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—¡Te ves increíble!
El cumplido de Hunter MacIntyre hizo que la sangre de Claire corriera por sus venas como un río recién desbordado.
—Gracias… —bajó la mirada, intentando esconder la sonrisa que se le escapaba.
Hoy era su segundo aniversario de bodas.
Claire se sentía la mujer más afortunada por haberse casado con el hombre que amaba. Los nervios le cosquilleaban con una dulzura casi adictiva. Su marido era una deliciosa forma de tortura lenta con solo mirarla así. Con ese traje hecho a medida que se ceñía a su cuerpo, obligaba a cualquiera a detenerse a contemplarlo.
Su mirada descendió por su garganta firme y morena, se detuvo en esos labios perfectamente delineados… y luego en sus ojos negros, oscuros, entornados, cargados de secretos. La observaban con tal intensidad que le robaron el aliento.
Hunter la rodeó por detrás y apoyó el rostro en su hombro desnudo. La envolvió por completo entre sus brazos, disfrutando de tenerla así, pegada a él.
—No veo la hora de decirle al mundo que me estoy enamorando de mi propia esposa.
Era su aniversario. Y el día no podía ser más perfecto. Claire se había despertado sintiendo los labios de Hunter besando y succionando sus pezones.
En los últimos días habían estado increíblemente unidos. Hunter hacía con ella cosas que Claire solo había leído en libros. Se habían duchado juntos… incluso habían compartido un brunch familiar en casa de sus abuelos.
Aunque, hasta hacía dos meses, todo aquello parecía imposible.
Porque Hunter no creía ser capaz de amar a otra mujer mientras su corazón siguiera perteneciendo a alguien más.
Pero Claire le pidió esos dos meses para salvar su matrimonio.
Y, contra todo pronóstico… funcionó.
Era, sin duda, como un cuento de hadas.
Decir que todos estaban felices por ellos sería quedarse corto. Ambas familias estaban en una nube. Desde el momento en que supieron que Hunter y Claire estaban intentando arreglar su relación, no podían contener la alegría.
—Hunter… —Claire se mordió el labio para reprimir un gemido mientras él recorría su piel expuesta.
—Tenemos que irnos. Todos nos están esperando.
—Solo cinco minutos, Laire… —murmuró él, apretando sus pechos.
Su piel vibró bajo su toque. Una sonrisa suave floreció en los labios de Claire. Había anhelado durante tanto tiempo esa atención de su marido…
Una expresión soñadora se quedó suspendida en su rostro.
Hunter había sido su amor platónico desde la adolescencia. Ocho años atrás, estaba sentada en un columpio del parque con un libro cuando lo vio por primera vez.
Hunter MacIntyre había regresado a Bloomcrest tras años fuera. Había estado en Australia por sus estudios superiores y luego se quedó allí, haciéndose cargo del negocio familiar en el extranjero.
Claire tenía entonces dieciséis años.
Su corazón se agitó en cuanto sus ojos se posaron en él. El estómago le dio un vuelco salvaje… porque se parecía demasiado al protagonista masculino del libro que estaba leyendo.
Y en ese mismo instante…
Se enamoró.
Para ella, fue amor a primera vista.
Sus mejillas se tiñeron de rojo al recordarlo. Todo aquello parecía sacado de un cuento.
Después de ocho años queriéndolo en silencio, cuando recibió la propuesta de matrimonio… sintió que tocaba el cielo.
—Puedes tenerme toda la noche, Hunter. Pero vámonos ya.
—Luego no te retractes —arqueó una ceja, divertido.
Claire se giró y tomó su rostro entre las manos.
—Lo prometo, señor MacIntyre.
—Entonces vámonos.
Él sonrió, y la satisfacción brilló con claridad en sus ojos oscuros.
Entrelaçaron los dedos al salir de casa. Hunter le abrió la puerta, acomodó su vestido… y robó un beso de sus labios.
El trayecto hasta el lugar de la fiesta fue silencioso.
Hunter ya había recibido tres llamadas de su padre, Leon, y una docena de mensajes de su madre, Violet. Su impaciencia crecía con cada segundo.
A su lado, Claire revisaba su móvil. Sus padres y su hermano menor hablaban animadamente en el grupo familiar.
Su hermano Scott escribió:
*Los paparazzi están por todas partes, Laire. No sabía que tu marido iba a montar algo tan grande.*
Su madre, Andrea, respondió con una avalancha de emojis felices:
*Ay, cariño, soy taaaan feliz por ti. Por fin está pasando.*
Claire se sonrojó.
