เข้าสู่ระบบMe senté en la silla bajando la cabeza al apoyarme con los codos sobre mi escritorio, metiendo los dedos entre mi cabello conteniendo un grito. Cuando el celular comenzó a vibrar dentro de mi bolso, agradecí internamente por la interrupción. Fuera quien fuera atendería solo para distraerme de un posible ataque de nervios. Por lo tanto, apenas miré la pantalla, mi corazón se disparó.
Mamá.
Atendí inmediatamente con una sonrisa en los labios, probablemente era ella pidiéndome perdón a su manera, del modo en que toda madre solía actuar después de castigar a un hijo. Estoy segura de que me va a llamar para almorzar en casa, como si nada hubiera pasado.
-¿Mamá? ¿Está todo bien?
Del otro lado de la línea, su voz se encontraba temblorosa - Katherine... necesitamos hablar contigo. - Mi sonrisa desapareció inmediatamente en cuanto noté el lamento en su tono - Es sobre la empresa.
-¿Qué pasó con la empresa? - El hielo se apoderó de mi cuerpo.
-Nosotros...- ella se atragantó, y entonces escuché a mi padre de fondo, con la voz cargada de frustración - Quebramos, hija. La empresa quebró. Lo perdimos todo.
Sentí el suelo desaparecer debajo de mis pies.
-¡Calma!, ¿ok?- Ya nerviosa acomodo mis cosas torpemente dentro de mi bolso y entonces prácticamente salgo corriendo del edificio. - Voy para casa, cuando llegue hablamos.
Llamé un taxi y luego caí dentro, comenzando a sentir que me dolía la cabeza.
Nunca terminaba, a cada momento era una bomba explotando sobre mi regazo. Si fuera a contar cuántas eran, me volvería loca.
Algún tiempo después llegué a casa lanzando la puerta hacia un lado, con el impacto esta se cerró detrás de mí. De inmediato veo a mi padre abatido como nunca antes.
-¿Qué pasó? ¿Cómo que la empresa quebró? Eso es imposible...- pregunté, apresurando mis pasos hacia ellos, lanzando mi bolso sobre el sillón.
Mi padre pasó las manos por el rostro soltando un suspiro pesado.- No es imposible - respondió él con una profunda amargura - Fue Daniel.
Su nombre cayó como una bomba en medio de la sala — ¿Daniel?- mi respiración quedó suspendida por unos segundos.
-Sí, Katherine. Daniel hizo esto. Hizo todo lo que pudo para destruir a tu padre, después de que terminaras con él. Contratos fueron cancelados, proveedores rompieron acuerdos... él llevó todo a la quiebra.
Sentí la sangre hervir en las venas — Esto es una locura....- susurré, llevando una mano hacia mi frente comenzando a caminar de un lado a otro por la sala.
Mi padre, derrotado, se recostó en el sofá y me ametralló con sus ojos — Estamos hundidos en deudas. Vamos a perder la casa.
-No podemos perder la casa. ¡Eso no es justo!, necesitamos hacer algo — desesperada hablé, pasando la mirada de uno al otro.
Una mueca pesada se formó en el rostro de mi padre - Solo existe una única salida aquí, Katherine.
-¿Qué quiere decir con eso?- pregunté prestando atención a su rostro endurecido hacia mí.
-Pídele disculpas a Daniel.
-¿Qué?!- lo miré perpleja.
-Lo que escuchaste — mi padre me mira severamente — Si no hubieras terminado el compromiso con él, nada de esto habría pasado.
Una risa sin humor salió de mi boca - Estás bromeando, ¿verdad?
-Tu padre tiene razón, Katherine — Mi madre viene en su defensa, mientras yo no podía creer que estaba escuchando semejante absurdo — Discúlpate con Daniel y entonces las cosas volverán a ser como antes.
-¡De ninguna manera!. ¡Prefiero lanzarme de un viaducto en hora pico antes que pedirle perdón a ese traidor!.
-Katherine...- Mi padre gruñó entre dientes, sin embargo yo ni siquiera quería escuchar lo que tenían más para decir.
-No, no voy a hacer eso. - Tomé mi bolso, lo puse sobre mi hombro y salí por la puerta.
