Home / Romance / Atrévete a quererme / 02. Es un ogro feo y verde

Share

02. Es un ogro feo y verde

Author: Andrea Paz
last update publish date: 2024-05-28 13:45:48

˗ˏˋ Flavia ˎˊ˗

Milán, Italia.

La enfermera acaba de salir de la habitación, llevándose con ella las muestras que tomó para los análisis adicionales. Había llegado justo antes de contestarle a mi abuela, por lo que el silencio que queda en su ausencia es pesado pero necesario. Es el momento de enfrentar la realidad, de procesar lo que ha pasado y de comenzar a entender lo que vendrá.

Mi abuela y Matilda continúan a mi lado, sus rostros llenos de preocupación, pero también de una inquebrantable determinación. Tomo aire y me siento un poco más erguida en la cama, decidida a compartir mi historia, a aclarar las dudas que sé que están en sus mentes.

—Bien, creo que es hora de ponerlas al día —digo, mi voz firme pero con un toque de vulnerabilidad que no puedo evitar. Mi nonna asiente, su mano aprieta la mía en señal de apoyo. Matilda se inclina hacia adelante, atenta—. Todo comenzó hace unos meses, después de perder mi trabajo en Éclat Couture. Fue un golpe duro, una verdadera decepción —comienzo, notando cómo ambas mujeres fruncen el ceño con simpatía—. Maya estaba pasando por una delicada situación y, preocupada, decidí usar parte de mis ahorros para visitarla en Estados Unidos, pensando que un cambio de aire me haría bien…

—¿No me digas que quel vecchio cane (ese viejo perro) le sigue haciendo la vida imposible a mi bellisima Maya? —Asiento, ya que mi abuela se sabe bien la historia de mi mejor amiga. Comienza a negar, dándole codazos a Matilda—. ¡Ya te digo que el dinero pone bruta a la gente! —exclama enfadada.

—¿Y qué pasó? —pregunta Matilda, intrigada.

—Además, Maya acababa de enterarse de que está embarazada y necesitaba estar con ella, apoyarla y acompañarla.

—¡Pero si hasta con eso se ponen de acuerdo! —exclama mi nonna, con una mezcla de asombro y diversión en la voz.

Continúo contándoles por qué viajé a New Heaven buscando a Maya, pues era el único lugar de referencia que tenía. Apenas puse un pie en el campamento de “Rebuilding Together”, donde ella se encontraba, me alegré al saber que había solucionado sus problemas con su marido y decidí quedarme para aportar con un granito de arena a la bella causa en la que todos participaban. Ahí me presentaron a los amigos de Joshua, un grupo de personas maravillosas que me recibieron increíblemente bien, haciéndome parte de ellos… excepto uno.

—Es él, ¿verdad? —cuestiona mi abuela, suspicaz.

—Ahí conocí a Owen… —digo, casi en un susurro—. Es el mejor amigo del esposo de Maya. —Veo a mi nonna fruncir el ceño aún más—. Desde el principio hubo una atracción entre nosotros que no pude ignorar. Con su mirada azul intensa y su aura misteriosa, era como un imán irresistible. —Cierro los ojos, recordando sus ojos y suspiro con pesar—. Fue intenso y complicado, y aunque sabía que no debía involucrarme, no pude evitarlo…

Las dos mujeres a mi lado intercambian miradas, su preocupación palpable. Pero necesitan saber la verdad, todo lo que pasó.

—No crean que es un príncipe azul… —Niego, pensando en lo gruñón que es—. Owen es diferente a cualquier hombre que haya conocido antes. Es como “Shrek”, pero alto, con una sonrisa encantadora y unos ojos que parecen ver a través de mí —explico—. La primera vez que nuestras miradas se cruzaron, sentí una chispa, algo eléctrico —recuerdo.

—¿Quién es ese “Shrek”? —pregunta Matilda, confundida.

—Es un ogro feo y verde, de esas caricaturas que ven los niños —responde mi nonna.

—Aaaah… ¿Y qué pasó? —insiste Matilda, enganchada con la historia.

—Al principio, intenté mantener la distancia. Todo en él me gritaba “¡peligro!” —mencioné, haciendo las comillas imaginarias en la última palabra—. Sabía que involucrarme con él no era lo más sensato, especialmente porque solo estaba allí temporalmente. Además, ya sabes que no estoy interesada en un amor romántico y…

—Sí, sí. Ya sé… —contesta mi abuela, moviendo sus manos—. Repites como un mantra que eres un alma libre, pero estoy segura de que tu corazón busca otras cosas.

—No busco nada, nonna. Sólo quería divertirme y con Owen las cosas se salieron de control —explico y ella bufa, haciéndome un gesto para que continúe—. Cada vez que estábamos en el mismo lugar, era un completo idiota. Su ceño se fruncía y se comportaba como un verdadero ogro. Como si mi presencia le molestara…

—¡Epa! ¡Seguro lo cogiste bien por las joyas de la familia! —exclama mi abuela, con su característica efusividad, logrando que Matilda y yo nos riamos. Niego.

