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Su corazón quedó reducido a pulpa bajo el peso de esas palabras.
Secándose las lágrimas, Claire alzó el rostro. Mantuvo la cabeza en alto y le dedicó una sonrisa tensa, con una mirada desafiante.
—Entonces déjame decirte algo, señor Hunter MacIntyre. Yo también voy a luchar por lo que es mío. Tú eres mío. No voy a dejar que una viuda cualquiera me quite a mi marido.
Hunter abrió la boca, pero antes de que pudiera replicar, ella se dio la vuelta y subió las escaleras hacia su habitación.
Un latido salvaje retumbaba en la cabeza de Hunter. Apretó los puños mientras iba tras ella. La alcanzó justo fuera del dormitorio. La acorraló contra la pared y se inclinó, susurrando a escasos centímetros de sus labios.
—¿Desde cuándo soy tuyo, eh? Que yo recuerde, siempre has estado a mi merced.
Quiso intimidarla. Pero no entendía que, al dejarla abandonada el día de su aniversario, había convertido su fragilidad en determinación de acero. Había matado sus emociones.
—Fuiste mío desde el momento en que te vi por primera vez, querido esposo.
Hunter soltó una risa baja.
—No puedes tener lo que ya pertenece a otro.
—Claro que sí… si alguien lo desecha y tú lo recoges. Y Zara te desechó.
Un tic tensó su mandíbula.
Hunter la dejó allí y entró en la habitación con paso brusco.
Claire lo siguió. Las lágrimas le ardían en los ojos mientras lo veía rebuscar entre los cajones del armario.
Entonces sacó un sobre y se lo tendió.
—¿Qué es esto? —preguntó ella, abriéndolo.
Su corazón se desplomó. Sus ojos se abrieron de par en par mientras las lágrimas caían al leer las palabras en negrita que la aplastaban: ACUERDO DE DIVORCIO.
—¿Qué demonios es esto? —gritó entre sollozos.
—Mira la cuarta página, la división de bienes. Mi propiedad está repartida como te dije abajo. Pero si quieres más, puedo añadirlo.
Ella lo observó buscar un bolígrafo. Cuando se lo ofreció, Claire esbozó una sonrisa oscura… y rompió los papeles en dos. Luego los lanzó al aire.
Eso encendió su furia.
Hunter enredó los dedos en su cabello y la atrajo hacia sí. Soltó una risa que le recorrió el cuerpo como un escalofrío aterrador.
—Haré preparar nuevos papeles… y los firmarás, Claire.
La soltó y se dio la vuelta.
Esta vez fue ella quien rió.
—En tus sueños.
Él se detuvo en seco y le lanzó una mirada que parecía quemarla.
—¿Así que no vas a dejarme?
—Soy tu esposa. Hice votos sagrados de estar a tu lado para siempre.
Hunter sonrió con malicia.
—Entonces te haré tanto daño… que no tendrás más opción que dejarme.
Salió de la habitación, mientras Claire sonreía con tristeza para sí misma.
—Perfecto… veamos hasta dónde eres capaz de llegar por ella. Yo también haré todo lo posible por mantener nuestro matrimonio. Veremos quién gana esta guerra, Hunter.
Claire se quedó allí un largo rato. Fue el canto de un pájaro que entró por la ventana lo que la sacó de su ensimismamiento. Parpadeó, con los ojos aún llenos de lágrimas, y bajó la cremallera de su vestido.
La tela cayó a sus pies. Dio un paso fuera de él y entró en el baño. Se metió bajo la ducha y dejó que sus lágrimas corrieran libres.
Lloró con todo su corazón. Lloró fuerte, sin control.
Justo cuando creía que le tocaría el cielo… la habían arrojado de nuevo al barro.
Culpaba a Zara por el cambio de Hunter. Después de todo, fue con su regreso que él se volvió indiferente. Todo habría sido mejor si nunca hubiera vuelto.
Se envolvió en una toalla y salió. Justo cuando pensaba qué ponerse, algo cruzó su mente.
—Zara dejó Bloomcrest hace dos años para vivir con su marido, que ni siquiera era de aquí… entonces, ¿por qué volvería para enterrarlo?
Se quedó pensativa.
Era demasiado evidente. Su llegada justo el día de su aniversario no podía ser casualidad.
—Tendré que investigar. Dónde vivía, cómo murió exactamente su esposo… tengo que averiguarlo todo. Su muerte y su regreso justo ahora no encajan. No es coincidencia. Pero primero necesito comer algo.
Con el cabello aún húmedo, bajó las escaleras.
No iba a dejarse morir de hambre mientras una batalla enorme se desataba.
Necesitaba fuerzas para defender lo suyo.
—Claire…
La voz de Cole la detuvo antes de entrar a la cocina.
