INICIAR SESIÓNAntonella:
Me siento como una pobre estúpida. Voy, me lance a sus brazos, lo beso, creí que me correspondía al igual que hace un momento en la plaza y al final me detiene. Estoy tan avergonzada, soy un fracaso como mujer, todo el mundo me rechaza. He malinterpretado sus intenciones…Soy una tonta.
Me siento al final del pasillo que daba al patio trasero, no me buscara ahí, dudo que lo haga.
—Antonella — Lo escucho a mis espaldas. No me muevo ni siquiera me atrevo a levantar el rostro, prefiero continuar como si no pasara nada, tal vez se harte y me deje tranquila. Además ¿Qué quiere? Humillarme, despreciarme más o tal vez burlarse de lo patética que soy.
—Antonella, por favor — Lo escucho de nuevo, para sentir como se sienta a mi lado, se apoya en mi brazo. — Sé que estás despiertas, que me escuchas. Puedes hablarme —
Lo ignoro, quizá me equivoque al principio, pero no debo confiar. Decido seguir con la idea que me dio y fingir que estoy dormida.
—Antonella, no puedes dormir aquí, te puedes enfermar — Trata de hacer que cambie de idea acaso cree que me importa.
Mantengo la mismo posición.
—No quiero que al despertar te vallas de nuevo y digas que fue solo cosa de una noche — Confiesa sin dejar de apoyarse.
Con lo que hice momentos antes lo he provocado, no es justo para él que haga esto, pero a veces resulta ser tan encantador que hubiese deseado conocerlo antes tal vez sería distinto. Esto de pronto me causa risa y luego me pongo a llorar por desear algo que no puede ser, que no va pasar.
—Antonella. ¿Qué sucede? — Está preocupado.
—Nada. Nada se puede hacer — Es mi respuesta sintiendo como la tristeza me invadía.
—¿A qué te refieres? — Me pregunta tomando del mentón suavemente para verme fijamente, noto su sincera preocupación causando que sienta ternura por él. — Si es lo del beso de hace un momento, no es que me desagrades, me gustas, demasiado…
—¿Por qué eres así? Me confundes, todo es tan confuso — Le digo cubriéndome la cara para sentir como las lágrimas mojaban mi rostro… — Esto debe terminar —
—Ni siquiera hemos iniciado como para terminar — Me abraza.
—No debería seguir con esta conversación que no va llegar a nada — Trato de separarme sin mucho éxito.
—Si te dejo ir, viendo cómo te resistes a esto que sentimos va ser peor para ambos. – Habla enseñándome lo que sentía — Creo que al final también he tomado de más.
—Todo es por culpa del alcohol — Acepto su comentario. – él tiene la culpa de todo.
—Jajajajaja…. Antonella, déjame quererte — Me dice de pronto.
—Yo… — No concluyo la frase por ser interrumpida por sus labios, podía percibir el deseo, la pasión, poco a poco terminamos acostados en el piso, él encima.
—Antonella desde esa noche no te he podido olvidar, no he dejado de pensar en ti y en verdad en si no sé por qué te confieso esto, no soy de hablar y… — Está vez soy yo la que lo interrumpo creo que las explicaciones están de más en este momento. No debemos pensar en las razones ni las consecuencias. Sólo debemos dejarnos llevar por lo que sentimos ahora. Porque si continuamos pensando demasiado.
—¡Giancarlo! — Exclamo al sentir como su virilidad roza mi entrepierna.
—No podemos seguir aquí — Se levanta tendiéndome la mano la tomo dejándome guiar por él. El plan de no pensar se mantiene a pesar que luego no sabré que hacer.
—Déjame hacer a mi todo…— Me saca de mis pensamientos para después abrazarme, besarme provocando que me pierda en un mar sensaciones. No son nuevas, pero son más intensas que las de aquella noche en la que a fin de cuentas no creímos que terminaríamos extrañándonos el uno al otro.
La verdad es que lo deseo, lo quiero sin importar el miedo que tengo de querer de nuevo a alguien, siento que con él puedo estar segura y confiar.
Pronto la ropa estorba así que la dejamos regada por el suelo mientras él me besa el cuello y sus dedos traviesos bajan a mi intimidad, este hombre es mi perdición. Tal vez debería hacer algo por él, bajo una de mis manos para sentir su virilidad. Es grande, está caliente y bastante dura.
