tienen que ser hermanas tirandose al mismo hombre,estás mal fulana jada...
goodnovel comment avatar
Elvira Portillo
Erika tu hermana es una víbora y te tiene envidia, veremos qué pasa. Erika se vengara de todos, creo que reencarnó tengo esa duda
goodnovel comment avatar
Esmeralda Labrador
Veremos qué depara el destino ...
すべてのコメントを表示

最新チャプター

  • AMADA ESPOSA ¡PERDÓNAME!    Extra 8. Salomón y Julieth. Fin de una historia.

    Julieth quedó en silencio sin dejar de observarlo, quería hacerse la dura, pero verlo allí, pidiéndole casarse con ella, y haberla sacado de la iglesia era un indicio del profundo amor que sentía, no podía cerrarse a esa verdad, por eso no pudo controlar esa masa de emociones que la invadían.Miró a los ojos de Salomón, y se dio cuenta de que irradiaba no solo esperanza, sino un profundo amor. Su corazón latía con fuerza, luchando contra la confusión y la sorpresa que embargaban su mente, después de momentos de silencio se arrojó sobre él llorando.—Sí, si un millón de veces sí, pero entiendes que después de este momento no habrá vuelta atrás ¿Está claro verdad? —dijo entre sollozos en medio de un beso.—Por supuesto que lo sé, y eso espero, que nuestro amor sea para el resto de nuestras vidas.Julieth sonrió, estaba emocionada ante la respuesta que Salomón le dio. Observó todo a su alrededor, asimilando cada detalle de la cabaña decorada como un improvisado altar de bodas y lo guardó

  • AMADA ESPOSA ¡PERDÓNAME!    Extra 7. Salomón y Julieth. El exlento.

    El murmullo de los presentes era ensordecedor, Julieth sentía su corazón latir con fuerza en su pecho y las lágrimas se intensificaron en su rostro, por un momento se quedó muda, no sabía que hacer ni decir, todo parecía sacado de un sueño. Siempre había esperado escuchar esas palabras de los labios de Salomón, y ahora ahí estaba el hombre que siempre había amado frente a ella, suplicándole que no se casara con otro hombre.Es que si alguien le hubiera dicho que eso pasaría ella no lo habría creído ni en decenas de años, pero vio a Daniel viendo la escena y le dio lástima hacerle eso y humillarlo delante de todo el mundo.—Yo lo siento, Salomón. Pero tu confesión llega demasiado tarde —declaró con firmeza.—¡No es tarde! Aún no te has casado, estás a tiempo de venir conmigo —pronunció Salomón extendiendo la mano hacia ella.—Debiste decirlo antes de estar aquí, porque ahora he tomado mi decisión y voy a casarme hoy.Todos se dieron cuenta cuando Daniel respiro aliviado, como si le hub

  • AMADA ESPOSA ¡PERDÓNAME!    Extra 6. Salomón y Julieth. ¡No te cases!

    “Entonces es verdad, va a casarse”, se dijo mentalmente, mientras no podía contener la angustia que se anidaba en su pecho, no podía creer lo que estaba escuchando. ¿Cómo podía ser que Julieth estuviera a punto de casarse con otro hombre? Él tenía que hacer algo para detener eso, tenía que hablar con ella y hacerle entender… que no podía hacerlo, por qué ella… no podía enamorarse tan deprisa de otro.Sin pensarlo dos veces, Salomón tomó sus cosas, dijo adiós a su familia y se fue directo hacia el lugar donde Julieth vivía. Cuando llegó, ella salió a recibirlo, sin embargo, no quiso que entrara a la casa.—¿Por qué te vas a casar de manera tan repentina? ¿Cuándo lo conociste? ¿Por qué estás tomando esta decisión de manera precipitada? —preguntó sin poder entenderla.Ella alzó la cara y sus miradas se encontraron, él levantó la mano y acarició con suavidad su rostro.—No te cases… no me hagas esto, por favor —le dijo en un tono triste.Julieth suspiró mientras cerraba los ojos, disfruta

  • AMADA ESPOSA ¡PERDÓNAME!   Extra 5. Salomón y Julieth. A poco de perderla.

