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Capítulo 53

Author: Sra De Taker
last update publish date: 2025-11-12 12:23:56

La noche del martes, la ansiedad por la boda se transformó en una emoción burbujeante. Siguiendo las directrices de discreción y cero escándalos de parte de Sofía, Sarah había planeado una despedida de soltera que se sentía más como una pijamada sofisticada.

Cuando Sofía llegó al apartamento de Sarah después de un largo día de estar con su madre, encontró un ambiente que olía a lavanda y vainilla. La sala estaba decorada con velas sutiles, y en el centro de la mesa había una cena gourmet recién
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  • Amarte Duele   Epílogo

    La elección estaba hecha. Los nombres resonaban con la fuerza de las montañas y la elegancia de los glaciares que rodeaban su hogar. Erik y Astrid.—Erik y Astrid Thorne Casillas —repitió Marina en un susurro, saboreando el peso de los nombres—. Son preciosos, Lars. Suenan a personas que no tendrán miedo de nada y son nuestros hijos.Lars asintió, besando los nudillos de su esposa. Para él, esos nombres no eran solo etiquetas; eran su vida. Erik, el gobernante eterno de la reserva que su padre había construido para él, y Astrid, la belleza divina que capturaría la luz del norte, tal como lo hacía su madre a través del visor de su cámara.Las dos semanas siguientes en el hospital fueron un ejercicio de paciencia y amor absoluto. Tal como el doctor Andersen había recomendado, Lars y Marina no se separaron de los bebés.El progreso del pequeño Erik, demostró la terquedad de los Thorne. Empezó a succionar con fuerza, ganando peso de manera constante. Sus mejillas, antes hundidas, empezar

  • Amarte Duele   18. Magnate Noruego.

    El viaje hacia Oslo fue una pesadilla hecha realidad. Lars sostenía la mano de Marina dentro del helicóptero, viendo cómo ella luchaba contra oleadas de dolor que no deberían haber llegado todavía. Marina gritaba, no solo por el dolor físico, sino por el terror de perder a sus hijos antes de tiempo.—Dios mío... es muy pronto... —sollozaba ella, entre murmuros.Al aterrizar en la azotea del hospital, el equipo de emergencias ya esperaba. Marina fue trasladada a toda prisa a la sala de partos, pero la situación era crítica.Dentro de la sala, el ambiente era de máxima tensión. Los monitores pitaban frenéticamente. El problema no era solo la prematuridad, sino la posición de los bebés. El primero de los gemelos, el niño, ya estaba encajado en el canal de parto, pero en una posición transversal que bloqueaba la salida y ponía en riesgo su suministro de oxígeno.—¡No puedo más! —gritaba Marina, con el rostro empapado en sudor y las venas del cuello marcadas por el esfuerzo—. ¡Lars, ayúdan

  • Amarte Duele   17. Magnate Noruego.

    El éxito de La Belleza de la Libertad no solo consolidó a Marina como artista, sino que la convirtió en un icono cultural. Sin embargo, con la fama renovada, llegaron nuevos desafíos. La paz de la Reserva Natural Marina, se vio interrumpida por una noticia que llegó desde el sur, una que ni siquiera el dinero de Lars pudo detener.Gabriel, hundido en la miseria moral y viendo cómo su imperio se desmoronaba mientras el de su hija florecía, decidió jugar su última carta. No buscaba dinero, buscaba relevancia. Publicó un libro de memorias titulado: La Verdad tras el Hielo, donde pintaba a Marina como una mujer manipuladora que había usado la tragedia para escalar socialmente en Noruega y que Lars Thorne no era más que su última presa.—Es patético —dijo Marina, cerrando la tablet mientras desayunaba en el porche de su estudio, con su vientre ya notablemente abultado bajo el jersey de lana—. Cree que sus palabras aún tienen poder sobre mí.Lars, que estaba afilando un hacha cerca de la le

  • Amarte Duele   16. Magnate Noruego.

    La noticia del embarazo cayó sobre ellos como una nevada suave y silenciosa, transformadora y capaz de cambiar todo el paisaje de sus vidas. Marina, sentada en la camilla de la clínica en Oslo, sentía el peso del amuleto de madera contra su pecho y, por primera vez, comprendió que su supervivencia en el glaciar no había sido solo para ella, sino para el futuro que ya latía en su interior.Sin embargo, la carrera de Marina estaba en su punto más alto. National Geographic, tras ver las fotos del glaciar, le envió una propuesta formal para liderar una expedición a la Antártida. Era el sueño de cualquier fotógrafo de aventura, el santo grial de la profesión.Marina pasó noches enteras en su nuevo estudio, mirando los mapas y sus cámaras. El deseo de seguir conquistando el mundo chocaba con la necesidad de proteger su embarazo. Lars, aunque muerto de miedo por dentro, no la presionó.—Tú eres la dueña de tu destino, Marina —le dijo una noche frente a la chimenea—. Si decides ir, moveré el

  • Amarte Duele   15. Magnate Noruego.

    El viaje hacia las Svalbard no era una simple sesión de fotos; era la prueba de fuego para la nueva Marina. Sin embargo, mientras el equipo terminaba de cargar el equipo en la avioneta de hélice que los llevaría al asentamiento más remoto, el ambiente entre ella y Lars estaba cargado de una preocupación muy grande.Lars revisaba por décima vez el transpondedor de emergencia y el teléfono satelital de Marina. Sus movimientos eran bruscos, y su mirada escudriñaba el cielo plomizo con una desconfianza que Marina conocía bien.—Lars, mírame —dijo ella, tomando sus manos grandes para detener su frenética inspección.Él levantó la vista. Sus ojos azules estaban oscuros, nublados por un mal presentimiento que no lograba sacarse del pecho.—No me gusta este clima, Marina. Los vientos en el archipiélago están cambiando demasiado rápido. Algo no se siente bien. Déjame ir contigo, puedo cancelar mis reuniones, puedo estar allí en dos horas...Marina le dedicó una sonrisa llena de paz, aunque fir

  • Amarte Duele   14. Magnate Noruego.

    Lars puso una mano firme sobre el hombro de Marina mientras salían del edificio de Lucía. Sus ojos azules, usualmente tranquilos como un lago congelado, brillaban con una determinación gélida.—No nos vamos todavía, Marina —dijo con voz profunda—. Nos quedaremos un día más. Quiero que Madrid vea quién eres ahora, y quiero asegurarme de que el suelo desaparezca bajo los pies de Jean-Pierre y Lucía antes de que crucemos la frontera.Se alojaron en la suite real del Four Seasons, el hotel más lujoso de la capital. Desde los ventanales, Marina podía ver la ciudad que una vez la adoró y luego la escupió. Pero ahora, con el brazo de Lars rodeando su cintura, se sentía como una reina en el exilio que regresaba para reclamar su corona.—Tengo una cena, mi amor —le susurró Lars al oído mientras ella se cambiaba de ropa—. Es una reunión con los principales inversores y la élite empresarial de España. Muchos de ellos son los que mantienen a flote la agencia de Jean-Pierre. Es hora de cortarles e

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