—Había una tensión palpable entre los dos y todos a nuestro alrededor podían notarlo —explico—. Además, tiene una forma muy extraña de demostrar sus emociones. Es como salir de vacaciones con un jefe que lo supervisa todo y te da órdenes.

—Mmmm… —Matilda asiente con una sonrisa pícara en el rostro—. Entiendo bien a lo que te refieres —menciona, volteando a mirar a mi abuela—. ¿Te acuerdas de Filippo? —le pregunta y tras unos minutos, abre sus ojos con sorpresa y se voltea a verme.

—Ya veo… ¿Y qué pasó? ¿Cómo llegaron a estar juntos? ¿Quién dio el primer paso?

Los recuerdos de esas noches en las que se colaba a mi habitación, de los paseos por la playa y de lo intenso que fue todo con él, logran que mis mejillas se tornen calientes, dejándome en evidencia.

—Nos veíamos a escondidas... Owen tenía esa habilidad de hacerme sentir viva, de hacerme olvidar de todos mis problemas con lo intenso que fue todo —intento explicar—. Pero siempre supe que era algo temporal. Además, tampoco es que nos dedicáramos palabras de amor o nos hiciéramos promesas… Solo fue sexo. —Mi voz se quiebra un poco al recordar la realidad que siempre estuvo presente en el fondo de mi mente.

En ese momento, la puerta se abre y entra el doctor Rinaldi con los resultados de los análisis y una enfermera, empujando el ecógrafo.

—Veo que se encuentra mejor, Flavia —dice con una sonrisa amable—. Al menos, sus mejillas ya tienen color. —Llevo mis manos a mi rostro y creo que me sonrojo aún más, al saber que el recuerdo de Owen pudo generarme aquello.

El doctor me comenta que los análisis salieron bien, atribuyendo el desmayo a una deshidratación, cansancio y estrés, como lo había mencionado más temprano. Luego, me pide que me recueste para realizarme una ecografía.

Me siento ansiosa mientras el gel frío toca mi piel, pero la voz tranquila del doctor y la presencia reconfortante de mi abuela y Matilda me dan fuerzas. En unos minutos, el sonido más increíble llena la habitación: los latidos de los corazones de mis bebés. Es rápido y fuerte, un sonido que me llena de una emoción indescriptible. Mis ojos se llenan de lágrimas, pero esta vez son de alegría.

—Ahí están —dice el doctor Rinaldi, señalando la pantalla—. Dos corazones fuertes y sanos.

Miro la pantalla, viendo las dos pequeñas figuras, y mi corazón se llena de amor y determinación. No sé qué me deparará el futuro, pero en este momento, sé que haré todo lo posible para protegerlos y darles lo mejor de mí.

Continue to read this book for free
Scan code to download App
Comments (18)
goodnovel comment avatar
Andrea Paz
Yo las amo 🫶🏻
goodnovel comment avatar
Andrea Paz
Sifinitivamente… es lo mejor del mundo
goodnovel comment avatar
Andrea Paz
Jaajjaja cierto
VIEW ALL COMMENTS

Latest chapter

  • Atrévete a quererme   120. Epílogo: Hogar es donde estemos juntos

    ˗ˏˋ Flavia ˎˊ˗El bullicio del aeropuerto JFK siempre me ha parecido una sinfonía caótica. Voces mezcladas, anuncios constantes, ruedas de maletas que golpean el suelo y una energía que podría consumir a cualquiera que no esté preparado; pero hoy, entre todo ese ruido, me siento tranquila, porque sé que después de tantos años, al fin, volveré a mi tierra natal.Oliver corretea a mi alrededor, aferrado a un avión de juguete que Owen le compró esta mañana. Su risa resuena, ligera y despreocupada, mientras esquiva a los demás pasajeros como si fuera parte de un juego.—¡Mamma, mira! ¡Soy un piloto! —grita, al elevar el juguete por encima de su cabeza y hacer los sonidos de un avión.—Lo haces perfecto, piccolo. Ahora, ven aquí antes de que te pierdas —le digo, aunque no puedo evitar sonreír ante su entusiasmo.Francesca está junto a mí, seria como siempre, con su pequeña mochila de unicornio colgando de sus hombros, mientras observa todo con una concentración que a veces me hace olvidar

  • Atrévete a quererme   119. Rodeados de amor

    ˗ˏˋ Owen ˎˊ˗Justo cuando Fiorella termina de peinar a Flavia con ternura y deja su cabello arreglado en una trenza delicada, entra una enfermera con una sonrisa amable y carga un pequeño equipo para ayudarnos con los primeros cuidados de nuestros bebés.—Hora de amamantar, mamá. Vamos a intentarlo juntos —dice, dirigiéndose a Flavia con un tono alentador.Flavia asiente, aunque puedo ver un destello de incertidumbre en sus ojos. La ayudo a acomodarse y le arreglo las almohadas mientras la enfermera le explica las posiciones más cómodas para amamantar. Al primer intento, Flavia se queja con un leve gemido.—Molesta un poco… —admite, al ajustar a Oliver en su pecho.—No te preocupes, probemos otra posición —responde amable—. La del "rugbista" suele funcionar bien con mellizos —sugiere, ayudándola con el cojín de lactancia y a colocar a cada bebé debajo de sus brazos, como si sostuviera un balón de rugby.Observo atento, asegurándome de recordar cada detalle para ayudarla si lo necesita

