INICIAR SESIÓNPavel observó a quien dentro de poco sería su esposa con una mirada de advertencia. Ivy giró lentamente. —Estoy siendo amable —dijo encogiéndose de hombros. —Tus ojos no son amables. Pavel sostuvo su mirada. Ivy tuvo que contener una sonrisa. —¿Estás celoso de un hombre de casi ochenta años?
Ivy llevaba varios minutos observándose frente al espejo cuando finalmente aceptó que estaba nerviosa. No era algo que le gustara admitir y tampoco tenía intención de decirlo en voz alta. Casarse con Pavel era un acuerdo, uno que había leído tantas veces que prácticamente podía repetir de memoria c
No tenía ninguna intención de llamar Pavel a ambos y esperar que adivinaran a quién hablaba. El padre sonrió. —Puedes seguir llamándome señor Yurov, entonces. Soltó su mano y se acercó a Angélica, apoyando brevemente una mano sobre su hombro antes de sentarse junto a ella. —Perfecto. Lo llamaré
Pavel se acercó a su madre y besó su mejilla antes de apartarse. Angélica miró a Ivy de arriba abajo sin intentar disimularlo. —Así que tú eres la mujer que decidió casarse con mi hijo. Extendió una mano hacia ella. Ya conocía el motivo del acuerdo y aquello le resultaba mucho más interesante que
Pavel llegó por Ivy poco después del mediodía. Ella ya estaba lista cuando recibió el mensaje de que la esperaba abajo, aunque se tomó otros cinco minutos antes de salir solo porque no quería darle la satisfacción de pensar que estaba pendiente de su llegada. Cuando finalmente bajó, encontró el auto
Sus ojos se encontraron con los de Pavel y durante unos instantes no estuvo segura de haber escuchado correctamente.—¿Perdón?Pavel parecía perfectamente serio.—Tendré sexo contigo. Es lo normal, vamos a casarnos y no haremos de nuestro matrimonio un puto convento.Ivy soltó una pequeña risa.—No.







