Share

Capítulo 8

Penulis: Cristina López
last update Tanggal publikasi: 2026-06-23 15:56:01

— ¡No! — el grito salió sin permiso y me arrepiento de inmediato al ver sus rostros, asombro en el de los lideres y furia el de Jano. — Gracias, pero ya quedé con unos amigos. — solo espero haber sonado convincente, que la diosa me libre de estar cerca de esos idiotas.

— ¿Amigos? Pero si yo soy tu único amigo. — Jano, ¿qué mal tan grande te hice?

— Entonces no se diga más, pasaras tu cumpleaños con Jano, Kenan y Taylor. — la sonrisa de Jano se amplia y siento que estoy a punto de vomitar.

— Luna… — por favor, di algo, así sea que piensas morirte antes de estar con ellos.

— Sé que Taylor es muy borde contigo, pero se comportara, ¿verdad querido? — ¿borde? Pero, Luna, si su hijo es el responsable de la cicatriz de mi cabeza.

— No tienes nada que preocuparte, al igual que con los jóvenes de la cafetería, Taylor se comportara como es debido o enfrentara mi furia.

Asegura con voz firme el rey, y yo sé que estoy muerta, definitivamente, es mi fin.

La luna ya ha salido cuando retorno a la cabaña, en el fondo agradecida que luego de tantos estudios y análisis médicos, luna Esmeralda y el rey Lució me llevarán a cenar, sé muy bien que al ingresar en mi hogar ni siquiera un pedazo de pan duro espera por mí, es por eso por lo que casi sin hacer ruido ingreso por la puerta trasera, y a una velocidad casi ridícula subo a mi habitación, no queriendo llamar la atención de mi padre, no creo poder soportar otra noche de paliza, solo necesito dormir un poco, solo un poco, pero claro que lo que yo necesito y lo que el destino tiene para mí son cosas muy diferentes, bueno en realidad no debería de quejarme, la verdad es que por algún milagro mi padre decidió no golpearme esa noche, quizás consciente que en la mañana siguiente debería de prepararme para ir al castillo, algo que realmente estoy haciendo en este momento aunque… sé que nadie vendrá por mí.

Y mientras sigo maquillando mi rostro, para tapar los moretones que mi padre me hizo el día anterior, el olor a alcohol quema el aire, más denso que nunca, algo a lo que debería de estar acostumbrada, pero sin embargo no era el caso, y es que aunque no tenga loba, mi olfato es realmente muy sensible, para mi desgracia, y aunque mi oído podría ser el de cualquier persona normal, las risas de Richard son tan estridentes que incluso subían desde la planta baja, mezclándose con las voces roncas y los ruidos de vaso chocando contra la mesa, definitivamente mi padre no está solo hoy, eso está más que claro, aunque no podría decir con precisión a qué hora llegaron sus visitas, quizás desde muy temprano, tal vez desde mitad de la noche, de lo que sí estoy segura es que todos están ebrios.

No puedo evitar que mis ojos se nublen con lágrimas, se supone que hoy es “mi día”, que cumplo 18 años, y aunque se supone y se espera que el cumpleaños número 16 sea realmente el más esperado por todos, ya que el espíritu lobo se rebela, para las lobas, los 18 años también son importantes, es la edad que marca la diferencia entre una niña y una mujer que ya está lista para aparearse y procrear, es cuando ya has pasado el cortejo de tu mate, es donde muchas lobas finalmente dejan el hogar de sus padres, para vivir con sus compañeros destinados, por supuesto que este no será mi caso pero al menos… realmente deseo que mi loba aparezca, que sea cierto lo que dicen los médicos, que quizás todo sea un trastorno hormonal, solo pido ser normal.

Aunque en el fondo sé que hoy para mí solo será un recordatorio de que seguiré atrapada aquí, al menos hasta que finalice el Instituto, solo esa esperanza me queda, la promesa que los Reyes me han hecho, quiero creer que una vez que finalice el instituto me dejaran partir a buscar a mi madre, donde sea que haya huido, del cabron que resultó ser su mate.

—¡Y este año será distinto, ya verán! —la voz de Richard tronó, arrastrando sílabas, hinchada de orgullo falso. — El Alpha Lucio y la Luna Esmeralda mandarán un banquete entero para mi niña. ¡Mi hija es especial, la favorita de los Reyes!

Maldigo la hora que salí del refugio de mi habitación, pero ya es tarde para arrepentirse, por lo que simplemente me quedo parada en la escalera, rezando porque ninguno de ellos me vea, Mientras tanto las carcajadas de sus amigos sacudieron las paredes, pero sé muy bien que no es una risa de alegría, sino más bien de burla, aunque no sabría decir si se están burlando de mí o de mi padre.

