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Sospechas

Autor: Yubel Writer
last update Fecha de publicación: 2022-03-29 05:44:40

Adam:

Antonella sale más temprano de lo habitual y también al irse, siempre se va antes que llegue Giancarlo. Estoy segura que ese par a discutido por algo lo peor es que ninguno de los dos se abre. Antes ella lo hacia pero desde lo sucedido con Teodora le cuesta confiar, no hay necesidad que lo diga sus acciones lo muestran. Tal vez ya no esta tan contenta aquí y quiere irse, después de aquello quien no. Todos conocíamos la historia entre Giancarlo y Teodora, ninguno fue digno de advertirle.

—Chau Adam, te veo mañana. – Se despide igual que todos los días.

—Antonella ¿Podemos hablar un momento? – Le pregunto.

Duda un momento: Está bien.

—Acompáñame al otro salón. – Le indico, no es bueno discutir esto en público.

—¿Qué ocurre? Si es por lo que me estoy yendo antes, por eso llego más temprano para compensarlo. – Se excusa.

—¿Todo está bien Antonella? Haz peleado con Giancarlo, si ocurre algo puedo ayudarte. – Le hablo.

—No te preocupes Adam, todo va de maravilla. – Me responde. – Con tu permiso tengo que irme.

Si que ellos dos son tal para cual, son muy cerrados respecto a sus problemas. Cinco minutos después apareció Giancarlo preguntando por ella. Es como si jugaran a las escondidas o atrápame si puedes. Al igual que Antonella le pregunto: ¿Estás peleado con Antonella?

También duda para decirme: Estamos bien. – Por desgracia todo muestra lo contrario.

—Si necesitas ayuda o alguien con quien hablar cuentas con nosotros. – Le digo antes que salga corriendo como un rayo. Esther me conto que ocurre lo mismo en casa con la diferencia que ella empaqueta su almuerzo y se va antes que llegue él, ignora a que hora regresa. Espero que solucionen sus problemas pronto por el bien de los bebés, porque ella no debería sobre esforzarse.

Giancarlo:

Desde que regrese Antonella me evita, a pesar que dormimos en la misma cama prácticamente a construido un muro entre los dos. Casi ni permite que la toque, ya vamos casi dos semanas. El lunes es la siguiente ecografía y no sé si va dejarme ir. No debí gritarle ese día aunque ella asegure que no se encuentra enojada, sé que lo está.

Porque eso que esta cansada, ocupada o cualquier cuento chino que inventa con tal de escaparse no le creo. Ella esta al tanto y por eso me esquiva para evitar darme razones. Si me apuro fácil la intercepto y hagamos las paces de verdad, no conseguir un todo está bien.

Justo que entro con la camioneta, ella esta saliendo, le cierro el paso provocando que frene bruscamente, chocándonos. Se golpea la frente con el timón. Si que soy un animal, se supone que tengo que cuidarla y la lastimo. Bajo de inmediato y voy donde ella.

—Antonella, lo siento. No fue mi intención ¿Qué te duele? – Abro la puerta.

—Déjame. – Me aparta.

—Por favor, dime que te duele. – Insisto, observando como su frente se va poniendo roja.

—Los bebés… Quítame el cinturón. – Su pánico me lo transmite, no espero nada y la ayudo. Ellos tenían que estar bien, si algo les pasaba seria mi culpa. – Me duele el hombro… Pero el cinturón…

—Sal despacio, apóyate en mi que los llevare a emergencia para cerciorarnos que estén bien.— La ayudo con cuidado ha llegar al auto.

En menos de diez minutos estábamos en sala de emergencia, a ella la ingresaron mientras a mi me dejaron afuera llenando la ficha de ella. Paso quince minutos a que me llamaron, aunque más fue una eternidad en mi opinión corrí de inmediato.

—Soy el esposo de la señora Madicci ¿Cómo está? – Soy directo.

—Está siendo examinada por el doctor en este momento. Ella pidio que lo llamara. Por favor manténgase sereno, no queremos alterar más de lo que esta. – Me advierte la enfermera.

Al ingresar la veo acostada en una camilla llorando en silencio, esto no es una buena señal. Le tomo la mano.

—Giano tengo miedo. – Me dice bajito.

