LOGIN*—Engel:Retomaron el viaje y no hicieron más paradas, por lo que llegaron poco antes del mediodía a Ventura, la cual era una hermosa y pintoresca ciudad costera de California, donde las calles estaban adornadas con palmeras, pequeñas tiendas y edificios de fachadas coloridas que le daban un encanto particular. Desde algunas avenidas podía distinguirse el océano Pacífico, cuyas aguas resplandecían bajo el sol de aquella mañana. Engel contempló el paisaje con una sonrisa, disfrutando de la brisa marina que se colaba por la ventanilla entreabierta y del ambiente relajado que parecía envolver aquella ciudad, tan diferente del ajetreo al que estaba acostumbrado.Erik sugirió que fueran a almorzar, aunque primero prefería que dejaran las maletas en el hotel y tuvieran oportunidad de refrescarse un poco. Nadie puso objeciones, así que Sebastián continuó siguiendo las indicaciones del GPS hasta llegar a un elegante hotel situado frente a la costa. Era un edificio de varios pisos, con ampli
*—Engel:Hicieron una breve parada en una plaza comercial porque Erik necesitaba ir al baño y Engel decidió acompañarlo para aprovechar la oportunidad, mientras los alfas se quedaron esperándolos cerca del vehículo. Cuando terminó, se acercó a los lavabos para lavarse las manos y descubrió que su asistente estaba inclinado ligeramente sobre uno de ellos, respirando con dificultad y con el rostro visiblemente acalorado. Engel frunció el ceño y aspiró discretamente el aire, percibiendo de inmediato las feromonas del muchacho. Aquel aroma a melocotón y vainilla blanca, tan característico de Erik, se había intensificado considerablemente. Como omega, podía distinguirlo con facilidad y sabía que una alteración tan repentina solo podía significar una cosa.—Creo que mi celo está por llegar —confesó Erik, dedicándole una mirada preocupada.—Oh… ¿Trajiste medicamentos? —quiso saber Engel. La mayoría de los omegas que no estaban vinculados recurrían a supresores para controlar sus ciclos, mi
*—Engel:Había llegado el día de la charla. Erik viajaría con él, mientras que James y Vanessa irían por su cuenta, pues ambos tenían familiares en aquella ciudad y, aprovechando que era viernes, habían decidido quedarse durante el fin de semana. La charla estaba programada para la tarde y la directora del centro, Danna Martínez, los había invitado a cenar después del evento, por lo que pasarían la noche allí. Y, por supuesto, Engel ya estaba teniendo pensamientos bastante sucios sobre aquella oportunidad.Sebastián, como su guardaespaldas personal, tenía que acompañarlo, pero Ricky también viajaría con ellos para más seguridad. Así que Erik se había encargado de reservar habitaciones para los cuatro. A Engel le resultó curioso que, cuando su asistente le informó sobre las reservaciones, no hubiera colocado a Ricky y Sebastián en una misma habitación. Sin embargo, si Erik estaba planeando cruzar la línea con el alfa, tal como él pretendía aprovechar aquel viaje para hacer lo mismo con
*—Engel:—¿Señor?Engel se sobresaltó y volvió la mirada hacia Erik, quien estaba sentado a su lado en aquella sala de reuniones.Todo el equipo directivo de la Fundación Seconde Aube se encontraba reunido para evaluar el funcionamiento del centro después de su ausencia. Engel ya estaba bastante recuperado, asistía a sus terapias antes de dirigirse al trabajo y había retomado gran parte de su rutina. El traumatólogo le había asegurado que su recuperación marchaba favorablemente, aunque todavía debía evitar levantar objetos pesados o realizar esfuerzos con el brazo lesionado, además de mantener una alimentación adecuada y Engel estaba cumpliendo todas aquellas indicaciones al pie de la letra.—Disculpen —dijo con una sonrisa mientras llevaba una mano hacia su portátil para activar nuevamente la pantalla—. Me he quedado un poco perdido en mis pensamientos. ¿Qué estabas diciendo, Erik? —le preguntó a su asistente.—Estaba comentando que recibí un correo de un centro dedicado a orientar
*—Engel:Habían sido unos días hermosos y otros no tanto, pero Engel podía decir que todo comenzaba a marchar de una manera más tranquila y que nuevos horizontes se abrían ante él.Aquella vez, en la casa de los Saint Hilaire, había pasado un momento horrible con la madre de Cameron, pero su conversación con Raymond le había dado un nuevo propósito. Se prometió que no dejaría escapar aquella oportunidad y, curiosamente, todo pareció ponerse a su favor. El domingo solicitó algunos cambios, entre ellos, que Sebastián se convirtiera en su único guardaespaldas. Sabía que con aquella decisión estaba entorpeciendo los avances de Erik con Ricky, pero su asistente podía ingeniárselas si realmente quería acercarse al alfa. Después de todo, Engel la tenía mucho más difícil con Sebastián.Curiosamente, Cameron aceptó su petición sin poner objeciones. Sebastián sería su chófer y guardaespaldas personal, y adondequiera que Engel fuera, él tendría que seguirlo como su sombra, por lo que aquello le
*—Sebastián:La terraza estaba decorada con numerosas plantas, pequeños rosales y varios muebles de exterior. También había algunos juguetes desperdigados por el suelo que, seguramente, pertenecían a Draco.Dante le indicó que tomara asiento y Sebastián obedeció. Se acomodaron frente a frente y Sebastián tomó su vaso de té helado, disfrutando del agradable sabor a melocotón. Bebió hasta dejarlo por la mitad y lo dejó en una mesa a un lado, cuando levantó la mirada, descubrió que Dante lo observaba con una sonrisa.—Ya vas a dejar de esconderte de mí —replicó Sebastián con tranquilidad.—Nunca me he escondido de ti —respondió Dante, soltando una pequeña carcajada—. Solamente recibí una advertencia de que no debía hablar demasiado —confesó, provocando que Sebastián lo mirara extrañado antes de dirigir la vista hacia la sala.¿La advertencia había venido de Engel? No le sorprendería. Al principio, el omega se había negado a admitir que lo conocía y después terminó reconociéndolo. Aunque







