Mag-log inLuna Taylor has never hated anyone the way she hated Alpha Dante Moreno. Cold. Arrogant. Untouchable. Alpha Dante never once acknowledged her existence—even after she became his son’s chosen mate. And yet, she endured it all… for love. Soon enough fate comes out to play, when the man she loved betrays her, murders her, and attempts to steal her pack, she expects death to be the end. Instead, the Goddess restored her back to earth but this time stronger than any wolf to ever exist. She's determined to not let anything get in the way of her revenge- not even the second chance mate the goddess gifted her. This time, she will not be the woman who waits. She will be the woman they regret. ***************************************************** Alpha Dante Moreno has never wanted anyone the way he wanted his son’s mate. Luna Taylor is too young. Too forbidden. Too dangerous to want. So he watched from a distance… hating himself for wanting her anyway. But when she turns up dead only hours after he last saw her alive, something in him breaks. And when she returns—different, colder, and no longer looking at him the same way—Dante realizes one terrifying truth: He is too late to remain detached. And this time, she is not his son’s mate anymore. She is his. ***************************************************** Now, in a kingdom tearing itself apart with secrets, betrayal, and rising threats, the two are bound once more by fate. She fights to destroy the past. He fights to possess her future. And neither of them is willing to lose again.
view moreCapítulo 1
Punto de vista de Mia «Hmm… sí, ¿puedes mover la lengua hacia este lado?» gemí, apretando los dedos mientras Cole… el mejor amigo de mi hermano, pasaba su lengua por mi coño mojado. Presioné su cabeza más profundo, atrapándola entre mis muslos mientras me devoraba como si fuera su última comida. El sonido de su boca haciendo ruidos húmedos y resbaladizos entre mis piernas hizo que mi cabeza cayera hacia atrás contra el sofá, mi mano enredándose en su cabello mientras mis muslos temblaban. Sus labios se apartaron de mis pliegues y una ola caliente recorrió todo mi cuerpo. Lo miré: el chico más sexy frente a mí, sus labios mojados con los jugos que mi coño acababa de producir. Mi agarre en el sofá se apretó con fuerza. —¿Te gusta? —preguntó, inclinándose hacia mí. Asentí rápidamente, sintiendo que mis mejillas se sonrojaban. —Me encanta —susurré, sonrojándome intensamente mientras él se acercaba más. ¿Por qué no me iba a encantar? Me encantaba cada maldito segundo, y si seguía mirándome así, podría tener que empujarlo en esta silla y follármelo justo aquí. —¿Quieres continuar o deberíamos parar? —preguntó de nuevo, su voz goteando sensualidad. —Sigamos —dije, mi voz sin aliento pero segura, una suave sonrisa tirando de mis labios. Él sonrió de inmediato y agarró mi cuello, atrayéndome más cerca. Sus labios presionaron contra mi cuello, mordiendo y lamiéndolo con fuerza. Mi coño seguía bien abierto, el aire acondicionado de la habitación soplando suavemente desde la esquina, provocándome aún más. Revolví su cabello mientras gemía en su boca. —Hmm… Cole… —murmuré, y de repente capturó mis labios, besándome suavemente al principio, luego con más necesidad, mordiendo mi labio inferior mientras nuestras lenguas bailaban. Su mano agarró mi teta, dándole un ligero apretón que me hizo gemir en su boca. Luego se rio del sonido que hice. —Mia —exhaló, apartando su boca de la mía, mirándome directamente como si estuviera viendo dentro de mí. Dios mío… es tan sexy. Tenerlo debajo de mi coño así lo hacía aún más caliente. ¿Y si realmente se enterrara dentro de mí? Juro… quemaríamos el mundo entero. —Mia, no quiero apresurar las cosas contigo. ¿Crees que esto está bien? —preguntó, sus ojos negros clavándose en los míos. Todo mi cuerpo se calentó bajo su mirada. Algo se encendió dentro de mí. —¿Estamos apresurándonos? No lo creo —dije