LOGINPero Gabriel Montalbán ignoró las palabras de Camila y dijo: —¡Dame la mano! Camila se sintió nuevamente frustrada. —Estoy bien… es solo… —¡No lo repetiré! Camila, ¡sabes cuáles son las consecuencias de desobedecerme! —la expresión de Gabriel era severa y dominante. Camila solo pudo estirar la mano lentamente y abrir la palma, revelando la piel ya cubierta de sangre. Gabriel guardó silencio, con los ojos llenos de preocupación. Camila se sintió un poco avergonzada. La lesión se había producido cuando apretó el puño. Sus uñas eran un poco largas y, para mantenerse alerta cuando estaba enfadada, debía recordarse a sí misma el dolor de su cuerpo, para no perder el control frente a quienes querían verla avergonzada. —Estoy bien… solo… —repitió con voz débil. Antes de que Camila terminara, Gabriel frunció el ceño y ordenó al sirviente que trajera la caja de medicamentos. Al ver que él parecía enfadado, Camila dijo: —No te preocupes. Mis uñas son un poco largas; las cortaré más t
Kate, que seguía fingiendo agravio, quedó estupefacta ante sus palabras y gritó con incredulidad: —¡Gabriel…! Pero él ni siquiera la miró. Su atención estaba puesta en Camila, a su lado, y notó que su expresión mostraba molestia contenida. ¿Acaso Kate había enfadado a su esposa? Kate, sintiéndose humillada y contrariada, quiso marcharse… pero justo entonces escuchó la voz de Gabriel: —¡Espera un minuto! ¡Vuelve! Kate recuperó un hilo de esperanza. Pero antes de que su expresión de sorpresa se materializara, escuchó a Gabriel decir al mayordomo: —Dale a la señora Taylor un plato de sopa de pollo. Luego miró a Kate con expresión fría y le preguntó: —Dime, ¿qué le acabas de decir a mi esposa? ¿Por qué está infeliz? En ese momento, Kate, al igual que Camila junto a Gabriel, se quedó atónita. ¿Qué le pasaba a Gabriel? Su comportamiento era tan inesperado… Todavía recordaban la discusión que habían tenido antes de entrar en la sala. Camila había sentido que Gabriel la había arra
No entendía cuál era el sentido de estar allí. Las tres personas que hablaban del nacimiento de un niño parecían formar ahora una familia… ¡y ella se sentía completamente fuera de lugar! Kate sabía que debía irse de inmediato, pero no podía resignarse. Quería saber qué había pasado recientemente entre Camila y Gabriel, y si su relación era realmente tan buena como parecía. Justo cuando estaba perdida en sus pensamientos, su teléfono vibró de repente. Era un mensaje de su hermano: "Gabriel y Camila se han vuelto a casar." Al leerlo, Kate sintió ganas de aplastar el teléfono que tenía en la mano. —¡De verdad se han vuelto a casar! —pensó, incrédula—. Camila no es una mujer corriente… ¡podría volver a ser su esposa! De repente, sonó el teléfono de Gabriel. Seguía teniendo ese tono de llamada tan dulce. Esta vez, Camila adivinó que era una llamada del bebé. Recordando cómo Gabriel se había mantenido deliberadamente distante cuando contestaba el teléfono antes, Camila decidió actuar
Antes de salir, lanzó una mirada llena de odio hacia Camila, como si quisiera despedazarla. Cuando llegaron a la puerta, Gabriel habló de repente: —Esperen. —Tráiganla de vuelta —ordenó con frialdad. En ese instante, la expresión de Pamela cambió por completo. Pensó que su hermano solo estaba tratando de asustarla. Pero cuando la llevaron de nuevo ante él, Gabriel dijo con voz helada: —Borra esa foto. De lo contrario… te haré entender las consecuencias de provocarnos. ❤️ —¡Gabriel! —gritó Pamela, incapaz de creer que esas palabras provinieran de su propio hermano. Después de todo, eran familia. Aunque no compartieran madre, la sangre de la familia Montalbán corría por sus venas. Y aun así… su hermano estaba siendo tan cruel con ella por culpa de esa mujer, Camila. No podía aceptarlo. Sin embargo, ante la fría indiferencia de Gabriel, no se atrevió a resistirse. Solo pudo sacar su teléfono y borrar la foto que había tomado esa noche, con lágrimas de impotencia corriendo por
—Sí. No sabía exactamente qué le gustaría, pero Gabriel mencionó que disfruta del ajedrez, así que pensé en esto. A mí también me gustaba jugar y lo estudié durante un tiempo, aunque luego lo dejé. Al principio solo quería regalarle este final, así que lo analicé durante varios días… No esperaba poder resolverlo, pero al final lo logré. —¡Increíble! Sabía que eras talentosa —exclamó Eric, visiblemente emocionado—. Me encanta tu regalo, pero lo que más me alegra es saber que eres buena jugadora. Si tienes tiempo, me encantaría jugar contigo algunas partidas. Y… yo también tengo un regalo para ti. Dicho esto, hizo una seña al mayordomo, quien regresó minutos después con una elegante caja. —Abuelo, hoy es tu cumpleaños. Es normal que yo te dé un regalo… pero ¿por qué me das uno a mí? —preguntó Camila, confundida. Eric sonrió. —Es la primera vez que te veo como mi nieta política. Por supuesto que debo darte un regalo de bienvenida. Toma, ábrelo. ¿Te gusta? Para Camila, el contenido
En un momento, le diría a su abuelo que Camila había sido abandonada por su hermano desde hacía mucho tiempo. Luego mostraría las fotos de su supuesta infidelidad. Para entonces, ni su hermano ni su abuelo querrían saber nada de ella. Kate también notó la llegada de Gabriel y Camila, pero continuó conversando con Eric con una sonrisa elegante. —Hemos hablado tanto que casi lo olvido. Hoy es tu cumpleaños, así que preparé un regalo para ti. Espero que te guste. —¿De verdad? ¡Gracias! —Eric rió de buen humor. Sin embargo, su alegría no era por el regalo… sino porque había visto a Camila. Kate no lo entendió así. Pensó que su reacción era por ella, lo que la llenó de entusiasmo. En su mente, eso significaba que ocupaba un lugar más importante que Camila. Después de todo, sus familias llevaban años de relación. Desde pequeña, Kate solía visitar a la familia Montalbán con su abuelo, jugando ajedrez o pescando junto a Eric. Uno de sus acompañantes le entregó la caja de regalo. Kate l







