Share

Capitulo Seis

last update publish date: 2025-03-04 01:06:50

Cada segundo que pasa, el deseo se vuelve obsesión y la obsesión locura. No logro sacarte de mi mente y solo conozco un antídoto para mi demencia.

Alexander

Azoto con furia el culo de la puta que tengo en cuatro. Me hundo en ella una y otra vez mientras chilla como perra en celo y se frota el coño con su mano. Con mi mano libre sujeto su larga melena y tiro de ella cuando siento que ya estoy cerca; arremeto, arremeto sin contemplaciones y salgo de su interior para derramarme en su espalda.

Suelta un alarido lastimero que me infla las bolas y me hace expulsar más semen sobre ella. Se gira temblorosa y se lleva mi polla goteante a la boca, lame de arriba abajo saboreando cada gota de fluido. Anoche encontré a esta zorra en un bar, sabe chuparlo como diosa y se menea bastante bien, sin embargo, no pudo quitarme las ganas de follar.

Solo una puede hacerlo, pero se niega a darme lo que le pido. Me aparto de ella para ir al baño, se queja por mi brusquedad, pero la ignoro. No la traje para convertirla en princesa sino para follar. Abro el grifo del agua caliente y me meto bajo la cascada, sintiendo cómo mi piel arde al contacto con el líquido.

Tardo unos quince minutos en salir del baño para encontrarme a la zorra acostada con las piernas abiertas sobre mi cama.

—Ven, podemos comernos un poco más —dice en tono hambriento.

Sin embargo, soy un hombre de negocios.

—Tienes veinte minutos para desaparecer, mi chofer te llevará a donde le digas. —Entro al vestidor y cierro la puerta tras de mí.

Ceder a su petición es darle ideas que no debe tener. No pasa mucho tiempo cuando escucho la puerta, ser azotada y luego el silencio total, seguido de un texto de Rogert en el que me informa que se ha llevado a la señorita.

Señorita mis pelotas.

Rogert es mi jefe de seguridad y mi chofer, aunque por lo general manejo el deportivo y él solo me sigue o realiza algunos encargos. Termino de vestirme y bajo al comedor, vivo en el último piso del edificio más costoso de toda la ciudad.

—Buenos días, señor Castle. —Mi ama de llaves deja una taza de café sobre la mesa al saludarme.

El aroma de la bebida recién hecha llena el aire.

—Buenos días, señora Davis —correspondo con amabilidad al tiempo que tomo asiento. Tomo un sorbo y cierro los ojos al sentir que recupero las energías que perdí con la puta de anoche.

Pocas personas reciben esta amabilidad de mi parte, y la señora Davis es una de ellas.

—¿Le traigo su desayuno?

—Por favor. —Tomo otro sorbo de café mientras espero.

Mientras desayuno, me informa que ya ha hecho los preparativos para recibir a mi madre y a mi hermana, también del cambio en el menú y de las previsiones que debe tomar para mantener en secreto ciertas actividades privadas que suelo llevar a cabo en una habitación especial del departamento.

Ella sonríe y sus ojos brillan tras las gafas.

—Está bien, Sara, cuento contigo para mantener a mi madre y a Cassandra lejos de esos asuntos. —Me pongo de pie al terminar de comer.

—No se preocupe, señor Castle, cuenta con mi total discreción —afirma con una sonrisa en los labios.

—Lo sé y por eso es que estás a cargo de una parte importante en mi vida. —Asiente—. Por cierto, el libro que te encargué, ¿lo tienes?

— Por supuesto, señor. Lo he dejado en su escritorio.

— Perfecto, señora Davis. Es posible que hoy en la noche lleve a mi madre y a Cassandra a cenar, por lo que luego de ayudarlas a instalarse, te puedes retirar.

—Gracias. —Le doy la espalda y camino hacia el living, sin embargo, me detengo antes de que pueda salir del comedor—. Se… señor. —Giro.

