LOGINGiancarlo:
Antonella esta rara, es como si me escondiera algo y si intento preguntar me advierte que no está para interrogatorios. Lo único bueno de hoy que fuimos donde Michael para que nos diga que todo está bien y que en unos días los sentiremos. Porque lo del sexo de los gemelos vamos a dejarlo como para nuestro aniversario de relación, es decir al día siguiente de la vendimia, ella lo decidió sin consultarme, pero mejor no la contradije porque me vio con mirada asesina si protestaba.
Al final me pidió quedarse en casa de su madre porque deseaba ponerse al día con ella tal vez hasta ir de compras. Me ha dejado de lado. Aprovechare para hacer una visita pendiente, una que espero que me de la paz que estoy buscando.
Antonella:
Hace tiempo que no venía a la casa de los Spencer, la última vez fue cuando Alondra me hizo quedar en ridículo en aquella fiesta. Todo su vino lo vertió accidentalmente en mi vestido, cabe resaltar que no fue para nada un hecho fortuito. Gracias aquello recibí una paliza por parte de Giovanni por ser una inepta buena para nada. Este lugar solo me trae malos recuerdos.
—Vamos Antonella. – Me saca de mi trance Giovanni.
Trago saliva, me recuerdo que está vez todo es diferente. Giovanni esta vez no me hará daño y si me ocurre algo Giancarlo hará correr sangre: Si.
—No es una obligación que vengas a verlo, si prefieres irte hazlo. Nadie te va juzgar. – Me quiere hacer desistir.
—Ya estamos aquí. —Junto valor.
Al entrar somos recibidos por Rodríguez el cual se sorprende al verme: Señorita Antonella, no creí que fuera a venir aquí, más en su estado. Felicidades.
—Rodríguez no te hagas ilusiones que ese par no son míos. Son del esposo de Antonella. —Habla Giovanni.
—Que alegría me da que se casara. – Hay sinceridad en sus palabras.
—¿Él viejo está en casa? – Que mal educado, le doy un codazo— Augh.
—Está en su estudio ¿Gusta que lo llame? – Pregunta Rodríguez.
—No, iremos a verlo. – Se abre paso. – Sígueme Antonella.
De nuevo frente a esa enorme puerta, trago saliva, mis manos sudan. Toca la puerta y escuchamos un adelante. Al entrar encuentra a un Massimo desgastado sentado en su silla concentrado en la pantalla de su ordenador.
- No es pronto para venir por el cheque para Alexandra. – Habla sin vernos.
- Deberías de estar postrado en la cama, te lo indicaron. – Le recuerda.
- No estoy moribundo — Le responde.
- Casi te mueres. Si no es por el casi estarías haciéndole problemas a San Pedro. – Lo regaña. – Corre a descansar, relájate y toma unas vacaciones.
- No me molestes Giovanni. – Levanta la mirada y se queda observándome. — ¿Qué hace ella aquí? –
Ese hombre me mira con enojo y yo, no puedo evitar sentirme mal por ello, los recuerdos de todas las cosas que ese cruel señor me hizo, hacen que mis lagrimas amenacen con escapar de mis ojos. Giovanni me toma del brazo, como dándome el valor para decir lo que tengo que decir, y yo, decidiendo enfrentar mis temores para saber la verdad, me resuelvo a hablar. – Vine ha verlo señor tan solo para que me diga la verdad, ¿Es usted el padre de Giancarlo? – decido preguntar directamente para no alargar demasiado mi estadía allí.
Aquel hombre suspira como resignado y me hace la señal de sentarme. – Ven muchacha, tenemos que hablar – me dice mientras me preparo mentalmente para lo que sea que tenga que escuchar.