    Salomón no podía creer lo que escuchaba, el mundo se le venía abajo. Había perdido a Julieth, la persona más importante en su vida. Todo su cuerpo se tensó y la ira comenzó a apoderarse de él.—No puede ser cierto, tú estás mintiendo —dijo con voz entrecortada.Salomón miró fijamente a Julieth, buscando una señal de que todo era solo una mentira. Pero la expresión de ella en su rostro confirmó sus peores temores. El corazón de Salomón se rompió en mil pedazos, y la ira que había sentido momentos antes se convirtió en tristeza, al darse cuenta de que ella había hecho cosas sin contárselas, o eso era lo que pensaba, sin sospechar que la semilla del amor se había instalado hace mucho tiempo en su corazón y era ahora cuando comenzaría a germinar.—Lo siento, Salomón. Julieth es mi prometida y espero que puedas respetar nuestra relación —respondió Daniel con una sonrisa en su rostro.Julieth permaneció en silencio, sin darle ninguna explicación.—¿Por qué? ¿Desde cuándo? —pero ella se mant

  • AMADA ESPOSA ¡PERDÓNAME!   Extra 4. Salomón y Julieth. Un amigo celoso.

    Al día siguiente Salomón estaba ansioso, porque ya eran más de las ocho de la mañana y Julieth no lo había llamado, ni en la noche, ni en la mañana, cuando siempre lo hacía de seis a siete, antes algunas veces se había molestado con ella, diciéndole que lo dejara dormir, pero ese día que por primera vez no lo hacía lo tenía de mal humor, confundido.Bajo al comedor y allí estaban sus padres desayunando, lo vieron sentarse serio y con una actitud hostil. —Buen día a todos.—Buen día, ¿Qué te ocurre hijo? ¿Parece que te tragó un ogro? —bromeó su madre.—No me pasa nada, solo amanecí de mal humor.Por un momento Erika y Julián se miraron a los rostros y una leve sonrisa se dibujó en ellos.Salomón estaba tan inquieto que marcó el número de Julieth, después de varios repiques por fin le atendió la llamada.—¿Dónde estabas metida? ¿Por qué no me atendías las llamadas? Tampoco me llamaste a primera hora del día —cada palabra que salía de su boca era un reclamo.Sus padres se dieron cuenta

  • AMADA ESPOSA ¡PERDÓNAME!   Extra 3. Salomón y Julieth. Una decisión determinante.

    Salomón frunció el ceño, desconcertado ante las palabras de su amiga, tuvo la impresión de que estaba molesta, pero no entendía sus razones, por un momento se detuvo a pensar que quizás lo había escuchado hablar con sus hermanos, pese a ello, pensaba que no tenía motivo para molestarse, porque realmente ella era su amiga, y para él entre una amiga, una amante y una conquista, una amiga estaba por encima porque aparte de las relaciones familiares, era la única relación duradera que había tenido en la vida y por eso la apreciaba.La vio caminar, subirse al auto y alejarse, y de pronto tuvo un mal presentimiento, uno donde la perdía. Negó con la cabeza.—No pienses en estupideces, Judith siempre será tu mejor amiga y nunca va a apartarse de su lado —pronunció metiéndose las manos en los bolsillos y deshaciendo el camino andado hasta donde estaba su familia.Por su parte, Julieth se fue pensando en lo que acababa de suceder, quizás ella debería dejar de ilusionarse con ese hombre.—Eres u

続きを読む
無料で面白い小説を探して読んでみましょう
GoodNovel アプリで人気小説に無料で!お好きな本をダウンロードして、いつでもどこでも読みましょう!
アプリで無料で本を読む
コードをスキャンしてアプリで読む
DMCA.com Protection Status