INICIAR SESIÓNGiancarlo:
Ella se ha quedo dormida, en si ambos, pero luego de un rato me desperté con la incertidumbre que se había ido sin embargo al sentirla entre mis brazos la angustia que sentía desapareció. No quiero que se vaya al igual que ese día. Aunque estoy seguro que en la mañana cuando ella despierte las cosas no serán fáciles, negara sus sentimientos, dirá cosas con el fin de disuadirme. Tendré que insistir.
Miro hacia la ventana, viendo como la lluvia cae y choca contra la ventana. Es de esperarse, los juegos artificiales siempre tienen ese efecto todos los años, eso significa que tal vez el día este despejado y pueda salir a caminar con ella. Podemos tener hasta un picnic, no es mala idea. Después de todo Esther no va a venir mañana, tendremos toda la casa para nosotros solos. Por lo menos hasta el medio día en que viene el viejo Ramón para encargarse de los animales y encender el sistema de regadío.
—Por favor no lo lastimes — La escucho mientras se acurruca y me abraza más fuerte, está soñando, me pregunto ¿Con qué? — Por favor…No lo hagas…Por favor…Te lo pido, no me quites otro — Sus palabras me dejaron más confundido que antes, ¿A quién le hablaba? ¿Qué es lo que no quería que lastimen? ¿Qué cosa le querían quitar? Dejo de lado esas interrogantes al sentir sus lágrimas. — Nadie te va hacer daño — Le acaricio la frente. — Yo te voy a cuidar — le aseguro al tiempo que me pregunto que fue lo que le sucedió.
—No dejes que lo haga… Por favor — Me ruega dormida.
—Tranquila, no lo hará, no te quitara nada yo estoy aquí— Le digo, eso la calmo porque su respiración se volvió a la normalidad, ya no lloraba.
—Gracias, no me dejes — Son sus últimas palabras antes de volver a un sueño tranquilo. La beso en la frente para responderle. — No lo haré — le digo aquello con el corazón, pero debo saber que fue lo que le hicieron. Decido investigar.
Antonella:
La luz brillante del sol que entra por la ventana es la que me despierta. Me deja ciega, suena exagerado, pero es la verdad sí que fui descuidada al olvidarme cerrar las cortinas. Me froto los ojos, me estiro sin salir de la cama, tipo gato, hasta que noto ciertas diferencias en la habitación. Está la posición de la ventana, esa televisión grande, la habitación es más amplia al igual que la cama y siento algo extraño, trago saliva aparte de cubrirme hasta el cuello con la sabana.
—Por fin despertaste — Escucho su voz.
—Mmm…Creo que es mejor que me marche — Trato de levantarme, pero él me aprisiona con sus brazos.
—No — Me habla en tono firme.
—Por favor, no hagas esto más difícil — Le pido, esto me resulta incómodo.
—No — Me repite poniéndose sobre mí y viéndome fijamente con aquellos orbes grises, puedo leer en sus ojos que no piensa dejarme ir.
—¿Qué es lo que quieres de mí? — Le pregunto resignada.
—Que no escapes — Me responde.
—Ya lo conseguiste, sigo aquí ¿Para qué? Dime ¿Qué es lo que quieres de mí? — Estoy molesta.
—Quiero que me dejes quererte, cuidarte, mostrarte que las cosas pueden ser diferentes a lo que pasaste antes, quédate a mi lado, te enseñare que el amor no es tan malo como crees que es — Me declara, deseo creer en sus palabras, pero tengo miedo de hacerlo de nuevo y salir lastimada.
—¿Por qué? ¿Qué vez en mí? Soy una simple mujer con nada en especial, con demasiadas cosas con las que ni yo puedo lidiar — Le digo haciendo una pausa, continuo. — Nos entenderemos en la cama, pero tu deberías buscar a alguien más, alguien mejor — Me duele aquello sin embargo es demasiado bueno para mí.
—Eres hermosa y perfecta para mi…te quiero a mi lado — Afirma dándome un beso en la punta de la nariz. — ¿Comprendes? — Sus palabras y aquel gesto me hacen dudar, ¿Debería darle una oportunidad?
—Soy un bicho raro, gracias por quererme, pero yo no creo que el amor o un sentimiento como ese, sea para mí — Soy sincera.
—Puedo mostrarte lo contrario, déjame intentarlo — Me dice.
—Te decepcionaras, mejor dejemos todo esto aquí — Le hablo y está vez trato de levantarme de nuevo.
—No dejare que te me escapes de nuevo…Si es necesario que estemos encerrados en el cuarto por días para que me des una oportunidad, lo haré — Me desafía.