Antonella:Las cosas que me ha contado ese hombre han sido terribles, pero ahora comprendo las razones que tiene Giancarlo para sentirse así, Giovanni estaba tan sorprendido como yo, y yo, simplemente Sali de allí tan rápido como pude, no he logrado comunicarme con Giancarlo, tiene su celular apagado, seguramente esta demasiado ocupado con sus pendientes, y quizás es mejor que no le cuente nada de lo que he averiguado, aunque admito que me duele que me oculte una cosa así, realmente, no se ni que debo pensar al respecto, han pasado solo unas horas desde que me entere de la verdad y no se como debo sentirme o como debo reaccionar al respecto.Giancarlo:Me siento hecho una furia, tan es así que realmente no puedo ni me quiero controlar. Se demasiado bien de que se trata todo este repentino interés después de tantos años, y esos regalos supuestamente desinteres
Giancarlo:Antonella esta rara, es como si me escondiera algo y si intento preguntar me advierte que no está para interrogatorios. Lo único bueno de hoy que fuimos donde Michael para que nos diga que todo está bien y que en unos días los sentiremos. Porque lo del sexo de los gemelos vamos a dejarlo como para nuestro aniversario de relación, es decir al día siguiente de la vendimia, ella lo decidió sin consultarme, pero mejor no la contradije porque me vio con mirada asesina si protestaba.Al final me pidió quedarse en casa de su madre porque deseaba ponerse al día con ella tal vez hasta ir de compras. Me ha dejado de lado. Aprovechare para hacer una visita pendiente, una que espero que me de la paz que estoy buscando.Antonella:Hace tiempo que no venía a la casa de los Spencer, la última vez fue cuando Alondra me hizo queda
Hola mis lectores, quiero pedir una disculpa si no he subido actualizaciones, e estado ocupada con cuestiones familiares, a partir del lunes retomo la actualizacion para el final de esta hermosa historia, gracias por su paciencia. Espero puedan comprender que la situacion se fue de mis manos y por ello les ofreco una disculpa. Espero sus comentarios y esperen tambien una nueva historia que pronto estara disponible en la aplicacion, se que han preguntado pro las actualizaciones pero hasta hoy tuve tiempo de avisar, nuevamente espero comprension y amor, de verdad una gran disculpa por las molestias que esto genero, no era mi intencion fallarles. Yubel.
Adam:Antonella sale más temprano de lo habitual y también al irse, siempre se va antes que llegue Giancarlo. Estoy segura que ese par a discutido por algo lo peor es que ninguno de los dos se abre. Antes ella lo hacia pero desde lo sucedido con Teodora le cuesta confiar, no hay necesidad que lo diga sus acciones lo muestran. Tal vez ya no esta tan contenta aquí y quiere irse, después de aquello quien no. Todos conocíamos la historia entre Giancarlo y Teodora, ninguno fue digno de advertirle.—Chau Adam, te veo mañana. – Se despide igual que todos los días.—Antonella ¿Podemos hablar un momento? – Le pregunto.Duda un momento: Está bien.—Acompáñame al otro salón. – Le indico, no es bueno discutir esto en público.—¿Qu&ea
Antonella: Desde la operación Giancarlo a estado serio y extremadamente sobreprotector. No entiendo el motivo, mi madre dice que es por el embarazo sin embargo antes no estuvo así, sin olvidar esos obsequios que llegan a los bebes. Quiero reclamarles a los de la tienda y exigir saber quien los envía porque puede ser algún loco, Giancarlo no deja. Según él porque son tonterías sin importancia, lo peor es que sospecho que conoce al misterioso remitente. Supongo que no tendría que preocuparme pero me es molesto. Lo que ha sido más difícil en este tiempo es tener quieto a Giancarlo, es peor que niño chiquito. Desde la operación si no esta a mi lado saca loco a Adam para ver las cosechas. Al menos ya tomo de nuevo el interés en el trabajo porque Adam me conto que desde que me fui su único plan era como comunicarse conmigo y solucionar todo, después cuando se entero que iba a ser padre se leyó todos los libros sobre paternidad, cuidados en el
Giancarlo:Despierto y lo primero que busco con la mirada es a Antonella o a Adam.—Hasta que por fin despiertas. – Escucho una voz indeseable.—¿Qué haces aquí?— Mi tono es molesto.—No deberías alterarte luego de una operación, es riesgoso. – Por desgracia tiene razón.—¿Qué quieres? Hasta donde recuerdo usted y yo no tenemos ningún parentesco. – Le contesto.—Negar lo innegable. Mírate, eres igual a mi. – Me dice.Me rio: Yo no le quite su herencia a nadie, ni abandone a una mujer embarazada y menos a mi hijo. Tampoco soy un golpeador.—El enojo se ve en su rostro.—Son situaciones que ameritaron dichas acciones. – Se justifica.—No me interesa