  • Atrévete a quererme   118. Ya están aquí

    ˗ˏˋ Owen ˎˊ˗Ya es abril y el invierno, al fin, ha quedado atrás. La ciudad parece revivir bajo el cálido sol y le da paso a mi estación favorita: la primavera. Nuestro apartamento, que apenas hace unas semanas inauguramos oficialmente, ya se siente como un verdadero hogar. Ese día fue especial: nuestros amigos y familia llenaron nuestro espacio de risas y buenos deseos. La nonna, por supuesto, se encargó de supervisar que todo estuviera perfecto, con su carácter mandón pero entrañable y Flavia, aunque radiante, ya se veía más agotada de lo habitual, pero su alegría nunca decayó.En estas últimas semanas, he trabajado desde casa para estar siempre cerca de Flavia, quien, con sus casi treinta y siete semanas, me mantiene en un estado de alerta constante cada vez que me llama y, a pesar de su cansancio evidente, su energía para buscarme y conectar conmigo no disminuye. Su libido está por las nubes y siempre encuentra un momento para mirarme con esa chispa que me desarma. Me hace sentir c

  • Atrévete a quererme   117. Un amor que pronto se multiplicará por dos

    ˗ˏˋ Flavia ˎˊ˗El sonido de la puerta al cerrarse a mis espaldas se mezcla con el eco de las palabras de Owen: "Bienvenida a casa, Flavia". Mis ojos recorren el espacio frente a mí, pero mi mente aún procesa lo que acaba de suceder, ya que todo esto parece sacado de un sueño.—¿Esto es… nuestro? —susurro la pregunta, mientras asiente con sus ojos fijos en los míos, llenos de una mezcla entre orgullo y nerviosismo.—Es nuestro hogar, cielo —responde con calma—. Donde empezaremos esta nueva etapa juntos, como familia. —Su expresión es tan sincera que siento un nudo en la garganta.Recorro con la mirada el vacío apartamento que acaba de llamar "nuestro hogar". Espacio que parece un lienzo en blanco, con las paredes de un blanco inmaculado que contrasta con las ventanas del piso al cielo y dejan entrar la luz de la ciudad que parpadea como un millón de estrellas. El suelo de madera clara está impecable y el espacio abierto parece interminable. No hay muebles ni decoración, solo posibilidad

  • Atrévete a quererme   116. Solo confía en mí

    ˗ˏˋ Owen ˎˊ˗Han pasado unos días desde la boda y apenas hemos tenido tiempo para procesarlo todo. Entre los mensajes de felicitación, el trabajo en ZeroRisk, las responsabilidades que heredé con BSmart y la atención que requiere el embarazo de Flavia, siento que el reloj no tiene suficientes horas; pero no me importa. Si algo tengo claro es que cada cambio reciente en mi vida tiene un propósito y todos me llevan a ella.Con tanto qué hacer en el trabajo antes de que nazcan nuestros hijos y con el riesgo que supone salir con Flavia en un estado tan avanzado de su embarazo, decidimos posponer la luna de miel. Preferimos esperar unos meses hasta que los mellizos no dependan tanto de su madre para poder disfrutar a solas y a lo grande, algo que nos ilusiona especialmente al considerar que nuestra boda fue pequeña y sencilla.Mientras tanto, otros eventos importantes llenan nuestra agenda. Hoy, por ejemplo, tengo marcado un evento importante en el calendario: la gala de BSmart Capital. La

  • Atrévete a quererme   115. Siempre seremos tú y yo

    ˗ˏˋ Flavia ˎˊ˗ Me miro una última vez en el espejo y ajusto el velo sobre mi cabello recogido. El vestido blanco se ciñe a mi cuerpo de manera perfecta, ya que su confección realza mis nuevas curvas y realza mi vientre de veinticinco semanas. Mis manos acarician la tela con cuidado y repasan cada detalle, como si quisiera grabarlo en mi memoria. Nunca pensé verme así: demasiado embarazada, emocionada y preparada para dar este gran paso; pero aquí estoy, con los nervios de punta y el corazón desbocado, más nerviosa con cada minuto que pasa. Tomo una bocanada de aire y hago mi mejor esfuerzo por calmar las mariposas en mi estómago. De repente, la puerta se abre con suavidad y Maya entra con una sonrisa radiante. Lleva su vestido de madrina en tono oro rosa que le sienta de maravilla, pero es su expresión la que ilumina la habitación. —Estás impresionante, Fla —dice, mientras sus ojos recorren cada detalle del vestido—. Owen se va a quedar sin aliento —bromea en tono travieso, lo que

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status