suavemente, atrayéndolo más cerca. Él se detuvo a mitad de camino y mis ojos bajaron a sus pantalones. Aunque estaba arrodillado frente a mí y la habitación estaba algo oscura, con solo una luz roja brillando tenuemente, aún podía ver su bulto. Mis ojos pasaron de su polla a su rostro. —¿No quieres esto ahora? —pregunté, mirándolo—. Si no quieres esto, no te preocupes. Lo dejaré pasar. Me levanté de mi asiento, empujándolo ligeramente a un lado. Apenas había avanzado cuando sus fuertes manos me agarraron y una amplia sonrisa se curvó en mis labios. Me inmovilizó contra la pared más cercana, mi espalda golpeando con fuerza. Escoció… pero luego su mano ahuecó mis tetas a través de mi fina camisa, y el dolor se convirtió en placer tan rápido que apenas podía respirar. Mi centro palpitaba y mis dedos de los pies se curvaron solos. Sus labios chocaron contra los míos, más hambrientos esta vez. Su lengua rodó profundo dentro de mi boca, explorando cada rincón mientras yo seguía su ritmo. Pasé mi lengua por su labio superior, nuestra respiración volviéndose más pesada cada segundo. Su mano seguía moviéndose rudamente sobre mi teta, haciendo que mi pecho se elevara contra él. Entonces, de repente, me levantó, mi espalda todavía contra la pared, sin dejar de besarme hasta que empezó a caminar. Ni siquiera sabía hacia dónde íbamos. No estaba pensando con claridad. Todo mi cerebro estaba hecho un lío de lujuria. Me dejó caer sobre una superficie fría y dura. Miré alrededor y me di cuenta de que estábamos en la mesa del comedor. Mis manos se movieron rápido hacia sus pantalones, desabrochando su cinturón, mientras su mano ya estaba quitándome la tela, mis tetas saliendo libres para que él las viera. —Guau. Tienes unas tetas muy bonitas, Mia —dijo, mirándolas intensamente. Acercé mi pecho, dejándolo ver mejor. De repente, chupó un pezón… tomándome por sorpresa. Se me cortó la respiración y todo mi cuerpo se tensó. —Eso es… jodidamente… ahh. —Intenté decir algo, pero sus dedos se deslizaron en mi coño, metiendo dos dedos sin advertencia. Mis caderas se sacudieron, me arqueé contra él, agarrando su brazo mientras chupaba mi pezón y me follaba con los dedos al mismo tiempo. —Sí… Cole… muévete más rápido… —balbuceé palabras incoherentes, mi cuerpo retorciéndose sobre la mesa mientras empujaba sus dedos más profundo, curvándolos. Mis piernas temblaban violentamente bajo la mesa. Mis ojos se cerraron con fuerza. Después de unos minutos de follarme con los dedos, podía sentir que venía. Mi orgasmo se construyó tan fuerte que sentí que todo mi cuerpo estaba a punto de explotar. Me contraje alrededor de sus dedos, atrapándolo con fuerza, necesitando correrme con desesperación. —Voy a… correrme. Me estoy corriendo —jadeé, mi voz entrecortada. —Córrete, bebé. Déjame verte correrte. Córrete fuerte para mí —dijo, y empecé a frotarme contra sus dedos, sacudiéndome mientras el orgasmo me golpeaba. Mis caderas se sacudieron mientras chorreaba alrededor de él, cubriendo sus dedos con mis jugos calientes. Gemí fuerte, mi espalda arqueándose fuera de la mesa. —Esa estuvo… buena —exhalé. Pero entonces… mi teléfono sonó, sacándome del momento. Me desperté de golpe, con el corazón latiendo con fuerza. Miré alrededor, estaba en mi jodida habitación. —¿Soñé con Cole otra vez? —murmuré para mí misma, bajando la mano hasta mis bragas y llevándola a mi cara. —¡Joder! —mascullé, mirando el desastre. Cole es el amigo de mi hermano o ¿debería decir hermano también? Porque han sido cercanos desde que tengo memoria. ¿Y el dato curioso? He estado enamorada de él desde que tenía dieciocho años. No lo había conocido antes porque estudié en un internado. Pero el momento en que terminé la secundaria y lo vi en la fiesta de cumpleaños de mi hermano… eso fue hace tres años. He estado obsesionada desde entonces. O espera… ¿cómo se llama? ¿Tengo fantasías salvajes con él? Esto no está bien pero aun así lo quería más. Mi