—¿Por qué? – Le pregunto hastiada y con la esperanza que sus palabras sean ciertas. – Yo no puedo darte lo que me pides.
—Digamos que quedé prendado de ti desde que te vi…Ya tienes mi razón ahora solo déjame quererte — Me da una serie de besos que comenzaron en mi mejilla hasta terminar en mi boca, deseo dejarme llevar, le correspondo, pero esta vez no es como en la noche está vez debo darle una respuesta y por desgracia tiene que ser negativa lo empujo lo suficientemente fuerte para quitármelo de encima, consigo levantarme, pero de nuevo soy apresada por él. — Por favor déjame, no puedo corresponderte, entiéndelo — Me duele mucho mi corazón.
—Es por él, aún lo quieres, acaso todavía estas enamorada de él… — Ahora es él quien se molesta. Su agarre es lo suficientemente fuerte para que no me escape sin hacerme daño. — él no te merece, esta con otra mujer, por lo que vi esa noche es un poco hombre —
—Yo no siento nada por él, te lo dije…— Le expreso en forma pausada.
—¿Por qué te niegas a darme una oportunidad? – Me pregunta apoyando su cabeza en mi hombro, no puedo ver su rostro debido a que él me sujeta por la espalda, pero percibo tristeza en él.
—Me haces sentir cosas que nunca experimente sin embargo…yo…yo…yo ya no quiero repetir el mismo error… ya no quiero pasar por lo mismo que pase — Mi voz está quebrada, todo esto es tan difícil, complicado.
Él me gira, me abraza de nuevo, trata de consolarme: —Te prometo evitar en lo posible lastimarte… No sé qué te hizo ese hombre — me dice intentando calmarme.
—No me pidas que te cuente…— Le ruego.
—No quiero saberlo porqué es probable que valla a buscarlo para partirle todos los huesos — Me dice. — Permíteme amarte, mostrarte que las cosas pueden ser diferentes —
—Pero si terminamos…Las cosas pueden ser complicadas incluso si estamos juntos no lo van a ver con buenos ojos — Comienzo a contarle mis temores, imaginando una posible ruptura y viéndome en medio de la calle o durmiendo en mi carro, además de las caras y rumores que rondarían, esos igual iban a circular si comenzamos o terminamos.
—No pienses en que terminaremos si apenas ni comenzamos y por lo que piense la gente, debe importarnos un comino… Yo te quiero a ti y por lo visto tu a mi… Vamos acepta — Me insiste.
—¿No me vas a dejar salir hasta que te diga que sí? — Le pregunto.
—Sí — Me besa.
—Está bien — Le cedo a sus caricias.
—No te arrepentirás — Me contesta besándome más apasionadamente y llevándome de regreso a la cama. Nos perdemos de nuevo entre las sábanas, besos y caricias, después de todo no fue tan malo ir a esa boda, tampoco venir aquí. Espero que darle el sí, no sea un error. Iniciamos el ritual del amor, mis caderas se movían al ritmo de sus envestidas, mientras ambos repetimos el nombre del otro excitándonos más.
—¡ANTONELLA! – Grita, puedo sentirlo en mi interior como se empuja y se mueve llevándome al borde del colapso, es grande mientras mi interior se contrae y se amolda a él.
—¡GIANCARLO! – Grito, no puedo más. – Ya no puedo más.
—Hazlo, yo tampoco puedo más. – Me responde.
Al final ambos llegamos al clímax al mismo tiempo…Puedo sentir como jadea en mi oído sintiendo algo extraño, él continua adentro
—Antonella — Me susurra, no digo nada solo me muevo un poco, vamos un poco más lento. — mmm…— Me besa el cuello, en si me está dejando chupetones… Cosa que me excita más. – Te gusta eso…
—A ti esto — Me pego al oído pasar empezar a pasear mi lengua por ahí, veo que le gusto porque suelta un gruñido, bastante fuerte y comienza envestirme más fuerte, llegando más profundo si es posible…
—Eso es trampa. – Protesta, para besarme de nuevo, interrumpiendo mi labor, no puedo quejarme así que me dejo llevar por él, mi mente se pone en blanco se acerca de nuevo el momento.
—¡GIANCARLO! – Grito.
—¡ANTONELLA! – Me dice, está vez sale de mi interior y se pone a un costado. – Gracias… Por darme una oportunidad… Te quiero, te amo — Pasa su brazo sobre mi cintura…aunque aquellas palabras, logran asustarme durante un momento.
—Gracias a ti — Le contesto antes de dejarme llevar por Morfeo.