—¿Sí?

—La señorita de anoche, señor, no debería de…

—Señora Davis, no olvide que cuento con su discreción y eso incluye su silencio. Manténgase al margen, solo obedezca órdenes —advierto sin alzar la voz.

—Disculpe. —Quizás y tenga razón, pero solo le doy a esas mujeres lo mismo que ellas me dieron a mí cuando solo era un imbécil que creía en sus falsas palabras.

Retomo mis pasos. Deberían de estar agradecidas conmigo, por al menos ser sincero al dejarles claro que lo único que quiero es cogerlas sin ningún compromiso. En el estacionamiento me encuentro con Rogert que ya viene de regreso.

—No lo apagues, hoy me llevarás —indico y me subo.

—Señor.

—¿A qué hora tienes que ir al aeropuerto?

—A mediodía, la señorita Turner irá conmigo, al parecer la señora Castle se lo pidió personalmente —informa.

—Está bien, Rogert. —Hago una pausa masajeándome las sienes para tratar de asimilar que por los próximos meses tendré a dos entrometidas que amo en mi vida—. Rogert, sé que es una tortura lo que te voy a pedir, pero ¿podrías vigilar que mi hermana no se meta en ningún problema ni me los cause, por favor? Recuerda lo que sucedió en Londres. —Esboza una sonrisa irónica.

—No lo olvido señor, no podría hacerlo jamás. —La última vez que las visité tuvimos que viajar a Londres, porque según ella, quería estudiar Literatura Inglesa, y me tocó sacar a mi jefe de seguridad de la cárcel porque ella lo acusó de acosarla, para poder irse a escondida a un club de muy mala reputación.

—Señor, estoy para cumplir sus órdenes, pero con todo respeto pondré a uno de mis hombres como guardaespaldas de la señorita Castle y le doy mi palabra de mantenerme y mantenerlo informado de cada movimiento que ella dé. —Detiene el auto al entrar en el estacionamiento de la empresa y me mira a través del espejo retrovisor—. Aunque ambos sabemos que no será una tarea fácil de cumplir —señala.

Suelto el aire retenido.

—Es justo. —Baja y rodea para abrirme la puerta—. Y si crees que dará problemas, avísame antes de que suceda. —Le palmeo el hombro y lo dejo para ingresar al edificio.

Espero que Cassandra haya madurado, ya es una mujer adulta, joven, pero adulta y lo correcto es que se comporte como es debido. Valoro mucho la presencia de Rogert dentro de mi equipo de seguridad, tiene cinco años trabajando para mí y antes de quedarme sin él, recluyo a mi hermana en un sanatorio mental contra su voluntad.

Al salir del ascensor, la imagen de un rostro nuevo me recibe. Una mujer de cabello cobrizo y con algunas pecas en las mejillas me sonríe formando hoyuelos al final de las comisuras de sus labios.

—Buenos días, señor Castle —saluda—, soy la nueva secretaria del piso, Alison Rivera, un placer —añade con su pequeña boca.

—Bienvenida, Alison. —Me acerco un poco más por sobre el mostrador—. Espero que disfrutes trabajar conmigo y que me permitas conocerte un poco más —agrego en tono sugerente, provocando que se sonroje.

—Por supuesto, señor Castle, para mí será un placer —musita cambiando su forma de mirarme.

¿Quién dijo que no podía entretenerme con canapés en lo que espero el plato fuerte?

El ascensor se abre de nuevo a mi espalda, pero no le presto atención. No cuando tengo la posibilidad de pasarla bien mientras trabajo.

—Buenos días, señor Castle. —Me enderezo al escuchar la dulce voz de mi asistente detrás de mí—. Veo que ya conoció a la señorita Rivera. —Se acerca a nosotros, sus ojos brillan con intensidad y la expresión de su rostro no tiene ni un ápice de serenidad.