teléfono sonó de nuevo. Rápidamente agarré un pañuelo de la mesita de noche, limpiándome antes de contestar. Era mi hermano. —¿Eh? ¿Por qué está llamando? Pensé que ya se había ido… —susurré, pero contesté de todos modos. —Hola —dije. —¿Mia? ¿Estás bien? —preguntó. Me recosté en la cama, mirando el techo. —Claro, estoy bien. Pensé que ya habías abordado el avión —dije. —No, mi vuelo es a las 10 p.m., tonta. Todavía son las 6 p.m. —respondió, y asentí como si pudiera verme. —¿Estás aburrida? —preguntó de nuevo. Puse los ojos en blanco. Mi hermano podía ser tan sobreprotector. —Estoy bien. No necesitas preocuparte. Puedo cuidarme sola. No soy una niña. Tengo 21 años, por Dios. —Intenté elegir mis palabras con cuidado para no sonar grosera. —No creo que estés bien sola. Estaré fuera un mes. No te preocupes, te enviaré a RiRi —dijo. Mis ojos se abrieron como platos. —¿¡Qué!? ¿Quieres que una de nosotras muera antes de que regreses? ¡Sabes cuánto la odio! —grité. Él rio suavemente antes de hablar: —Nadie va a morir. Simplemente no me siento bien dejándote sola. Ella estará contigo pronto. —Pero— —empecé a protestar, pero colgó antes de que pudiera terminar. Apreté el puño con fuerza y golpeé la cama, imaginando que era su cara. —¡Dije que estoy bien!! —grité de nuevo, aunque sabía que no podía oírme. —Ugh, odio tanto a RiRi —murmuré con amargura, bajando de la cama. RiRi también es una de las amigas de mi hermano. Pero el hecho de que sea tan pegajosa con Cole… Eso es lo que me enfurece. Todo habría estado bien si solo estuviera encima de mi hermano. ¿Pero mi Cole? Qué perra. Recordé cómo siempre actuaba alrededor de él, cómo Cole sonreía y coqueteaba de vuelta. Eso era lo que más odiaba. Él nunca me miraba como a una mujer. Siempre me trataba como a una niña. Dándome palmaditas en la cabeza, revolviéndome el cabello. Dándome palmaditas en la espalda como si tuviera doce años. Me volvía loca. Quería más. Aunque no pudiera coquetear abiertamente con él como hacía RiRi, quería que me viera, que me deseara, que me anhelara. Lo imaginaba dentro de mí, duro y profundo, todos los días. Bajé las escaleras hacia el congelador y lo abrí cuando un golpe sonó en la puerta. Mi estómago se retorció ante la idea de que pudiera ser RiRi. ¿Cómo se suponía que actuara con ella? Podría simplemente romperle el cuello y acabar con eso. ¿Por qué había llegado tan rápido? Cerré el congelador y caminé hacia la puerta, sin molestarme en preguntar quién era, y la abrí. Pero en el segundo en que vi quién era, se me cortó la respiración. Cole. Estaba parado allí, con la camisa desabotonada, mostrando ese pecho cincelado y tatuado. ¿Mencioné que era un adicto al gimnasio? Se veía jodidamente caliente… como un dios del sexo caminante. Se me secó la garganta mientras solo lo miraba congelada. Entonces su voz me golpeó… profunda y seductora. —¿Cómo estás, Mia? —preguntó. Algo me atravesó directamente el centro. Apreté los muslos, intentando contener el calor que palpitaba entre ellos. ¡¿Por qué diablos está aquí!?That Same Day...Alpha Dante's POV "She can suppress her scent," I snarled into the phone. "Good morning to you too." Kye's confused voice wafted back to me. My eyes locked on the documents on the work table. She'd ran so fast she'd forgotten her work. With a deep sigh, I ran my fingers across them. If I didn't have the scratch marks she'd left on my back, I'd assume last night was a dream. But it wasn't. And I'd do anything for a repeat for every damned day of my life. Except I can't. Last night was a mistake.Was it? You know the answer Rhys. There's no future here. If it's so wrong, then why does it feel so right?I tip my head back with a groan, making my hair fall back into my face. I ran my hands through them, pulling tight.Kye's worried voice called out again, "Alpha Dante?"I hummed and continued softly. "She was here when Brandon came in and he didn't seem to smell her. She was close enough that he should have — Kye, he was in the room. She was in the same room an