Todos sabían lo que ella había sentido por Hunter. De hecho, cuando llegó la propuesta de matrimonio, sus padres fueron los primeros en oponerse.
Porque antes de conocerla, él ya estaba con alguien.
Y esa mujer lo dejó… para casarse con otro.
El pasado de Hunter no era un secreto. Lo habían visto perderse tras que le rompieran el corazón.
Su padre, Dominic Argent, había montado en cólera cuando llegó la propuesta. Sabía que su hija podía estar siendo utilizada por sus sentimientos hacia el heredero del imperio MacIntyre. Sabía que Hunter quizá solo buscaba conveniencia.
Pero hoy…
Dominic Argent era uno de los más felices.
Amante de la fotografía, estaba fuera del hotel con su cámara nueva, listo para capturar el mejor momento de su hija.
Envió un mensaje:
*Estoy esperando con mi cámara, cariño. ¿Cuándo llegan?*
Los labios de Claire se curvaron en una sonrisa. Sintió cómo el coche se detenía y alzó la vista.
—Ya estamos aquí.
Un escalofrío le recorrió la espalda.
Era un sueño hecho realidad.
La entrada del hotel estaba abarrotada de fotógrafos. En cuanto reconocieron el coche, se abalanzaron sobre ellos.
—¿Lista? —Hunter tomó su mano y la besó.
Él salió primero y le abrió la puerta.
Cuando Claire bajó, su rostro irradiaba felicidad. Se aferró al brazo de Hunter mientras él abría paso entre la multitud.
Cole, el mejor amigo de Hunter, y Scott aparecieron para ayudar. La rodearon mientras avanzaban.
Era una de las celebraciones más esperadas. Hunter MacIntyre no solo era un empresario multimillonario… también era una celebridad. A veces desfilaba para marcas reconocidas y su presencia en redes lo había vuelto enormemente popular.
El mundo conocía su historia de amor con la mujer que lo dejó destrozado dos años atrás.
Por eso, su matrimonio con Claire había sido tendencia.
Y ahora, dos años después…
Volvían a serlo.
Pero por una razón distinta.
Una multitud de admiradores se había reunido fuera del hotel. Algunos le ofrecían flores, otros lanzaban besos al aire.
—¡Hunter, haces una pareja espectacular con Claire! —gritó alguien, provocando silbidos y aplausos.
Claire se puso roja como un tomate. Sabía que la gente la aceptaba como su esposa. Les regaló sonrisas agradecidas mientras avanzaban.
Ya casi estaban.
Diez… quince pasos más y entrarían.
Pero entonces—
Hunter se detuvo en seco.
Su mano se aflojó en la cintura de Claire.
—Hunter… —susurró ella, alzando la mirada.
El corazón se le detuvo.
El rostro de él había perdido todo color. Sus labios temblaban. Y en sus ojos… había algo. Algo que la hizo helarse.
Anhelo.
Claire siguió la dirección de su mirada.
Y el mundo se le vino abajo.
El aire se le atascó en la garganta. Los ojos le ardieron al llenarse de lágrimas.
—¡Claire! ¿Qué pasa? ¡Muévete! —le gritó Cole.
Pero ella no podía.
No podía moverse.
—¡Hunter, reacciona, idiota! ¡Nos van a aplastar! —Cole lo sacudió.
Nada.
—¿Qué demonios…? —siguió la mirada de ambos—.
Su voz se apagó.
—¡Maldita sea… es Zara!
El nombre cayó como un disparo.
Hunter reaccionó de golpe. Parpadeó, respiró hondo.
Zara estaba a unos metros.
Vestía un elegante vestido negro hasta la rodilla. Su rostro reflejaba tristeza; sus ojos, enrojecidos. Y aun así… su belleza era imposible de ignorar.
—Zara… —murmuró Hunter.
Y empujó a Claire.
Sin pensar.
El golpe la lanzó contra una cámara. El impacto le abrió el labio.
—¡Claire! —Scott la sujetó, atrayéndola hacia él.
Pero ella…
No sentía nada.
Se quedó allí, inmóvil, como una estatua sin vida.
Viendo cómo su marido atravesaba la multitud para llegar hasta Zara.
Hasta su exnovia.
Hasta la mujer que había amado obsesivamente.