—Así es, Isabella, el señor Castle me estaba dando la bienvenida —anuncia la secretaria; sin embargo, yo no aparto la mirada de mi asistente.

Su postura irradia descontento.

—De acuerdo, pero no le robes el tiempo, nuestro jefe es un hombre muy ocupado. —Me mira y sonríe con los labios apretados—. Toma, tienes que hacer seis copias de cada documento en esta carpeta y cuando tengas armadas las todas las carpetas correctamente, me las llevas a mi oficina. Tienen que estar listas antes de las nueve, por favor. Señor Castle, lo espero en su oficina. —Me hago hacia atrás cuando pasa entre el mostrador y mi cuerpo para ir a mi oficina, dejando en el aire las notas delicadas de su perfume.

No entiendo lo que acaba de suceder, pero su actitud territorial me ha abierto el apetito del todo.

—Señorita Rivera. —Me despido y voy detrás de mi dulce y ardiente asistente.

Me saboreo viendo cómo su culo se bambolea de un lado al otro mientras camina, atrayéndome como una mosca a la miel.

L'obscurité du péché

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • Cenicienta Y La Bestia   Epilogo

    Correr para huir de ti, solo me llevó a tus brazos. Y doy gracias por haber llegado.Tres años despuésIsabellaEl calor de la tarde se filtra a través de las hojas de los grandes árboles del jardín, pintando destellos dorados sobre el césped perfectamente cortado. Dejo escapar un suspiro largo, acomodándome cómo puedo en la silla mecedora de mimbre que Alexander insistió en comprarme la semana pasada. Llevo mis dos manos a la curva prominente de mi vientre. Siento una presión enorme y pesada que me recuerda a cada segundo que no llevo a uno, sino a dos pequeños Castle en mi interior. Gemelos. Cuando el médico nos dio la noticia hace unos meses, pensé que Alexander se desmayaría en el consultorio, pero ahora es el hombre más orgulloso del mundo y se lo presume a todo el mundo.Ahora se llama a sí mismo un semental.A mis treinta y dos semanas de embarazo, moverme es un es todo un desafío, así que hoy me he autoproclamado la supervisora oficial del domingo familiar. A unos metros de mí

  • Cenicienta Y La Bestia   Capitulo Cuarenta y Nueve 2 Libro

    Amarte en silencio. Sufrir la oscuridad. Renacer con tu luz.IsabellaLa respiración se me corta en la garganta y siento que las rodillas me tiemblan bajo las capas del vestido. Me llevo una mano a la boca, incapaz de contener el sollozo de incredulidad que se me escapa. Los invitados a mi alrededor parecen desvanecerse en un segundo plano. Solo existimos él, avanzando con la seguridad que creí que tardaría años en recuperar, y yo, paralizada en medio de la pista con la música de fondo.Quiero decirle algo. Gritar. Sonreír. Pero solo puedo mirarlo a los ojos mientras la felicidad en mi interior estalla y convierte este día en el más perfecto de toda mi vida. Fernando se detiene a escasos pasos de mí. Una sonrisa suave, cargada de esa complicidad secreta que siempre nos unió, ilumina su rostro. Sus ojos almendrados brillan con una humedad que delata cuánto le ha costado este momento, cuántas horas de dolor en rehabilitación entregó solo para poder estar aquí, de pie, en el día más impo

  • Cenicienta Y La Bestia   Capitulo Cuarenta y Ocho 2 Libro

    Nos pertenecemos. Siempre nos hemos pertenecido.IsabellaBajo la carpa abierta instalada en el jardín, el murmullo alegre de los invitados, el tintineo de las copas de cristal y el aroma penetrante de las gardenias y rosas blancas llenan el aire. Estoy de pie junto a la mesa principal, observando las luces cálidas que cuelgan como una lluvia de estrellas. La emoción que me oprime el pecho es tan intensa que por momentos me cuesta respirar; es una mezcla de felicidad, plenitud y una nostalgia inevitable.Miro mi mano izquierda. La alianza de matrimonio brilla bajo la luz junto al anillo de compromiso. Al fin. Al fin estoy unida al hombre que amo, al hombre que atravesó su propio infierno para convertirse en el refugio que mi hijo y yo necesitábamos. Ser el hombre que vi aquella primera vez, oculto bajo la arrogancia y el ego de alguien acostumbrado a tener todo lo que quería.Sin embargo, en medio de esta celebración, mi mente no puede evitar viajar hacia el pasado. Pienso en mi madre