—Claro, Richard, claro. —se oyó la voz de otro— ¿Y por qué no vienen ellos mismos a traerlo? ¿Eh?

—Porque están ocupados, idiota. —replicó Richard, golpeando la mesa— Pero este año… este año seguro mandan algo grande, ya saben es su mayoría de edad, sé que van a hacerle una fiesta enorme en el castillo, como siempre, ya lo verán. Y yo… yo tendré la mejor comida y bebida que hayan visto jamás.

No pude evitar soltar una risita amarga, tan baja que ni yo misma estuve segura de haberla emitido.

“Como siempre”.

En verdad no sé qué es lo que pasa por la cabeza de este hombre, es verdad que cada año había sido lo mismo, los Reyes mandaban a buscarme, Pero nada de lo que mi padre supone es lo que realmente sucede, los Reyes simplemente tenían un detalle conmigo, preparaban una pequeña cena en el castillo, un pastel sencillo, un par de regalos modestos, y como invitados eran ellos, los príncipes y yo. Nada más, bueno a veces asistía algún Beta de confianza, aunque creo que eso se debía simplemente a que Taylor llevaba alguno de los luchadores para burlarse en silencio de lo patético que eran mis cumpleaños, pero claro por supuesto Richard no tenía cómo saberlo, el jamás asistía, siempre ponía algún pretexto, creo que en el fondo tenía miedo de que los Reyes supieran de que él me golpeaba de alguna manera, muchas veces se lo habían advertido debía de cuidarme, pero para Richard era lo mismo que si escuchara que debía de golpearme, o quizás simplemente no tenía ganas de avergonzarse aún más de mi existencia, lo que fuese Richard simplemente se quedaba aquí bebiendo, y fanfarroneando por supuesto repitiéndole a todo el mundo que su hija era la favorita de los Reyes, que disfrutaría de un gran banquete al estilo real, porque por supuesto yo debía de traerle cualquier cosa que sobrara, y claro que lo hacía.

Lanjutkan membaca buku ini secara gratis
Pindai kode untuk mengunduh Aplikasi

Bab terbaru

  • Cuando la presa se convirtió en reina   Capítulo 112

    Sol había heredado la luz de Taylor y el fuego de Sky, pero había elegido manifestarlo a su manera. Su cola demoníaca, dorada como el sol del mediodía, no solo era un arma. Todo lo que atravesaba con ella se convertía en oro, piedras, trozos de metal, incluso juguetes rotos. La pequeña no tardó en descubrir que podía “arreglar” las cosas de los sirvientes convirtiéndolas en piezas preciosas.—Solo los objetos, Sol. —le repetía Sky, paciente— Nunca a las personas.La niña asentía muy seria… y al día siguiente aparecía con una cuchara de madera convertida en oro macizo.En forma de loba, Sol rugía y de su garganta salía fuego puro, una llamarada dorada que hacía vibrar el aire. Los entrenadores reales ya habían pedido permiso para, algún día, integrarla en las defensas del reino. Taylor, mientras tanto, solo podía mirarla embobado.Luna, en cambio, se había inclinado hacia la gravedad y las sombras.Sus cuernos, pequeños pero poderosos, no eran solo un adorno. Podía hacerlos crecer y ex

  • Cuando la presa se convirtió en reina   Capítulo 111

    Las consortes fueron convocadas días después al salón del trono, a pesar que 5 años atrás se las había librado de su cargo, de su condena, todo cambio llevaba su tiempo, La separación de las mujeres de la corona, del poder, de todo lo que aquello conllevaba, requería tiempo, palabras correctas, pero sobre todo, Azazel quería asegurarse de que sus familias no pudieran volver a utilizarlas, por supuesto que el rey durante todo ese tiempo no las visitaba con otra intención que no fuese el de simplemente tomar un té con una vieja amiga, a eso por supuesto sumada la presencia de Lilith.Ese día cuando ingresaron al salón, quizá por última vez, ya no vestían como adornos de lujo, sino como mujeres hermosas que valían por sí mismas, llevaban ropas cómodas, pero dignas, sin marcas de pertenencia más que sus propios nombres. Azrael las esperó de pie, sin corona, con Lilith a su lado, El rey no esperaba a ningún viejo amor, porque amor entre ellos jamás hubo, por supuesto que les guardaba un gr

