LOGIN4
—Desde que alcancé la madurez, te he amado. Me mantuve pura para que fueras tú quien me tomara. Me vestía como a ti te gustaba, para que me miraras. Incluso rechacé propuestas de matrimonio de hombres compatibles porque estaba hechizada por ti. Después de todos los sacrificios que hice por ti… ¿esto es lo que me das?
Lo agarró por el cuello de la camisa y lo sacudió. Las lágrimas que corrían por sus mejillas le nublaban el rostro.
—Durante dos años soporté tu maltrato y dediqué mi tiempo a hacerte feliz. Cocinaba cada día aunque dejaras la comida enfriarse. No me quejé cuando llegabas tarde y te ibas a la cama sin siquiera mirarme, incluso cuando yo estaba despierta hablándote.
—Olvidabas mis cumpleaños… ni siquiera me felicitabas. Ignorabas a mis padres en las cenas familiares. Pero aun así era feliz… porque estabas conmigo. Soporté tu frialdad con una sonrisa. A pesar de todo eso, lo único que quería era verte sonreír. ¿Sabes por qué?
Hunter no la miró. Su rostro era una máscara dura, impenetrable.
—Porque me importabas, Hunter. Aunque nunca correspondieras mis esfuerzos, me importabas… sin condiciones.
Claire tembló.
—Mi familia me reprocha haberte elegido por encima de todos los demás. Tus padres no han dicho ni una palabra desde que te fuiste… están demasiado avergonzados para hablar.
Su voz se tensó por la frustración.
—El mundo se está riendo de mí, Hunter. Todos me compadecen… por tu culpa.
De pronto se sintió agotada. Apenas podía sostener la cabeza. El latido en sus sienes era insoportable.
Apoyó la frente en su hombro y rompió a llorar.
—¿Qué hice para merecer esto? ¿Cuál fue mi error para que me castigaras así?
—Claire… —él rozó su espalda.
Antes de que pudiera acariciarla, ella lo empujó. Lo miró fijamente, buscando una respuesta en su rostro.
—Sí, Hunter. Te escucho. Sé que tienes una razón muy fuerte para haberme dejado a merced del mundo hoy.
—Te dije que no te hicieras ilusiones, Claire —escupió entre dientes.
Ella recordó aquella conversación de hacía dos meses, cuando le pidió que le diera una oportunidad a su matrimonio. Una última oportunidad.
Él había dicho: “Está bien, si eso es lo que quieres. Lo intentaré. Pero no te hagas ilusiones, Claire.”
Y ella había respondido, con una sonrisa triste pero esperanzada: “No te preocupes, tengo fe en que funcionará.”
El recuerdo la atravesó como una flecha.
Claire lo miró. ¿Era el mismo hombre que le había dicho que le alegraba que no hubiera perdido la esperanza en ellos?
—Esto no tenía que haber pasado así si no fuera por… joder, no puedo seguir fingiendo —gruñó Hunter.
Sus ojos se oscurecieron al mirarla.
—Nunca quise continuar este matrimonio contigo, Claire. Nunca pude aceptarte como mi esposa. Zara siempre ha estado entre nosotros. Siempre ha estado aquí.
Se señaló el pecho, donde latía su corazón.
—Nunca pude dejarla ir. Siempre estuvo en mis pensamientos, en mi mente… y en mi corazón. Aunque estuviera casada, aunque se hubiera ido… no podía dejar de extrañarla. Era un hábito demasiado fuerte para abandonar.
—En estos dos años de matrimonio, nunca pensé en nosotros… porque no podía renunciar a Zara. Nos amábamos demasiado como para pertenecer a otras personas. Siempre supe que volvería. Sabía que regresaría a mí.
Lo dijo con una calma que la iba rompiendo poco a poco.
Hunter la miró sin emoción.
—Puede dolerte, pero todo este tiempo he estado actuando contigo. Fingiendo que te amaba.
Las lágrimas resbalaron por las mejillas de Claire. Lo miraba en silencio mientras él hablaba sin el menor remordimiento.
—¿Fingiendo que me amabas? —susurró, mientras el dolor la devoraba por dentro.
Él suspiró.
—Sabía que mis padres no me dejarían en paz si nos divorciábamos. Después de dejarte, me habrían obligado a buscar otra esposa… y no estaba dispuesto a pasar por esa m****a otra vez. Así que seguí el juego.
—Además, no era un mal trato. Eras una esposa comprensiva. Aguantabas todo. Tenía miedo de que otra mujer no soportara mi carácter… o que no me dejara estar con Zara si volvía. Pero tú sí lo harías.
Claire se ahogó en sus propios sollozos mientras él hablaba con total frialdad.
—Por eso decidí quedarme contigo… y fingir todo ese amor.
Su corazón se desplomó.
Claire deseó haber muerto antes de escuchar aquello.
—No quería que te enteraras así, pero… —Hunter dio un paso hacia ella.
Se detuvo a dos pasos, y dijo sin la menor compasión:
—No se suponía que termináramos así.