Antonella:Las cosas que me ha contado ese hombre han sido terribles, pero ahora comprendo las razones que tiene Giancarlo para sentirse así, Giovanni estaba tan sorprendido como yo, y yo, simplemente Sali de allí tan rápido como pude, no he logrado comunicarme con Giancarlo, tiene su celular apagado, seguramente esta demasiado ocupado con sus pendientes, y quizás es mejor que no le cuente nada de lo que he averiguado, aunque admito que me duele que me oculte una cosa así, realmente, no se ni que debo pensar al respecto, han pasado solo unas horas desde que me entere de la verdad y no se como debo sentirme o como debo reaccionar al respecto.Giancarlo:Me siento hecho una furia, tan es así que realmente no puedo ni me quiero controlar. Se demasiado bien de que se trata todo este repentino interés después de tantos años, y esos regalos supuestamente desinteres
Giancarlo:Antonella esta rara, es como si me escondiera algo y si intento preguntar me advierte que no está para interrogatorios. Lo único bueno de hoy que fuimos donde Michael para que nos diga que todo está bien y que en unos días los sentiremos. Porque lo del sexo de los gemelos vamos a dejarlo como para nuestro aniversario de relación, es decir al día siguiente de la vendimia, ella lo decidió sin consultarme, pero mejor no la contradije porque me vio con mirada asesina si protestaba.Al final me pidió quedarse en casa de su madre porque deseaba ponerse al día con ella tal vez hasta ir de compras. Me ha dejado de lado. Aprovechare para hacer una visita pendiente, una que espero que me de la paz que estoy buscando.Antonella:Hace tiempo que no venía a la casa de los Spencer, la última vez fue cuando Alondra me hizo queda
Hola mis lectores, quiero pedir una disculpa si no he subido actualizaciones, e estado ocupada con cuestiones familiares, a partir del lunes retomo la actualizacion para el final de esta hermosa historia, gracias por su paciencia. Espero puedan comprender que la situacion se fue de mis manos y por ello les ofreco una disculpa. Espero sus comentarios y esperen tambien una nueva historia que pronto estara disponible en la aplicacion, se que han preguntado pro las actualizaciones pero hasta hoy tuve tiempo de avisar, nuevamente espero comprension y amor, de verdad una gran disculpa por las molestias que esto genero, no era mi intencion fallarles. Yubel.
Adam:Antonella sale más temprano de lo habitual y también al irse, siempre se va antes que llegue Giancarlo. Estoy segura que ese par a discutido por algo lo peor es que ninguno de los dos se abre. Antes ella lo hacia pero desde lo sucedido con Teodora le cuesta confiar, no hay necesidad que lo diga sus acciones lo muestran. Tal vez ya no esta tan contenta aquí y quiere irse, después de aquello quien no. Todos conocíamos la historia entre Giancarlo y Teodora, ninguno fue digno de advertirle.—Chau Adam, te veo mañana. – Se despide igual que todos los días.—Antonella ¿Podemos hablar un momento? – Le pregunto.Duda un momento: Está bien.—Acompáñame al otro salón. – Le indico, no es bueno discutir esto en público.—¿Qu&ea
Antonella: Desde la operación Giancarlo a estado serio y extremadamente sobreprotector. No entiendo el motivo, mi madre dice que es por el embarazo sin embargo antes no estuvo así, sin olvidar esos obsequios que llegan a los bebes. Quiero reclamarles a los de la tienda y exigir saber quien los envía porque puede ser algún loco, Giancarlo no deja. Según él porque son tonterías sin importancia, lo peor es que sospecho que conoce al misterioso remitente. Supongo que no tendría que preocuparme pero me es molesto. Lo que ha sido más difícil en este tiempo es tener quieto a Giancarlo, es peor que niño chiquito. Desde la operación si no esta a mi lado saca loco a Adam para ver las cosechas. Al menos ya tomo de nuevo el interés en el trabajo porque Adam me conto que desde que me fui su único plan era como comunicarse conmigo y solucionar todo, después cuando se entero que iba a ser padre se leyó todos los libros sobre paternidad, cuidados en el
Giancarlo:Despierto y lo primero que busco con la mirada es a Antonella o a Adam.—Hasta que por fin despiertas. – Escucho una voz indeseable.—¿Qué haces aquí?— Mi tono es molesto.—No deberías alterarte luego de una operación, es riesgoso. – Por desgracia tiene razón.—¿Qué quieres? Hasta donde recuerdo usted y yo no tenemos ningún parentesco. – Le contesto.—Negar lo innegable. Mírate, eres igual a mi. – Me dice.Me rio: Yo no le quite su herencia a nadie, ni abandone a una mujer embarazada y menos a mi hijo. Tampoco soy un golpeador.—El enojo se ve en su rostro.—Son situaciones que ameritaron dichas acciones. – Se justifica.—No me interesa