  • Cuando la presa se convirtió en reina   Capítulo 110

    El tiempo, al fin, dejó de ser enemigo.Habían pasado varios años desde la caída de la familia de Morgana y su ejecución en la Sede de Justicia. Las cicatrices del reino seguían allí, visibles en los barrios pobres, en los campos que aún se replantaban, en las miradas desconfiadas de algunos demonios viejos. Pero, poco a poco, el invierno de mentiras que había ahogado a Demon comenzaba a retirarse.Los hijos de Sky ya no eran recién nacidos.Con cinco años, Sol, Luna, Estrella y Orión seguían siendo pequeños, pero ya no tan dependientes del regazo constante de su madre. Caminaban, o volaban, o corrían en forma de lobo, por los pasillos del palacio con una naturalidad inquietante, como si hubieran nacido para gobernar esos corredores.Fue solo cuando Azrael los vio correr, reír, discutir entre ellos en tres idiomas distintos de la corte, que comprendió que el tiempo de su trono había terminado.No porque fuera débil, sino porque, por primera vez, el futuro le parecía verdaderamente seg

  • Cuando la presa se convirtió en reina   Capítulo 109

    Las horas habían pasado.Tanto los alfas como Sky se habían bañado y cambiado; ahora estaban vestidos de gala, como si el Pabellón Cielo se hubiera transformado en una pequeña sala de coronación íntima, conseguir todo lo que necesitaban para los bebés había sido un caos organizado, pañales improvisados, mantas suaves traídas a toda prisa, ropitas mínimas que los sirvientes casi cosieron en el aire, pero lo realmente difícil no había sido eso.Lo verdaderamente complicado había sido convencer a toda la familia real de que los dejaran solos.Tras un parto imposible, todos querían ver a los cachorros reales, los sanadores, las concubinas, los príncipes, incluso Azrael y Lilith habrían permanecido allí pegados si Sky no hubiera dejado claro, con esa mirada suya de princesa y reina al mismo tiempo, que necesitaba unas horas solo con sus alfas y sus hijos.Después de todo, lo que había ocurrido no tenía precedentes.En el Reino Demoníaco, un embarazo normal duraba dos años, en el Reino Lupi

  • Cuando la presa se convirtió en reina   Capítulo 108

    Taylor fue el encargado de recibir a los bebés, los limpio con paños limpios, y los envolvió con una torpeza dulce, colocándolos en el espacio libre de la cama, muy cerca de Sky, pero lo bastante lejos para no mancharlos con sangre.Y es que la sangre, era demasiada, la herida del vientre de Sky manaba rojo oscuro y sombras, una mezcla imposible que amenazaba con desbordarse, su rostro se había puesto pálido, y los labios amoratados, sus ojos, entreabiertos, se perdían en un punto lejano.—No… —murmuró, apenas audible— No me… no me dejen…—No te vamos a dejar. —respondió Kenan al instante, pegando su frente a la de ella— No te atrev… —su voz se quebró.Y Jano reaccionó, volvió a centrar toda su mente en la herida, frenó el pánico y recordó que había operado a lobos con las entrañas fuera, había detenido hemorragias imposibles y esta vez no sería distinto, no se lo permitía fallarle a la mujer que amaba.—Taylor, aprieta aquí. —ordenó, guiando la mano del guerrero para presionar justo

  • Cuando la presa se convirtió en reina   Capítulo 107

    Los colmillos de Kenan se hundieron en el cuello de Sky, en el mismo lugar donde ya la había reclamado, y una descarga de placer recorrió el cuerpo de la princesa como un rayo oscuro, superpuesto al dolor, que la llevo a arquear la espalda, esta vez por una mezcla imposible de sensaciones, tanto así que un sollozo de confusión escapo de sus labios.—Kenan… —susurró, entre lágrimas— No… no sé… qué… siento…Taylor aprovechó el momento y se inclinó sobre el vientre embadurnado de ungüento y, con un movimiento rápido, dejó que una de sus garras emergiera, entonces hizo un corte superficial, una línea apenas más profunda que un rasguño.—¿Eso duele? —preguntó, sin apartar la vista de los ojos vidriosos de Sky.La princesa parpadeó, respirando entrecortado porque el veneno de placer de la marca de Kenan aún vibraba en sus nervios.—No… —confesó, sorprendida— No sentí… nada.Taylor sonrió, era una sonrisa rota, desesperada.—Bien.Dijo y antes de que Jano pudiera reaccionar, el guerrero tomó

Bab Lainnya
Jelajahi dan baca novel bagus secara gratis
Akses gratis ke berbagai novel bagus di aplikasi GoodNovel. Unduh buku yang kamu suka dan baca di mana saja & kapan saja.
Baca buku gratis di Aplikasi
Pindai kode untuk membaca di Aplikasi
DMCA.com Protection Status