LOGIN~ BIANCA ~Cuando salí al ala externa de la Tenuta, el aire parecía más frío que minutos antes.El sol estaba bajando detrás de los viñedos y transformando todo en color que normalmente llamaría bonito. Pero hoy parecía burla.Nico estaba en el patio, algunos metros adelante, hablando con dos policías. Reconocí su postura de lejos: cuerpo firme, cabeza inclinada, forma de quien responde intentando no temblar. Gesticulaba poco. Daba información como quien arma mapa.Me detuve en el marco de la puerta y observé por segundo.Podía atravesar el patio, interrumpir, decir lo que estaba pensando."Sé dónde puede estar Bella."Podía.Pero la frase, en mi cabeza, todavía venía con aviso invisible.Puede.Era solo idea. Pálpito montado encima de detalle. Dar esperanza sin certeza parecía equivocado. Peor que equivocado: cruel.Y había otra cosa.Esa conversación con la policía podía tardar.Iban a querer repetir horarios, repetir nombres, repetir rutas, repetir lo obvio hasta que alguien sintie
~ BIANCA ~La carretera hasta Montepulciano nunca pareció tan larga.Ya había hablado con la escuela, con Conti, con la portería, con quien podía. Ahora era otra fase: salir de la oficina invisible de mi cabeza e ir al mundo real.Paola me esperaba en la entrada de la ciudad, de pie al lado del auto, como si hubiera salido corriendo sin terminar de ponerse la chamarra bien. Cuando estacioné, abrió la puerta antes de que apagara el motor."Bianca, Dios mío...", dijo, y su voz tenía urgencia honesta que me dio ganas de llorar.Pero no lloré."¿Conseguiste ver algo?", pregunté.Paola sacudió la cabeza."Fui a la gelateria, a la plaza, a la pizzería, a la calle de la Tenuta... pregunté a mitad de la ciudad. Nada."Respiré por la nariz. Sostuve el volante segundo más de lo que necesitaba."Traje imagen", dije.Mostré el celular: el cuadro congelado de la cámara de la escuela. La figura adulta, de lado, fuera de foco. No era "hombre peligroso". Era solo... hombre. Con gorra, sombra de barba
~ BIANCA ~Cuando la puerta del ascensor cerró, corrí de vuelta adentro del apartamento, tomé mi bolsa y jalé el celular con el mismo reflejo con que jalo contrato en crisis.Necesitaba resolver, no sentir.La escuela contestó al primer tono."Buenas tardes, secretaría.""Aquí es Bianca Bellucci", dije, sin rodeos. "Necesito hablar con la directora. Ahora."Hubo pausa corta, esa en que el mundo decide si eres lo suficientemente importante. Y sabía que lo era."Un momento."Oí el clic, oí el tiempo, y me obligué a respirar mientras esperaba. De fondo, voces de niños, pasos, timbre distante. Vida normal."¿Señora Bellucci?", la directora entró en la línea, voz controlada."Necesito las imágenes de las cámaras de hoy", fui directo al punto. "Del portón y del área de entrada. Necesito la hora exacta en que Isabella Montesi normalmente llega y la hora exacta en que percibieron que no entró.""Señora, esto...", comenzó, en modo burocrático.Corté, sin elevar la voz."Es emergencia. Puede qu
~ RENATA ~La puerta del ascensor estaba casi cerrándose cuando me metí ahí dentro con Nico.Nico aparentaba como hombre que ya había decidido todo: mandíbula trabada, ojos fijos en la nada, respiración corta de quien está intentando no explotar en lugar equivocado. Ni siquiera me miró.La nota todavía quemaba en mi mano, arrugada de tanto que había apretado."Voy a volver con papá."Ese papel no era prueba de nada, y aun así era el único objeto concreto en esa historia que comenzaba a escapar de mi control.El ascensor bajó y el silencio dentro de esa caja de metal parecía juicio.Rompí primero."Cuando vayas a hacer ese... boletín", dije, eligiendo la palabra como si estuviera ofreciendo algo razonable. "No pongas mi nombre."Nico soltó risa corta, sin humor."¿Cómo?""Oíste." Mantuve la voz baja, práctica. "Di que estaba contigo. Di que tú... cualquier cosa."Finalmente volteó el rostro.Su mirada era el tipo de cosa que hombres como Nico usan cuando quieren que entiendas que pasas
~ NICO ~"Hasta donde sé, debería estar contigo."No levanté la voz. No es que estuviera calmado, gritar con Renata es como echar gasolina al fuego: mejor evitar cuando podía."No vengas con jueguitos", Renata disparó, rostro rojo de rabia. "Sé que la robaste."Parpadeé confundido."¿De qué hablas?"Renata abrió la bolsa con gesto brusco y, por segundo, pensé que iba a sacar el celular para filmarme y hacerse la víctima de algo que todavía no entendía.Pero lo que sacó fue papel doblado.Lo sacudió en mi cara como si fuera orden judicial."'Voy a volver con papá.'", leyó, exagerando las palabras, escupiendo cada sílaba. "Esto. Esto estaba en su cuarto. ¿Piensas que soy idiota?"El papel tenía letra infantil. Reconocí la forma de Bella de escribir la "p" con la patita demasiado grande. Reconocí hasta el intento de adornar la frase con puntito de más.Respiré profundo."No sé qué jueguito estás haciendo, Renata", dije, mirando la nota sin tocar. "Pero no voy a caer en eso."Se rio, soni
~ NICO ~Conduje sin prisa, sin bravata, sin esa confianza automática de quien conoce la ciudad con ojos cerrados. Porque después de todos estos meses, ya podía decir que conocía Florencia. Conocía las calles, los atajos, el mejor camino para escapar del tráfico. Pero ese día conocía otra cosa: el miedo de Bianca, recién salido del escondite, todavía caliente.Bianca estaba silenciosa en el asiento del copiloto, ambas manos apoyadas en el regazo, como si sostener los propios dedos fuera la manera más discreta de mantenerse entera. Había llorado en el examen. Lloramos los dos. El sonido del corazón había llenado la sala, y por algunos minutos pensé que aquello bastaba para callar el pasado.No bastaba.Veía por la tensión en su mandíbula, por la forma como miraba afuera sin realmente ver. Su cuerpo todavía estaba con pie en esa carretera de años atrás y quería arrancar la carretera del mapa."Nico", dijo, al final, y la forma como pronunció mi nombre me avisó que venía intento de contr