—Pero, para no hacerte sufrir más, saldré de tu vida. Presentaré los papeles de divorcio y pediré que el proceso sea rápido.
Esas palabras la sacaron de su aturdimiento.
La ira la atravesó. Claire retiró sus manos de su agarre, dio un paso atrás… y lo abofeteó. Una vez. Dos. Tres. Luego lo empujó con fuerza.
—¿Quieres dejarme por una mujer con la que apenas te has encontrado?
—No es cualquier mujer. Es Zara… y la amo.
—Sea quien sea, estás destruyendo nuestro matrimonio por otra mujer.
—No tiene sentido seguir juntos. No hay amor entre nosotros. Apenas te quiero —dijo con frialdad.
Los ojos de Claire ardían.
—Llevamos dos años juntos, Hunter… ¿Qué hay de nosotros? ¿Qué hay de mí?
—Siempre fui claro contigo, Claire. No te amo. No puedo… cuando hay otra mujer que domina mi corazón y mi alma. Pero no te preocupes, te compensaré con una gran cantidad de dinero. Puedes quedarte con la villa.
Lo dijo como si estuviera cerrando un trato.
—También puedes quedarte con el setenta por ciento de mis acciones y convertirte en la accionista mayoritaria de mi empresa. Si quieres algo más antes de separarnos, dímelo. Cumpliré todas tus condiciones.
Una risa amarga escapó de sus labios. Claire lo miró entre lágrimas. No había ni una pizca de arrepentimiento en su rostro.
Entonces recordó a Zara.
Estaba casada… ¿no?
¿Su marido no era posesivo? Era hermosa… ¿no la quería?
—¿Y su marido? ¿No estaba casada?
Entonces él levantó la mirada, y habló con un dejo de tristeza.
—Zara es viuda ahora. Su marido tuvo un infarto. Hoy fue su funeral… y al volver nos encontramos otra vez.
—¿Así que quieres dejarme y casarte con ella para volver a hacerla una mujer casada?
—Sus suegros son muy controladores, Claire. Perdió a sus padres en un accidente. Zara está sola en el mundo… atrapada con ellos. La destruirán si no la saco de allí.
—Ah, claro… quieres rescatarla —exclamó Claire.
Los ojos de Hunter se endurecieron. En ese instante, parecía un hombre capaz de todo por conseguir lo que quería.
—Quiero reclamar lo que debió ser mío hace mucho tiempo.
Continuará…
Capítulo 235—¡Mierda! Lo siento, Claire. No pensé que se fuera a romper. De verdad, perdóname —se disculpó Tyler con genuina consternación.Observó cómo el rostro de Claire perdía todo el color mientras un par de lágrimas solitarias se escapaban de sus ojos. La habitación volvió a sumergirse en un silencio vulnerable y la tensión regresó con más fuerza.A pesar de todo, Tyler sonrió al ver su reacción.«Eres un tipo con mucha suerte, Hunter. Ojalá Ezma hubiera reaccionado así después de acostarse contigo. Pero esa perra no tenía ni un gramo de remordimiento en la cara. Hasta parecía aliviada de haberse librado de mí», meditó en silencio mientras intentaba recuperar la carta.Extendió la mano hacia los dos trozos de papel, pero Claire le dirigió una mirada cargada de advertencia, como si le estuviera pidiendo su propio corazón y no un simple pedazo de papel rasgado. Las grietas en sus labios lo dejaron impresionado, lo que amplió aún más su sonrisa interior.«Claire hasta se ha lastima
Capítulo 234Claire miró el reloj de la habitación por enésima vez con los ojos enrojecidos y ardiendo. Las lágrimas no habían cesado y, por más que intentaba distraerse, su mente era arrastrada de vuelta a aquel rincón turístico, reviviendo el momento exacto en que Hunter se había postrado de rodillas frente a ella, mientras ella lo aguardaba con arrogancia en medio de la multitud.Jamás se imaginó que Hunter llegaría a ese extremo. Era un hombre que llevaba el orgullo como si fuera una corona y cuya cabeza jamás se inclinaba ante nadie. Invencible y sumamente poderoso.Y, sin embargo, ella había logrado lo que ni sus más acérrimos enemigos habían conseguido tras gastar millones. Lo había puesto de rodillas y se había asegurado de que un vlogger grabara cada segundo. Estaba aterrorizada de revisar las redes sociales y enfrentar los comentarios sobre la humillante disculpa de Hunter que ya debían estar inundando internet.Claire respiraba con dificultad; las imágenes de Hunter la ahog
Capítulo 233—Pero, nena, me alegro de haberme quitado ese peso de encima, de lo contrario se habría quedado como una roca enorme sobre mi pecho. Quería que supieras todo eso para que podamos empezar de cero. Mi único error fue haberlo compartido en el momento equivocado... Y tú no estabas lista para oírlo. No debí——¡Vete al grano, MacIntyre! Una disculpa. Quiero tu discurso de arrepentimiento, no tu aburrida perorata de "me siento culpable" —Claire levantó una ceja con arrogancia mientras los espectadores a su alrededor gesticulaban o mostraban su desaprobación de diversas formas.Mis palabras estaban conmoviendo a la gente, tocando sus corazones, y probablemente Claire se dio cuenta de eso, por lo que decidió interrumpirme. Incluso la chica de la cámara frunció el ceño, aunque su rostro se ablandó de inmediato al volver a mirarme.Susurró algo hacia el micrófono prendido a su solapa mientras yo volvía a centrar toda mi atención en Claire. Mis cejas se fruncieron al verla mirar haci