Lo vio en la sala, esperando. Se levantó al verla y caminó hacia ella, con la mirada fija en su rostro.
Comparada con el día anterior, estaba aún más pálida. Pero esa sonrisa… le resultó extrañamente reconfortante.
—No esperaba verte tan temprano, Cole. ¿Qué te trae por aquí? Si buscas a Hunter, tendrás que ir a su oficina. Supongo que está allí —dijo, arqueando una ceja.
Cole la observó con atención.
—Vine por ti.
—¿Por mí? ¿Por qué? —rió ella suavemente.
—Ayer fue un día difícil para ti…
—Y memorable —respondió con un guiño—. Pero ya lo superé. Ven, desayuna conmigo.
Cole se sorprendió. Por un momento, temió que el shock la hubiera afectado.
Aun así, la siguió hasta la cocina. Se sentó en uno de los taburetes mientras Claire encendía la cocina y rompía dos huevos en una sartén.
La observó con asombro. Para alguien que había vivido una noche tan devastadora… parecía demasiado tranquila.
Mientras removía los huevos, él preguntó:
—¿Hunter volvió?
—Sí. Y hablamos.
—¿En serio? —se rascó la cabeza—. ¿Qué dijo?
—Lo de siempre… que quiere el divorcio y todo eso —respondió encogiéndose de hombros.
Cole frunció el ceño. Esa no era la Claire que conocía.
Aun así, no dijo nada y se quedó con ella hasta terminar el desayuno. Cuando bebían el zumo que ella misma había preparado, volvió a preguntar:
—¿Y tú qué dijiste sobre el divorcio?
Su voz tenía un leve tono de tensión.
Conocía bien la obsesión de Hunter por Zara. Y ahora que había vuelto, sabía que haría lo que fuera por estar con ella.
Claire lo miró… y sonrió.
—Hunter está atado a mí hasta que la muerte nos separe.
Su sonrisa no era ni buena… ni mala.
Continuará…
Capítulo 235—¡Mierda! Lo siento, Claire. No pensé que se fuera a romper. De verdad, perdóname —se disculpó Tyler con genuina consternación.Observó cómo el rostro de Claire perdía todo el color mientras un par de lágrimas solitarias se escapaban de sus ojos. La habitación volvió a sumergirse en un silencio vulnerable y la tensión regresó con más fuerza.A pesar de todo, Tyler sonrió al ver su reacción.«Eres un tipo con mucha suerte, Hunter. Ojalá Ezma hubiera reaccionado así después de acostarse contigo. Pero esa perra no tenía ni un gramo de remordimiento en la cara. Hasta parecía aliviada de haberse librado de mí», meditó en silencio mientras intentaba recuperar la carta.Extendió la mano hacia los dos trozos de papel, pero Claire le dirigió una mirada cargada de advertencia, como si le estuviera pidiendo su propio corazón y no un simple pedazo de papel rasgado. Las grietas en sus labios lo dejaron impresionado, lo que amplió aún más su sonrisa interior.«Claire hasta se ha lastima
Capítulo 234Claire miró el reloj de la habitación por enésima vez con los ojos enrojecidos y ardiendo. Las lágrimas no habían cesado y, por más que intentaba distraerse, su mente era arrastrada de vuelta a aquel rincón turístico, reviviendo el momento exacto en que Hunter se había postrado de rodillas frente a ella, mientras ella lo aguardaba con arrogancia en medio de la multitud.Jamás se imaginó que Hunter llegaría a ese extremo. Era un hombre que llevaba el orgullo como si fuera una corona y cuya cabeza jamás se inclinaba ante nadie. Invencible y sumamente poderoso.Y, sin embargo, ella había logrado lo que ni sus más acérrimos enemigos habían conseguido tras gastar millones. Lo había puesto de rodillas y se había asegurado de que un vlogger grabara cada segundo. Estaba aterrorizada de revisar las redes sociales y enfrentar los comentarios sobre la humillante disculpa de Hunter que ya debían estar inundando internet.Claire respiraba con dificultad; las imágenes de Hunter la ahog
Capítulo 233—Pero, nena, me alegro de haberme quitado ese peso de encima, de lo contrario se habría quedado como una roca enorme sobre mi pecho. Quería que supieras todo eso para que podamos empezar de cero. Mi único error fue haberlo compartido en el momento equivocado... Y tú no estabas lista para oírlo. No debí——¡Vete al grano, MacIntyre! Una disculpa. Quiero tu discurso de arrepentimiento, no tu aburrida perorata de "me siento culpable" —Claire levantó una ceja con arrogancia mientras los espectadores a su alrededor gesticulaban o mostraban su desaprobación de diversas formas.Mis palabras estaban conmoviendo a la gente, tocando sus corazones, y probablemente Claire se dio cuenta de eso, por lo que decidió interrumpirme. Incluso la chica de la cámara frunció el ceño, aunque su rostro se ablandó de inmediato al volver a mirarme.Susurró algo hacia el micrófono prendido a su solapa mientras yo volvía a centrar toda mi atención en Claire. Mis cejas se fruncieron al verla mirar haci