—Antonella. – Habla con una voz gutural, alejando su mano. Por mi parte me siento en la cama para tener una mejor visión de su amiguito, cosa que no fue muy buena idea, pronto mis mejillas, en si toda mi cara está roja como tomate. Pero mis manos no dejan de jugar con él.
—Antonella…— Repite llamándome la atención para de ahí alejar mis manos. – No es buena idea que sigas con eso.
—¿Por qué? — Le pregunto molesta, de segura no le gusta, soy un fiasco
No dice nada sólo me toma de las manos, colocándose encima, provocando que nuestros sexos chocaran. Doy un fuerte jadeo mientras él comienza a besarme desesperadamente.
—Giancarlo ¿por qué? — Le repito.
—Porque me volverás loco y no seré nada delicado contigo — Me confiesa mientras baja hasta llegar a mis pechos.
—No importa, te deseo — Estoy contenta por su comentario así que expreso lo que pienso.
—Nada de eso… Quiero disfrutar cada parte de tu cuerpo — Habla mientras sus dedos juegan con uno de mis pezones.
—¡Giancarlo! — Grito al sentir como lo succiona. — Por favor, ya no aguanto —
—¿Recuerdas lo que tienes que decir? — Me pregunta yo quedándome en la luna.
—¿Por favor? — Le pido a punto de llegar a mi limite.
—Di soy tuya amo Giancarlo — Me ordena, haciendo que escenas de aquella noche retornaran, terminara por correrme. — MMM… — Él baja hasta mi entre pierna, llevando su lengua allí, es malvado.
—Por favor…— Le repito, no quiero ceder.
—Dilo — Me ordena de nuevo, soltando un gruñido. Esto es una de las mejores torturas que he recibido.
—Soy tuya amo GIANCARLO — De nuevo me corrí, está vez fue más rápido.
Sonríe ante su victoria, por mi parte doy un bufido. Giancarlo se acerca: — Te vez demasiado bien cuando te enojas — Frunzo el ceño, pero él me sorprende al besarme, iba a protestar cuando lo siento entrar….
Está noche sí que va ser larga, tortuosa y sobre todo placentera. Giancarlo Madicci vas a ser mi perdición.
Adam:
—Amor ¿Has visto a Giancarlo? – Le pregunto a mi esposa.
—La última vez que lo vi se encontraba con Antonella — Me responde.
—Mmm, ese muchacho me preocupa. – Pienso en las tonterías que es capaz de hacer. No es mala persona sin embargo estoy seguro que Teodora ronda por su cabeza.
—Ya es grande para que lo estés cuidando — Me regaña Nodal.
—Es imprudente desde que era un niño… No quiero que juegue con los sentimientos de aquella mujer — Le confieso mis temores.
—Supo cuidarse durante el tiempo que estuvo solo… Ahora es un adulto, no creo que sea capaz de hacer lo que dices — Me expresa lo que piensa.
—Intencionalmente no… Pero sin darse cuenta sí. Tal vez deba ir a buscarlo— Me suelto.
—Nada de eso señor — Me detiene. — Es una de las pocas veces por no decir única en la que vi a Giancarlo tan contento…—
—Pero… — Trato de convencerla.
—¿Qué quieres? Que continúe ilusionándose con Teodora, ella está muy enamorada de Leandro a Giancarlo solo ve como un hermano…Déjalo tranquilo — Me dice.
—Está bien — Me resigno.
