MasukEl dueño de la tienda miró el auto estacionado y, al parecer reconociendo a un cliente habitual, se acercó a saludar.—¿Recién sales del trabajo? ¿Vas a comprar cerveza otra vez? ¿La misma marca que la última vez? Nicolás sonrió.—Sí. Lo de siempre.El dueño recordaba bien a los clientes frecuentes, y a este le causaba una impresión particular. La cerveza que no era fácil de vender en la tienda, era la única que a él le gustaba. Al escuchar la voz, Lía se volvió y los miró. Al ver a Nicolás, sus ojos brillaron como si hubiera encontrado un salvador.—¡Eres tú! ¡Perfecto!Nicolás arrugó el entrecejo, pero antes de que pudiera hablar, el dueño le preguntó, confundido:—¿Se conocen?Antes de que él respondiera, Lía se adelantó.—¡Somos viejos conocidos! Definitivamente el cielo me está ayudando. Señor, no se preocupe, ¿cuánto cuesta el power bank? ¡Se lo pago!—Pues puedes pagarlo según el precio marcado si quieres —dijo el dueño antes de regresar a la tienda por la cerveza.—¡Gracias! ¡
Ben asintió con la cabeza. Ya había anticipado que Jacob le contaría la verdad a Celia. Combinando el supuesto "accidente", el fallecimiento sospechoso del anciano, el posterior ataque de su familia contra el Grupo Rojas y la clara inclinación de la opinión pública, Celia también comprendió que todo era una trampa cuidadosamente planeada.—Todo está bajo control. No tienes que preocuparte —dijo Ben, mirándola.Ella respondió en voz baja:—Lo entiendo. Pero verte herido por esto… me duele el corazón.—Ahora estoy bien, ¿no? —Él sonrió—. Solo son heridas leves. Al menos a ellos les dejé la cara toda amoratada. No soy tan fácil de intimidar.Celia no pudo evitar sonreír ante sus palabras. Mientras Ben comía, ella recordó algo de repente y le preguntó en voz baja:—Hoy, con él…, ¿de qué hablaron?Ben arrugó ligeramente el entrecejo antes de alzar la mirada.—¿Estás preocupada por él?Ella se atragantó y desvió la mirada.—Solo preguntaba por curiosidad. ¡Por si te amenazó!Él vio a través
Él siempre había sospechado de la identidad del supuesto "Zeus Mendoza". Aunque había obtenido la confirmación por parte de Marcelo Zamora, esa duda persistía. Cómo podía un hombre que acababa de llegar a Ficus, que solo había visto a Celia un par de veces, ¿involucrarse tan fácilmente en sus asuntos? A menos que fuera él, César Herrera.Al ser descubierto, César no lo negó. Se quitó la máscara. —Parece que no pude engañarte. —Los Herrera han estado en caos por estar sin líder durante un año, pero tú usas una identidad falsa para venir a Ficus. Señor Herrera, se da una vida muy cómoda —dijo Ben con sarcasmo. César acarició con los dedos el borde frío de la máscara. Cuando alzó la mirada, la tormenta de emociones en sus ojos se había vuelto imperceptible.—Deberías saber mejor que nadie que solo hay una persona por la cual yo abandonaría las luchas internas y me arriesgaría a venir solo a Ficus. Mientras hablaba, dejó la máscara sobre la mesa. El sonido metálico fue especialmente ag
—¿Cuándo te volviste como mi padre, el viejo Zamora? ¿En serio te crees su hijo? —bromeó Yael sin poder contenerse. César se detuvo frente a su auto y abrió la puerta. —Soy yo quien te trata como a un hijo. —¡Vete al demonio! César terminó la llamada y recibió las fotos que Yael le envió. *** De regreso en el hotel, al salir del ascensor, lo primero que vio fue una figura esbelta y solitaria que lo esperaba en el pasillo desde hacía rato. Al ver sus ojos enrojecidos, se tensó y avanzó hacia ella con pasos largos.—César… —habló con voz temblorosa mientras agarraba su manga—. ¿Podrías ayudarme a encontrar a Ben? No puedo contactarlo. Celia mordió su labio. Las lágrimas cayeron por sus mejillas, golpeando el piso pulido de la habitación y también el corazón de César. Él arrugó el entrecejo, abriendo la puerta a su lado. —Entra primero y hablamos de eso.Al cerrarse, la puerta aisló el sonido del pasillo. Celia apretó las manos a sus costados. No sabía por qué había acudido a Cés
Al ver a Miguel, la expresión de Águila mostró una tensión evidente. Mirasol notó su cara y arrugó ligeramente el entrecejo antes de retirar la mirada, pensativa.—Todos están aquí —dijo Miguel con una sonrisa, saludando a Ferlín con una inclinación de cabeza—. Padre.Ferlín tomó su taza de té.—¿Ya te enteraste de las noticias?Águila apretó los puños involuntariamente. Una sensación de inquietud brotó en su interior. Desde que Miguel se había aliado con la familia Zamora de Starema, su postura claramente se había inclinado hacia la familia de Enzo. ¡Su regreso repentino definitivamente anunciaba algo malo!—Sí. El impacto de la opinión pública en línea es grande. Pero Enzo debe tener su una forma de manejarlo, ¿no? —Miguel se sentó en un sofá de la sala, con un tono despreocupado.Una empleada doméstica se acercó con mucho cuidado y le sirvió una taza de té de alta calidad. Enzo murmuró con desdén:.—Ben ya está manejando el asunto. En cuanto a los rumores falsos en línea… cuando la
Ben salía de la villa cuando su celular sonó. Era el hospital. —¿Es usted familiar de la señorita Celia Sánchez? Ben se tensó y arrugó el entrecejo, preocupado.—Sí, lo soy. ¿Qué le pasa?Después de escuchar lo que decía la persona al otro lado de la línea, su expresión se ensombreció y se dirigió rápidamente al garaje.—Entendido. Voy de inmediato.***En el hospital, en la sala de urgencias, una enfermera terminó de vendar la mano de Celia y le dio algunas instrucciones. Ella salió, sosteniendo su brazo. Al levantar la mitrada, vio a Ben acercándose rápidamente hacia ella.—¡Celi!—¿Ben?—¿Estás bien?La expresión de Ben era tensa y seria, llena de preocupaciones.—¿Qué pasó exactamente? ¿Cómo ocurrió el accidente?Celia bajó la mirada y estaba a punto de decir algo cuando dos agentes de tránsito se acercaron. —Disculpen, ¿cuál de ustedes es la señorita Celia Sánchez?—Soy yo —respondió Celia.—Señorita Sánchez, somos los investigadores del accidente. Necesitamos tomar su declarac