TheNext Morning...Luna Taylor's PovAfter a total of six orgasms in an hour, he finally let me sleep. I woke him up in the middle of night with my lips around his cock which finally led to sex.The result of all that is me waking up in his bed this morning, aching everywhere but so blissfully happy.I had never felt as alive as I did right now.I hadn't planned on sleeping in his room but it didn't seem to bad right now. Good morning, Lunex whistled happily.Don't.You slept very well..I see.Lunex.Eight hours. You haven't slept eight hours since before the accident.I stared at the ceiling — his ceiling, — and tried to gather what remained of my dignity.His arm tightened around me. I was already flush against him and yet he pulled me even closer.We were, by any re
Luna Taylor's Pov."Dante—"He reached over and clicked something in his pocket. The toy activated and I grabbed the edge of the desk behind me. A surprised moan blew out my lips.He had the audacity to look satisfied."You are—" I stopped to breathe. "This is a terrible way to—""Come here," he drawled, pulling me against him."I'm already here." I mewled. His lips dropped to mine. He tasted so dark and forbidden. I was like an addict of all he had to offer."Not close enough." He growled against my lips. His arms disappeared between my legs to tap against the back of my thighs.I jumped into his waiting arms and wrapped my legs against his waist. He moaned satisfactorily against my mouth. I wrapped my arms around his neck and his body shuddered.I drank in the feel of him holding me like this, my nipples tightening into pebbles against his chest.
Luna Taylor's Pov "She has to go, Brandon." Clara's voice screamed out through the recorder as she stomped into Brandon's office later that night. "I cannot continue to operate in this house with her here. I won't."She'd been giving him the silent treatment all day, leaving a room when he entered, turning away when he shot her the secret winks I wasn't supposed to know about; the entire works. He hasn't noticed since he'd been too busy fawning over me. Brandon's voice was quieter as he tried to cajole her, "Clara—""NO," She cut in. Her hands banged on the table, causing the recorder to stutter underneath it. "She's everywhere." Her shrill voice spat out, growing louder with each sentence. "She's in the Luna's office, MY OFFICE, I can't breathe Brandon, she's—" "Keep your voice down." He gritted back, slamming the door closed behind her.She lowering her voice with an heartbreaking sob. "This wasn't the plan-"Great. The waterworks. Lunex groaned. A chuckle caught at my lips."
Taylor's POVI pressed my ears even tighter against the door of Brandon’s office. Nothing. The room was sealed tight, soundproof and dead to normal ears, but I bared my teeth and pushed past human limits. My wolf’s hearing sharpened, stretching until the faintest vibrations hummed against my skull.
Taylor's POVI didn’t remember running.One second Dante’s arms were around me, and the world felt heavy and warm.The next, cold air hit my face, and I was staring at a blue pond.“What the…?” The word didn’t come out. Instead, something like a soft growl rumbled from my chest.The surface of the p
Alpha Dante’s POV“Luna Taylor didn’t die of the accident, Alpha Dante. She was shot.”“That’s not possible,” I muttered, narrowing my eyes at him.The healer shook his head, lips pressed together, refusing to budge.His hand hovered over the chart as he quickly avoided my eyes. “She—she had multipl
Taylor's POV“You barely look at me anymore.” Clara's voice whined through the receiver in front of me.Her heels clicked against the wooden floor so hard I could picture her pacing.Brandon’s voice bit back. “Lower your voice.”“I will not,” she snapped. “Ever since she came back, you’ve been dist












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