  • Cenicienta Y La Bestia   Capitulo Cuarenta y Siete 2 Libro

    Acepto darte mi vida, plena y absoluta.AlexanderEl murmullo de los invitados sentados en las hileras del jardín se desvanece de repente. El aire de la tarde, impregnado con el aroma de las flores frescas y la brisa suave, parece detenerse. Me encuentro de pie en el altar, con las manos entrelazadas al frente, intentando mantener la compostura de un hombre de negocios implacable, pero la verdad es que el pecho me sube y baja en un ritmo desbocado.De repente, los primeros acordes de la marcha nupcial resuenan, flotan en el espacio abierto, provocando que una descarga de electricidad me recorra todo el cuerpo. No sé por qué me siento así; ya es mía y yo soy suyo, vivimos juntos y tenemos un hijo, solo hacía falta esto. Casarnos. Para que nadie ponga en duda lo que sentimos el uno por el otro. El ritmo de la música cambia cuando todos los presentes están de pie. Automáticamente, mis ojos se clavan en el inicio del camino de pétalos blancos. Y entonces, la veo aparecer.El mundo exterio

  • Cenicienta Y La Bestia   Capitulo Cuarenta y Seis 2 Libro

    La felicidad, eso eres tú. AlexanderLas manos de mi madre se mueven con una delicadeza que solo los años de cuidados y amor pueden otorgar. El suave roce de la seda de mi corbata contra mi cuello me devuelve a la realidad. Estoy frente al espejo de cuerpo completo de mi suite, observando al hombre en el que me he convertido. Llevo un traje negro, hecho a la medida, que fue elegido por mi futura esposa.Mi madre me sonríe con orgullo y los ojos vidriosos. Fue difícil hacer que ella y Cassandra oyeran a Isabella; debían conocer su parte de la historia al igual que yo y supongo que al principio, por el bien de Andrew, cedieron un poco. Ahora, luego de diez largos meses de cenas, salidas y convivencia, puedo decir con toda seguridad que somos una familia.—Listo, mi amor —murmura, dando un suave golpecito en mi pecho y alisando las solapas de mi saco—. Estás impecable. Tu padre estaría increíblemente orgulloso de ver el hombre en el que te has convertido.Le dedico una sonrisa de medio

  • Cenicienta Y La Bestia   Capitulo Cuarenta y Cinco 2 Libro

    La felicidad no está en huir de lo que nos lastima, sino en domar la oscuridad que nos acecha y convertirla en un simple sirviente.IsabellaMe quedo en silencio un segundo, sorprendida por su reacción tan… ¿tranquila? Empiezo a creer que realmente soy yo la única que hace todo lo posible por sabotear la relación. Cada día Alexander busca la forma de estar presente; me corteja, me envía flores, me escucha cuando le hablo y yo solo me invento cualquier excusa para alejarlo.Me encanta que tenga esos detalles conmigo. ¡Por Dios, me fascinan! Es como si nos estuviéramos conociendo por primera vez y ahora sí estuviéramos haciendo las cosas bien, pese a que prácticamente vivimos juntos en mi casa y cada noche me hace el amor de un modo único e irrepetible. Creo que tengo miedo de que las cosas no funcionen entre nosotros, miedo de que se repita la historia y yo termine huyendo de nuevo con más heridas de las que no seré capaz de recuperarme.El amor es correr riesgos. Lo sé, pero ¿cómo se

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status