Capítulo 232P.O.V. de HunterAdemás, me di cuenta de algo más. Ella quería esto... Pero no con el hombre que la había engañado.Sentí como si me estuviera desgarrando por dentro. En ese momento creí que habría sido mejor haberme dejado arrollar por el camión que estar aquí, atrapado en el auto con Claire, mientras ella se encogía, intentando alejarse de mí.No hay palabras para describir lo que sentí cuando decidí apartarme. Me puse la playera de nuevo. Una vez que la tuve puesta, me invadió una extraña vacilación al intentar que me mirara. Claire estaba sentada con los brazos aferrados a las rodillas, con la mirada perdida en el espacio que quedaba entre su pecho y sus piernas. Estaba tan pálida que dolía verla. La simple idea de tocarla me aterraba, como si mi tacto fuera a quebrarla aún más.—¿Qué quieres que haga, Claire? —le pregunté con un suspiro, sintiendo la mente completamente en blanco.No había pasado ni un día desde que comencé esta travesía y ya me sentía totalmente ago
Capítulo 231—¡HUNTERRRRRR! —Un grito desgarrador escapó de los labios de Claire antes de abalanzarse hacia mí.Sus brazos se envolvieron alrededor de mi cuello mientras tiraba de mí con fuerza, apartándome de la trayectoria del camión. Lo evitamos por apenas unos centímetros. El conductor me gritó desde el espejo retrovisor, llamándome idiota, antes de exhalar un fuerte suspiro de alivio.En verdad, un accidente fatal se había evitado por un margen mínimo. Todo gracias a mi paloma.Quedé tendido en el suelo, con la espalda apoyada contra el frío asfalto helado. Por más que mi cuerpo me pedía alejarme de aquellas punzadas gélidas, me quedé completamente inmóvil. Una sonrisa se dibujó en mis labios mientras envolvía con mis brazos a Claire, quien había caído sobre mí.Tenía la cabeza apoyada en mi hombro y el rostro enterrado en la sangría de mi cuello. Su respiración pesada y cálida envió una corriente eléctrica directa a mi entrepierna, incitándome a apretarla con más fuerza contra m
Capítulo 230P.O.V. de Hunter—Soy yo el que está sangrando y son tus ojos los que derraman lágrimas. ¿No te parece un poco extraño, paloma? —se quedó congelada; vi cómo sus nudillos se ponían blancos de tanto apretar los dedos para mantener sus emociones bajo control.Pero fracasó, y eso hizo que mi cuerpo vibrara de gratitud. Era un alivio saber que su corazón aún se preocupaba, a pesar de que sus ojos reflejaban un odio profundo.—Tus maldiciones... He estado pensando en ellas desde la primera vez que me maldeciste, paloma. No voy a ocultar cuánto duele escuchar todas esas palabras. Hacen que mi corazón sangre. Me pregunto si de verdad estás tan desesperada por ver mi sangre. Pero... ¿así será cuando esté sangrando y sufriendo en el tormento? —retrocedí un poco para poder mirarle el rostro.Mi amada brillaba enrojecida. Su tierna nariz parecía un tomatito cherry, mientras que el contorno de sus ojos brillaba en un tono rojo rosado. Sus pestañas húmedas proyectaban sombras sobre sus
1—¡Te ves increíble!El cumplido de Hunter MacIntyre hizo que la sangre de Claire corriera por sus venas como un río recién desbordado.—Gracias… —bajó la mirada, intentando esconder la sonrisa que se le escapaba.Hoy era su segundo aniversario de bodas.Claire se sentía la mujer más afortunada po
10Hunter no tuvo que preguntar por su esposa en la recepción. Un médico que lo vio entrar, y que estaba hablando con una enfermera, dejó su conversación inconclusa para escoltar al heredero del imperio MacIntyre hasta la habitación de su esposa.Obviamente, Claire tuvo que ser llevada al piso VIP y
9Hunter miró fijamente su último mensaje con ojos fríos. “¿Haciéndote la difícil? Me gusta.” Murmuró mientras colocaba una mano bajo su cabeza. Estaba en el penthouse, en el sofá de la sala, mirando la puerta de la habitación donde estaba Zara. Aunque insistió en dormir en la cama con ella y ab
8 El crepúsculo se cernía sobre Bloomcrest mientras los vientos soplaban con calma. En su villa, Claire trabajaba incansablemente en la cocina. Estaba preparando comida para Hunter. Había una sonrisa alegre en su rostro, como si estuviera muy feliz en su matrimonio. Thea estaba ayudando en la coci