Antonella:Las cosas que me ha contado ese hombre han sido terribles, pero ahora comprendo las razones que tiene Giancarlo para sentirse así, Giovanni estaba tan sorprendido como yo, y yo, simplemente Sali de allí tan rápido como pude, no he logrado comunicarme con Giancarlo, tiene su celular apagado, seguramente esta demasiado ocupado con sus pendientes, y quizás es mejor que no le cuente nada de lo que he averiguado, aunque admito que me duele que me oculte una cosa así, realmente, no se ni que debo pensar al respecto, han pasado solo unas horas desde que me entere de la verdad y no se como debo sentirme o como debo reaccionar al respecto.Giancarlo:Me siento hecho una furia, tan es así que realmente no puedo ni me quiero controlar. Se demasiado bien de que se trata todo este repentino interés después de tantos años, y esos regalos supuestamente desinteres
Giancarlo:Antonella esta rara, es como si me escondiera algo y si intento preguntar me advierte que no está para interrogatorios. Lo único bueno de hoy que fuimos donde Michael para que nos diga que todo está bien y que en unos días los sentiremos. Porque lo del sexo de los gemelos vamos a dejarlo como para nuestro aniversario de relación, es decir al día siguiente de la vendimia, ella lo decidió sin consultarme, pero mejor no la contradije porque me vio con mirada asesina si protestaba.Al final me pidió quedarse en casa de su madre porque deseaba ponerse al día con ella tal vez hasta ir de compras. Me ha dejado de lado. Aprovechare para hacer una visita pendiente, una que espero que me de la paz que estoy buscando.Antonella:Hace tiempo que no venía a la casa de los Spencer, la última vez fue cuando Alondra me hizo queda
Hola mis lectores, quiero pedir una disculpa si no he subido actualizaciones, e estado ocupada con cuestiones familiares, a partir del lunes retomo la actualizacion para el final de esta hermosa historia, gracias por su paciencia. Espero puedan comprender que la situacion se fue de mis manos y por ello les ofreco una disculpa. Espero sus comentarios y esperen tambien una nueva historia que pronto estara disponible en la aplicacion, se que han preguntado pro las actualizaciones pero hasta hoy tuve tiempo de avisar, nuevamente espero comprension y amor, de verdad una gran disculpa por las molestias que esto genero, no era mi intencion fallarles. Yubel.
Adam:Antonella sale más temprano de lo habitual y también al irse, siempre se va antes que llegue Giancarlo. Estoy segura que ese par a discutido por algo lo peor es que ninguno de los dos se abre. Antes ella lo hacia pero desde lo sucedido con Teodora le cuesta confiar, no hay necesidad que lo diga sus acciones lo muestran. Tal vez ya no esta tan contenta aquí y quiere irse, después de aquello quien no. Todos conocíamos la historia entre Giancarlo y Teodora, ninguno fue digno de advertirle.—Chau Adam, te veo mañana. – Se despide igual que todos los días.—Antonella ¿Podemos hablar un momento? – Le pregunto.Duda un momento: Está bien.—Acompáñame al otro salón. – Le indico, no es bueno discutir esto en público.—¿Qu&ea
Antonella: Desde la operación Giancarlo a estado serio y extremadamente sobreprotector. No entiendo el motivo, mi madre dice que es por el embarazo sin embargo antes no estuvo así, sin olvidar esos obsequios que llegan a los bebes. Quiero reclamarles a los de la tienda y exigir saber quien los envía porque puede ser algún loco, Giancarlo no deja. Según él porque son tonterías sin importancia, lo peor es que sospecho que conoce al misterioso remitente. Supongo que no tendría que preocuparme pero me es molesto. Lo que ha sido más difícil en este tiempo es tener quieto a Giancarlo, es peor que niño chiquito. Desde la operación si no esta a mi lado saca loco a Adam para ver las cosechas. Al menos ya tomo de nuevo el interés en el trabajo porque Adam me conto que desde que me fui su único plan era como comunicarse conmigo y solucionar todo, después cuando se entero que iba a ser padre se leyó todos los libros sobre paternidad, cuidados en el
Giancarlo:Despierto y lo primero que busco con la mirada es a Antonella o a Adam.—Hasta que por fin despiertas. – Escucho una voz indeseable.—¿Qué haces aquí?— Mi tono es molesto.—No deberías alterarte luego de una operación, es riesgoso. – Por desgracia tiene razón.—¿Qué quieres? Hasta donde recuerdo usted y yo no tenemos ningún parentesco. – Le contesto.—Negar lo innegable. Mírate, eres igual a mi. – Me dice.Me rio: Yo no le quite su herencia a nadie, ni abandone a una mujer embarazada y menos a mi hijo. Tampoco soy un golpeador.—El enojo se ve en su rostro.—Son situaciones que ameritaron dichas acciones. – Se justifica.—No me interesa