Una inmensa conmoción se apoderó de mí, coloqué las manos sobre mi boca conteniendo el llanto. No iba a llorar, no de verdad.
Enderecé mi postura y absorbí una vasta porción de aire hacia mis pulmones.
Volví a la empresa. Mi jefe ni siquiera había notado que me había ido, lo cual me pareció perfecto, todo lo que no necesitaba ahora era que me llamaran la atención. Y por eso continué con mi trabajo sintiendo que iba a explotar en cualquier segundo.
Cuando terminó mi jornada, salí de la empresa incluso antes de que mi jefe resolviera aparecer, no quería verlo. Todo el contacto que tuve con él después de haber vuelto a mi escritorio fue por teléfono y correo electrónico, y por ahora estaba perfecto.
***
Con la cabeza echada hacia atrás mirando el techo mientras tomaba un baño en la bañera, mis pensamientos me llevaban lejos, la preocupación dejándome atribulada.
Quería creer que había otra salida, pero la verdad es que ya no teníamos más tiempo. Las deudas eran demasiado altas, y la humillación de ver a mi familia destruida me aplastaba.
Pasé la noche en vela, con la mente yendo y viniendo hacia el mismo recuerdo. Ethan Lancaster, parado frente a mí, proponiéndome aquel maldito matrimonio por contrato.
Al día siguiente, con el corazón pesado y la garganta seca, volví hacia él. Abrí la puerta de su oficina y caminé hasta su escritorio, él estaba revisando algunos papeles, como si al menos hubiera notado mi presencia.
-Acepto.- anuncié, antes de perder el valor.
Prefería someterme a esto, antes que pasar por la humillación de pedirle disculpas a Daniel.
¡Era el colmo!
Mi jefe levantó la mirada, y una sonrisa lenta y presuntuosa se formó en sus labios.
Y ahí tuve la certeza de que estaba acabando de entregar mi vida en las manos del propio diablo.
ETHAN LANCASTER - CAPÍTULO 0089El día, como de costumbre, se prolongó mucho más de lo que había planeado. La gala del Instituto Joseph Lancaster fue impecable, exactamente como a mi abuelo siempre le gustaba organizarla: elegante, repleta de personas influyentes, con negocios que se discutían a espaldas de los demás entre copas de champán y sonrisas calculadas. Eso sin contar el momento en que nos sorprendió a Katherine y a mí en plena faena, mientras teníamos sexo en una de las salas. Mi abuelo no tenía remedio; parecía disfrutar sorprendiéndome en situaciones comprometedoras. Sin embargo, lo que más me había afectado era el momento en que encontré a Katherine en la habitación de los bebés. Aquella imagen suya, de espaldas a mí, con los hombros temblorosos y los ojos llenos de lágrimas frente a los recién nacidos, no conseguía salir de mi cabeza.Ahora, de regreso en la mansión, la silueta de Katherine subiendo las escaleras seguía presente en mis pensamientos. El vestido largo se m
KATHERINE SALLES - 0088Eran casi las diez de la mañana.Una luz dorada entraba por las cortinas de seda del dormitorio que compartía con Ethan, iluminando cada detalle del ambiente. Yo estaba frente al espejo, ajustándome el vestido que Helena había enviado para mí en nombre del señor Joseph, por supuesto. El señor Lancaster no dejaba pasar nada; incluso el color del vestido, los accesorios y el peinado habían sido aprobados previamente.Pero nada de eso importaba. No ese día.Ese día estaba intentando no volverme loca.Porque, al mismo tiempo que quería lucir deslumbrante ante la alta sociedad, solo podía pensar en una cosa: conquistar el corazón de Ethan y conseguir que, poco a poco, se enamorara de mí.Y estaba dispuesta a utilizar cada pequeño gesto para comprobar hasta dónde podía llegar.Crucé lentamente una pierna sobre la otra, dejando que la abertura del vestido se deslizara sutilmente. Fingí acomodarme los pendientes mientras deslizaba la mano por mi cuello hasta la clavícul