En cuestión de segundos, él la alcanzó. Tomó sus manos con desesperación. Sus hombros temblaban.
El pecho de Claire se volvió pesado.
Ese mismo hombre…
El que había dicho que hoy anunciaría al mundo que le pertenecía…
Llevó las manos de Zara a sus labios.
Claire no podía oírlo.
Pero sabía lo que decía.
Su nombre.
Te amo.
Y mientras ella se tambaleaba entre la multitud…
Hunter rodeó el rostro de Zara con una mano…
Y la besó.
Un beso profundo.
Un beso que lo decía todo.
Continuará…
[Hola, familia:
Tengo un nuevo libro para ustedes. Después de un año, vuelvo a escribir sobre multimillonarios y no puedo estar más emocionada de empezar este nuevo viaje.
Abróchense los cinturones, tengan a mano una caja de pañuelos, pastillas para el dolor de cabeza… y, por supuesto, el cubo de palomitas más grande que encuentren, porque pienso mantenerlos pegados al teléfono durante horas.
La historia de Claire y Hunter los está esperando.
Gracias por elegir su historia.
Disfruten la lectura.]
Capítulo 235—¡Mierda! Lo siento, Claire. No pensé que se fuera a romper. De verdad, perdóname —se disculpó Tyler con genuina consternación.Observó cómo el rostro de Claire perdía todo el color mientras un par de lágrimas solitarias se escapaban de sus ojos. La habitación volvió a sumergirse en un silencio vulnerable y la tensión regresó con más fuerza.A pesar de todo, Tyler sonrió al ver su reacción.«Eres un tipo con mucha suerte, Hunter. Ojalá Ezma hubiera reaccionado así después de acostarse contigo. Pero esa perra no tenía ni un gramo de remordimiento en la cara. Hasta parecía aliviada de haberse librado de mí», meditó en silencio mientras intentaba recuperar la carta.Extendió la mano hacia los dos trozos de papel, pero Claire le dirigió una mirada cargada de advertencia, como si le estuviera pidiendo su propio corazón y no un simple pedazo de papel rasgado. Las grietas en sus labios lo dejaron impresionado, lo que amplió aún más su sonrisa interior.«Claire hasta se ha lastima
Capítulo 234Claire miró el reloj de la habitación por enésima vez con los ojos enrojecidos y ardiendo. Las lágrimas no habían cesado y, por más que intentaba distraerse, su mente era arrastrada de vuelta a aquel rincón turístico, reviviendo el momento exacto en que Hunter se había postrado de rodillas frente a ella, mientras ella lo aguardaba con arrogancia en medio de la multitud.Jamás se imaginó que Hunter llegaría a ese extremo. Era un hombre que llevaba el orgullo como si fuera una corona y cuya cabeza jamás se inclinaba ante nadie. Invencible y sumamente poderoso.Y, sin embargo, ella había logrado lo que ni sus más acérrimos enemigos habían conseguido tras gastar millones. Lo había puesto de rodillas y se había asegurado de que un vlogger grabara cada segundo. Estaba aterrorizada de revisar las redes sociales y enfrentar los comentarios sobre la humillante disculpa de Hunter que ya debían estar inundando internet.Claire respiraba con dificultad; las imágenes de Hunter la ahog
Capítulo 233—Pero, nena, me alegro de haberme quitado ese peso de encima, de lo contrario se habría quedado como una roca enorme sobre mi pecho. Quería que supieras todo eso para que podamos empezar de cero. Mi único error fue haberlo compartido en el momento equivocado... Y tú no estabas lista para oírlo. No debí——¡Vete al grano, MacIntyre! Una disculpa. Quiero tu discurso de arrepentimiento, no tu aburrida perorata de "me siento culpable" —Claire levantó una ceja con arrogancia mientras los espectadores a su alrededor gesticulaban o mostraban su desaprobación de diversas formas.Mis palabras estaban conmoviendo a la gente, tocando sus corazones, y probablemente Claire se dio cuenta de eso, por lo que decidió interrumpirme. Incluso la chica de la cámara frunció el ceño, aunque su rostro se ablandó de inmediato al volver a mirarme.Susurró algo hacia el micrófono prendido a su solapa mientras yo volvía a centrar toda mi atención en Claire. Mis cejas se fruncieron al verla mirar haci