—Tranquila. Ellos son fuertes. – La ánimo. Me armo de valor. —Doctor ¿Cómo están?

—Su golpe es aparentemente fuerte. Desearía sacarle una placa de la cabeza pero en su estado no es recomendable, así que lo mejor es que pase la noche y se quede en observación. – Habla del golpe en la frente, el cual a convertido a Antonella en una especie de unicornio.

—¿Los bebés? – Ellos me tienen con el alma fuera del cuerpo.

—Estamos esperando el ecógrafo para estar seguros pero aparentemente ellos están de maravilla. La peor parte se la ha llevado la frente de la señora. – Nos asegura. – En un momento traen una compresa para que se la coloquen.

—¿Seguro doctor? – Ella interviene.

Si, la ecografía es más algo de rutina. —Nos ve. — ¿Padres primerizos?

—Si. – Respondo.

—Me lo imaginaba, no tienen de que preocuparse. El liquido amniótico protege a sus pequeños. – Nos trata de calmar sin embargo dudo que consuele en algo a Antonella que luce triste y preocupada, presiona fuerte mi mano.

—Doctor la sala de ecografía está lista. – Avisa la enfermera.

—Perfecto, pongamos en marcha. – Habla el doctor. – Señora, acomódese en la silla, con cuidado. – Los ayudo.

En la sala, le dieron las indicaciones a Antonella mientras la esperaba, no tarda. Le colocaron el gel, esperamos con ansias las palabras del doctor.

—Les dije que están bien, escuchen sus corazones. Son fuertes y lucen saludables. Quien me preocupa es ese golpe. – Reitera lo primero.

Giancarlo:

Antonella esta rara, es como si me escondiera algo y si intento preguntar me advierte que no esta para interrogatorios. Lo único bueno de hoy que fuimos donde Michael para que nos diga que todo esta bien y que en unos días los sentiremos. Porque lo del sexo de los s vamos a dejarlo como para nuestro aniversario de relación, es decir al día siguiente de la vendimia, ella lo decidió sin consultarme pero mejor no la contradije porque me vio con mirada asesina si protestaba.

Al final me pidió quedarse en casa de su madre porque deseaba ponerse al día con ella tal vez hasta ir de compras. Me ha dejado de lado. Aprovechare para supervisar las bodegas e inventario y ver si no hay ningún asunto pendiente.

Antonella:

Hace tiempo que no venía a la casa de los Coppola, la última vez fue cuando Alondra me hizo quedar en ridículo en aquella fiesta. Todo su vino lo vertió accidentalmente en mi vestido, cabe resaltar que no fue para nada un hecho fortuito. Gracias aquello recibí una paliza por parte de Giovanni por ser una inepta buena para nada. Este lugar solo me trae malos recuerdos.

—Vamos Antonella. – Me saca de mi trance Giovanni.

Trago saliva, me recuerdo que está vez todo es diferente. Giovanni esta vez no me hará daño y si mi ocurre algo Giancarlo hará correr sangre: Si.

—No es una obligación que vengas a verlo, si prefieres irte hazlo. Nadie te va juzgar. – Me quiere hacer desistir.

—Ya estamos aquí. —Junto valor.

Al entrar somos recibidos por Rodriguez el cual se sorprende al verme: Señorita Antonella, no creí que fuera a venir aquí, más en su estado. Felicidades.

—Rodriguez no te hagas ilusiones que ese par no son míos. Son del esposo de Antonella. —Habla Giovanni.

—Que alegría me da que se casara. – Hay sinceridad en sus palabras.

—¿Él viejo está en casa? – Que mal educado, le doy un codazo— Augh.

—Está en su estudio ¿Gusta que lo llame? – Pregunta Rodriguez.

—No, iremos a verlo. – Se abre paso. – Sígueme Antonella.

De nuevo frente a esa enorme puerta, trago saliva, mis manos sudan. Toca la puerta y escuchamos un adelante. Al entrar encuentra a un Inu Massimo desgastado sentado en su silla concentrado en la pantalla de su ordenador.

No es pronto para venir por el cheque para Alexandra. – Habla sin vernos.

Deberías de estar postrado en la cama, te lo indicaron. – Le recuerda.

No estoy moribundo.— Le responde.

Casi te mueres. Si no es por el casi estarías haciéndole problemas a San Pedro. – Lo regaña. – Corre a descansar, relájate y toma unas vacaciones.