Capítulo 232P.O.V. de HunterAdemás, me di cuenta de algo más. Ella quería esto... Pero no con el hombre que la había engañado.Sentí como si me estuviera desgarrando por dentro. En ese momento creí que habría sido mejor haberme dejado arrollar por el camión que estar aquí, atrapado en el auto con Claire, mientras ella se encogía, intentando alejarse de mí.No hay palabras para describir lo que sentí cuando decidí apartarme. Me puse la playera de nuevo. Una vez que la tuve puesta, me invadió una extraña vacilación al intentar que me mirara. Claire estaba sentada con los brazos aferrados a las rodillas, con la mirada perdida en el espacio que quedaba entre su pecho y sus piernas. Estaba tan pálida que dolía verla. La simple idea de tocarla me aterraba, como si mi tacto fuera a quebrarla aún más.—¿Qué quieres que haga, Claire? —le pregunté con un suspiro, sintiendo la mente completamente en blanco.No había pasado ni un día desde que comencé esta travesía y ya me sentía totalmente ago
Capítulo 231—¡HUNTERRRRRR! —Un grito desgarrador escapó de los labios de Claire antes de abalanzarse hacia mí.Sus brazos se envolvieron alrededor de mi cuello mientras tiraba de mí con fuerza, apartándome de la trayectoria del camión. Lo evitamos por apenas unos centímetros. El conductor me gritó desde el espejo retrovisor, llamándome idiota, antes de exhalar un fuerte suspiro de alivio.En verdad, un accidente fatal se había evitado por un margen mínimo. Todo gracias a mi paloma.Quedé tendido en el suelo, con la espalda apoyada contra el frío asfalto helado. Por más que mi cuerpo me pedía alejarme de aquellas punzadas gélidas, me quedé completamente inmóvil. Una sonrisa se dibujó en mis labios mientras envolvía con mis brazos a Claire, quien había caído sobre mí.Tenía la cabeza apoyada en mi hombro y el rostro enterrado en la sangría de mi cuello. Su respiración pesada y cálida envió una corriente eléctrica directa a mi entrepierna, incitándome a apretarla con más fuerza contra m
Capítulo 230P.O.V. de Hunter—Soy yo el que está sangrando y son tus ojos los que derraman lágrimas. ¿No te parece un poco extraño, paloma? —se quedó congelada; vi cómo sus nudillos se ponían blancos de tanto apretar los dedos para mantener sus emociones bajo control.Pero fracasó, y eso hizo que mi cuerpo vibrara de gratitud. Era un alivio saber que su corazón aún se preocupaba, a pesar de que sus ojos reflejaban un odio profundo.—Tus maldiciones... He estado pensando en ellas desde la primera vez que me maldeciste, paloma. No voy a ocultar cuánto duele escuchar todas esas palabras. Hacen que mi corazón sangre. Me pregunto si de verdad estás tan desesperada por ver mi sangre. Pero... ¿así será cuando esté sangrando y sufriendo en el tormento? —retrocedí un poco para poder mirarle el rostro.Mi amada brillaba enrojecida. Su tierna nariz parecía un tomatito cherry, mientras que el contorno de sus ojos brillaba en un tono rojo rosado. Sus pestañas húmedas proyectaban sombras sobre sus
2Claire se sentía expuesta al peligro. Como un pajarito abandonado a la intemperie. Arrastraba respiraciones superficiales mientras veía a su marido abrazar a su exnovia con posesividad. Él le susurró algo al oído a Zara, haciendo que sus ojos se humedecieran.Hunter secó sus lágrimas con la mano.
1—¡Te ves increíble!El cumplido de Hunter MacIntyre hizo que la sangre de Claire corriera por sus venas como un río recién desbordado.—Gracias… —bajó la mirada, intentando esconder la sonrisa que se le escapaba.Hoy era su segundo aniversario de bodas.Claire se sentía la mujer más afortunada po
10Hunter no tuvo que preguntar por su esposa en la recepción. Un médico que lo vio entrar, y que estaba hablando con una enfermera, dejó su conversación inconclusa para escoltar al heredero del imperio MacIntyre hasta la habitación de su esposa.Obviamente, Claire tuvo que ser llevada al piso VIP y
9Hunter miró fijamente su último mensaje con ojos fríos. “¿Haciéndote la difícil? Me gusta.” Murmuró mientras colocaba una mano bajo su cabeza. Estaba en el penthouse, en el sofá de la sala, mirando la puerta de la habitación donde estaba Zara. Aunque insistió en dormir en la cama con ella y ab