ETHAN LANCASTER - CAPÍTULO 0087Abro la puerta del apartamento de Vlad con la llave que tengo desde que él decidió confiar en mí «para emergencias».Pues bien, aquella era una maldita emergencia.No quería ir a la empresa sin antes desahogarme con alguien. Después de salir de casa y dejar a Katherine con aquella sonrisa en el rostro, todavía sosteniendo la cesta con flores, chocolates y el maldito osito que había comprado para apaciguar mi propia culpa, solo podía pensar en una cosa: necesitaba un consejo.Y solo había un hijo de puta en el mundo capaz de escucharme sin hacer un drama.Vlad.Entro sin ceremonias, atravieso la sala y voy directamente a su habitación. Ya estoy hirviendo por dentro, así que no llamo. Simplemente abro la puerta de par en par.—¡Vlad! —prácticamente grito, tirando del cobertor que lo cubre—. ¡Despierta, carajo! Necesito un consejo.Él se mueve, con los ojos entrecerrados y una expresión malhumorada en el rostro.Solo entonces noto a una rubia completamente
KATHERINE SALLES - CAPÍTULO 0086Ya no sabía qué hacer conmigo misma.Mi corazón parecía querer salir disparado de mi pecho cada vez que pensaba en Ethan. Era irracional, imposible, pero allí estaba yo, miserable y completamente enamorada de él.Y cada segundo, aquella sensación me consumía. Me hacía sentir viva y, al mismo tiempo, al borde de la desesperación.Sentada en el sillón de la sala, miré mis manos entrelazadas sobre el regazo y me pregunté:¿Y si se lo digo? ¿Y si decide rescindir el contrato inmediatamente?Todo era tan claro y, al mismo tiempo, tan confuso.Recordaba perfectamente sus palabras:«El contrato expira el día en que cualquiera de nosotros se enamore del otro.»Durante los últimos tiempos, aquella frase no había dejado de dar vueltas dentro de mi cabeza.Él estaba en el trabajo mientras yo tenía todo el día libre. Luísa había despejado mi agenda para que pudiera distraerme, pero, al mismo tiempo, prefería mil veces tener algo que hacer antes que quedarme en cas
KATHERINE SALLES - CAPÍTULO 0085Aquella noche parecía no tener fin.Miraba el reloj de la sala por enésima vez, con el corazón latiendo con fuerza, como si cada aguja que avanzaba fuera un cruel recordatorio de que Ethan no había regresado. Eran casi las dos de la madrugada y no había ninguna señal de él.Me levanté del sillón, caminé hasta la ventana y aparté la cortina con un gesto nervioso. La calle estaba desierta, apenas iluminada por los postes de luz que bañaban la acera mojada por la llovizna que había caído más temprano. No había ningún coche estacionado y mucho menos algún faro apareciendo en la esquina. Ninguna sombra alta atravesando el portón.Nada.Solo los guardias haciendo la ronda de seguridad de la mansión.Suspiré mientras caminaba de un lado a otro como alma en pena. El silencio de la casa estaba empezando a ponerme nerviosa.Para ocupar la mente, decidí ir hasta la biblioteca. El olor de los libros siempre me calmaba, como si cada página llevara consigo un antído
ETHAN LANCASTER - CAPÍTULO 0084Era como si tuviera un yunque clavado en el pecho desde el momento en que desperté en aquella maldita habitación. La escena de Sophie entrando con una bandeja, sonriente y sugerente, no dejaba de repetirse en mi cabeza. ¿Qué había pasado realmente? El alcohol era un enemigo traicionero. Cuando pasaba de los límites, mi memoria se convertía en humo, y ahora estaba pagando el precio de haber sido un idiota.Necesitaba respuestas. No podía vivir bajo aquella sombra, sin saber si realmente había estado con Sophie o si ella simplemente estaba fingiendo.Por eso, en medio de aquella mañana sofocante, apenas salí de su apartamento, me apresuré a interceptar al guardia de seguridad del edificio. Él me reconoció de inmediato, después de todo, yo solía venir allí antes, así que no necesité demasiadas explicaciones.—Quiero las imágenes de las cámaras de seguridad de anoche. Todas —ordené.Él simplemente asintió y me condujo hasta la sala de monitoreo. Tenía las m