No me molestes Giovanni. – Levanta la mirada y se queda observándome. — ¿Qué hace ella aquí?

—No me duele, yo estoy bien. – Dice Antonella.

—De todas formas lo ideal es que permanezca en observación. –Recomienda el doctor.

—Es lo mejor para los tres ¿Verdad? – Miro a Antonella.

—Si la señora no está bien, los bebés tampoco lo estarán. – Nos dice.

—Está bien. – Hablamos ambos.

Tuve que ir a llenar más papeles para internar a Antonella e ir por unas cosas para su permanencia. Me siento tan mal porque soy el culpable de esta situación ¿Antonella me perdonara?

Antonella:

Mientras me pasaban a mi habitación tuve que quedarme un tiempo sola. En eso veo que ingresa un doctor que se me hizo familiar, es el doctor que me atendio la vez pasada que me accidente gravemente.

Buenas. No creí verla de nuevo por aquí. – Me saluda.

Si, tuve un pequeño accidente. – Le cuento.

Choque con el auto, golpe en la frente y embarazo de cuatro meses… —Da un breve resumen de mi estado. – Sabes que tienes que cuidar esa cabeza… Las dos primeras veces las secuelas aparentemente fueron leves pero ahora te mandan a observación.

Si hubo secuelas en la primera, estuve en terapia física, ocupacional y de lenguaje… Sin olvidar que perdi sensibilidad en partes de mi cabeza… Como es el caso de mi frente. – Le señalo.

Por eso no te estas quejando y sigues como si nada ¿Qué sucedió para que sufrieras semejante daño? – Que medico para más curioso.

Violencia doméstica. – Mi escueta respuesta. Sus ojos se abren grandes viendo mi frente y barriga a la vez.

Él padre de los niños te hizo eso. –Se sorprende.

No. – Niego y al mover mi cabeza me mareo ligeramente. – Fue mi ex marido hace años atrás… Esto.— Señalo mi frente. – Me lo hice con el timón del auto al chocarme.

De todas formas debes cuidarte si te partes el cráneo de nuevo no creo que tengas la misma suerte— Me recuerda.

Lo sé… Doctor ¿Es malo que sienta mareos? – Me recuesto en la almohada.

Si y tampoco es bueno que su presión se eleve… Por lo visto esa es la causa de sus nauseas…— Me explica. – Enfermera traiga Nifedipina.

Me trajeron una pastillita rosada junto un vaso con agua, la tome: En verdad quiero descansar, he tenido un día muy atareado.

Vas a tener que esperar, por el bien de tus bebes.

De acuerdo. –

Pronto me pasaron a una habitación y Giancarlo apareció con una maleta, su sleeping para pasar la noche aquí. Es un exagerado pero así me gusta como es aunque él tiene esos momentos de estar cien porciento pendiente y luego dejarte de lado.

¿Cómo te sientes? El doctor me informo que tuviste nauseas y sueño. Si te sientes muy mal me avisas. Estoy aquí para cuidarlos. – Me dice.

Tranquilo, me siento mejor. La pastilla esta haciendo efecto. – Trato de calmarlo.

Si les sucede algo no me lo perdono… Fue mi m*****a culpa que ocurra esto. Debí dejar que te fueras. – Habla.

Si debiste hacerlo pero que se puede hacer, no sé puede volver el tiempo atrás. Lo bueno es que estamos bien. – Le digo

¿Sigues enojada? – Ahora quiere hablar de algo que prefiero evitar porque si lo que sospecho es verdad, voy a querer interrogarlo y si terminamos discutiendo.

Dejemos aquello ya paso. – Contesto.

¿Qué significa aquello? Los otros días me has evitado, siempre te ibas antes, en las noches casi ni dejabas que te toque. Todo desde que te grite. –Saca todo aquello.

Tenía que darte tu espacio. Supuse vendrías con un humor de perros luego querrías un tiempo a solas. Siempre haces lo mismo. – Mejor evitar aquello con algo que suele hacer.

Yo te buscaba y tú te ibas. – Responde.

Al igual que tú a veces deseas estar solo, yo igual. – Le digo.

¿Qué ocurre? Me estas escondiendo algo. – Ya lo sospecha.