Capítulo 232P.O.V. de HunterAdemás, me di cuenta de algo más. Ella quería esto... Pero no con el hombre que la había engañado.Sentí como si me estuviera desgarrando por dentro. En ese momento creí que habría sido mejor haberme dejado arrollar por el camión que estar aquí, atrapado en el auto con Claire, mientras ella se encogía, intentando alejarse de mí.No hay palabras para describir lo que sentí cuando decidí apartarme. Me puse la playera de nuevo. Una vez que la tuve puesta, me invadió una extraña vacilación al intentar que me mirara. Claire estaba sentada con los brazos aferrados a las rodillas, con la mirada perdida en el espacio que quedaba entre su pecho y sus piernas. Estaba tan pálida que dolía verla. La simple idea de tocarla me aterraba, como si mi tacto fuera a quebrarla aún más.—¿Qué quieres que haga, Claire? —le pregunté con un suspiro, sintiendo la mente completamente en blanco.No había pasado ni un día desde que comencé esta travesía y ya me sentía totalmente ago
Capítulo 231—¡HUNTERRRRRR! —Un grito desgarrador escapó de los labios de Claire antes de abalanzarse hacia mí.Sus brazos se envolvieron alrededor de mi cuello mientras tiraba de mí con fuerza, apartándome de la trayectoria del camión. Lo evitamos por apenas unos centímetros. El conductor me gritó desde el espejo retrovisor, llamándome idiota, antes de exhalar un fuerte suspiro de alivio.En verdad, un accidente fatal se había evitado por un margen mínimo. Todo gracias a mi paloma.Quedé tendido en el suelo, con la espalda apoyada contra el frío asfalto helado. Por más que mi cuerpo me pedía alejarme de aquellas punzadas gélidas, me quedé completamente inmóvil. Una sonrisa se dibujó en mis labios mientras envolvía con mis brazos a Claire, quien había caído sobre mí.Tenía la cabeza apoyada en mi hombro y el rostro enterrado en la sangría de mi cuello. Su respiración pesada y cálida envió una corriente eléctrica directa a mi entrepierna, incitándome a apretarla con más fuerza contra m
Capítulo 230P.O.V. de Hunter—Soy yo el que está sangrando y son tus ojos los que derraman lágrimas. ¿No te parece un poco extraño, paloma? —se quedó congelada; vi cómo sus nudillos se ponían blancos de tanto apretar los dedos para mantener sus emociones bajo control.Pero fracasó, y eso hizo que mi cuerpo vibrara de gratitud. Era un alivio saber que su corazón aún se preocupaba, a pesar de que sus ojos reflejaban un odio profundo.—Tus maldiciones... He estado pensando en ellas desde la primera vez que me maldeciste, paloma. No voy a ocultar cuánto duele escuchar todas esas palabras. Hacen que mi corazón sangre. Me pregunto si de verdad estás tan desesperada por ver mi sangre. Pero... ¿así será cuando esté sangrando y sufriendo en el tormento? —retrocedí un poco para poder mirarle el rostro.Mi amada brillaba enrojecida. Su tierna nariz parecía un tomatito cherry, mientras que el contorno de sus ojos brillaba en un tono rojo rosado. Sus pestañas húmedas proyectaban sombras sobre sus
8 El crepúsculo se cernía sobre Bloomcrest mientras los vientos soplaban con calma. En su villa, Claire trabajaba incansablemente en la cocina. Estaba preparando comida para Hunter. Había una sonrisa alegre en su rostro, como si estuviera muy feliz en su matrimonio. Thea estaba ayudando en la coci
7Las cámaras destellaron justo cuando Claire cruzó la puerta y llegó a este lado para encontrarse con la multitud de periodistas que la esperaba. —¿Señora MacIntyre o señorita Argent? ¿Cuál prefiere? Irritada por la pregunta, Claire forzó una sonrisa en sus labios. Su sonrisa llevaba un toque de
10Hunter no tuvo que preguntar por su esposa en la recepción. Un médico que lo vio entrar, y que estaba hablando con una enfermera, dejó su conversación inconclusa para escoltar al heredero del imperio MacIntyre hasta la habitación de su esposa.Obviamente, Claire tuvo que ser llevada al piso VIP y
9Hunter miró fijamente su último mensaje con ojos fríos. “¿Haciéndote la difícil? Me gusta.” Murmuró mientras colocaba una mano bajo su cabeza. Estaba en el penthouse, en el sofá de la sala, mirando la puerta de la habitación donde estaba Zara. Aunque insistió en dormir en la cama con ella y ab