Cálmate Giancarlo que la última vez que sacaste tus conclusiones equivocadas terminamos peleando porque dijiste cosas sin sentido. Ya estoy cansada. Quiero dormir pero no puedo, deseo irme de aquí pero por el bien de los bebés tengo que quedarme. Así que por favor deseo estar tranquila y si no puedes dejar tu interrogatorio mejor vete. – Quiero que deje de cuestionarme.

De acuerdo, no es el momento ni el lugar ¿Me dejaras tocarte? – Hay suplica en su mirada.

Claro. Se que te mueres por acariciar mi vientre. – Me burlo.

Se acerca y descubre mi vientre para empezar hacerle cariños: Me asustaron tanto. – Los besa. – Si les sucediera lo que sea no me perdonaría el hecho de no protegerlos.

Su acción me hace llorar, se ve tan dulce y tierno, no me cabe duda que mis pequeños son muy queridos. Recuerdo que desee que Giovanni fuese así pero lo único que recibió mi angelito fueron golpes de su parte.

—Antonella ¿Estás bien? No llores mi amor. – Me abraza.

—Nos es nada, son las hormonas. – Le explico.

—¿Segura? Llamo al doctor si lo deseas. – Ofrece.

—No es nada, eres lo mejor que me ha pasado… No creí que fueras tan cariñoso con nuestros hijos. – Le digo.

Piensa un momento y creo que comprende en se fue mi mente: Lo habría querido como si fuera mío si hubiera estado tu pequeño.

Lo sé… — Contesto.

El resto del día se quedo a mi lado, por suerte mi presión no volvió a subir y no apareció ningún malestar. Cuando por fin me autorizaron que podía dormir me sentí muy feliz, tanto así que apenas recosté mi cabeza los brazos de Morfeo me envolvieron de inmediato.

Para mi mala suerte las pesadillas agobiaron mis sueños, en especial aquella en la que aparecia Inu Massimo amenazándome con un arma, por suerte sale de la nada Giancarlo para detenerlo y discutían acerca que el era su padre. Desde lo que me conto Giovanni ese día sobre que vio a Giancarlo salir de la oficina de su padre y que luego este tuvo un infarto por lo que estuvo internado. Mis sospechas sobre que Massimo es el padre biológico de Giancarlo me parece un hecho.

Esa mañana discutí con él porque se iba solo, supuse que era a confrontar a la misteriosa persona que enviaba regalos a los bebés. Tenía mis teorías sobre quien podría ser y mis sospechas aumentaron que iba a ver a su padre cuando el dijo que deseaba ir solo, molestándose. No imagine que fuera Massimo sin embargo si los observas a los dos parecen dos gotas de agua, Giancarlo es la versión joven de su padre.

Ahora como hablarle sobre aquello, sin olvidar el hecho que mi suegro esta mal. Ya esta fuera de peligro pero Giovanni me informo que luce todo depresivo es como si hubiera envejecido años en tan solo unos días y por más que trata de animarlo no lo consigue. Se niega a dejar su casa e intentar viajar, sin olvidar que nos enteramos que se divorcio secretamente de Alondra.

Por un lado comprendo el odio, antipatía, desprecio, etc que pueda sentir hacia su padre después de todo lo que hizo pasar a su hijo y hasta la que fue la madre de él, es lógico que lo haga. Pero por lo visto este hombre se arrepintió o simplemente desea expiar sus culpas. Seguro por eso envió aquellas cosas.

Lo peor es que no entiendo como puedo sentir compasión por él después de todo lo que me hizo. Massimo fue el principal responsable sobre que mi matrimonio con Giovanni se fuera a pique y el que lleno de ideas equivocadas acerca que lo engañaba, por eso fue que Giovanni me golpeo esa noche y perdí a mi bebé.

El lunes quede en visitar a Giovanni y tal vez hablar con ese hombre,

Sólo hay dos personas que pueden confirmarme que son padre e hijo. La pregunta es cual de los dos será él que hable, con Giancarlo no quiero discutir me gusta dormir entre sus brazos.

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Comentarios (6)
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Maria Larroig Colòn
Esta Autora Baja Los Capitulos Mal No Estan En Orden..
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Maria Fernanda Fernanda
aquí esperando poder terminar esta historia
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Josefina De Reyes
más capítulos porfa ............
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