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Capítulo 219

Author: Xenia Estela
Sebastián permaneció allí en silencio. No necesitaba hacer alarde de nada. Su rostro distinguido y elegante, junto con su porte sereno, hacía que todas las miradas del lugar se dirigieran inevitablemente hacia él. Era tan deslumbrante que nadie podía apartar la atención de su presencia.

—Periodista de ALLURE, hace un momento dijiste que, si la señorita Cecilia demostraba que tenía el nivel necesario para merecer el título de campeona, te disculparías públicamente con ella. Ahora que la señorita
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    Cecilia soltó un bufido de desprecio.—La que ha perdido la razón eres tú. ¿De verdad vale tanto la pena ese sinvergüenza como para que vengas a defenderlo?—¡Samuel no es ningún sinvergüenza! Es un hombre extraordinario. El proyecto Nueva Esperanza que él representa acaba de ganar un premio internacional. Es un proyecto capaz de corregir defectos congénitos del cuerpo humano y beneficiar a toda la humanidad. ¡Es un hombre admirable!—¿Y qué? ¿Adónde quieres llegar?Alicia se mordió el labio, como si le costara decir lo que tenía en mente. Sin embargo, al final reunió el valor para hablar.—Por eso lo admiro. Espero que dejes de hacerlo dudar de sus sentimientos. Tú ya estuviste casada, aunque ahora estés divorciada, sigues siendo una mujer que se casa por segunda vez, y ya no estás a la altura de Samuel. ¿Para qué sigues teniéndolo pendiente de ti? Solo te aprovechas de que está enamorado para alimentar tu vanidad.Al escuchar aquellas palabras salir de la boca de Alicia, Cecilia se q

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    Cuando Rocío regresó a la casa de los Sánchez, Eduardo estaba sentado en el sofá de la sala.El auto de Liliana no estaba afuera, así que debía de haber salido.Las palabras sarcásticas y mordaces de Cecilia volvieron a resonar en su mente. Rocío cerró los ojos y respiró hondo antes de dirigirse directamente hacia Eduardo.Se sentó en el sofá frente a él.El hombre estaba leyendo el periódico. Al escucharla acercarse, levantó la vista para echarle un vistazo y enseguida volvió a bajar los ojos.—¿Sabes dónde estuve hace un rato?—¿Cómo voy a saberlo?—Estuve con Cecilia. Me exigió que le pidiera disculpas por haber dicho que había plagiado su fórmula. También me dio tres días para disculparme públicamente. Si no lo hago, destruirá mi estudio.—Ajá.Eduardo reaccionó como si estuviera escuchando algo de lo más común, sin mostrar el menor interés.Rocío apretó las uñas contra las palmas de las manos.—¿No vas a decir nada?—¿Qué quieres que diga?Eduardo volvió a mirarla de reojo, con in

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    —¿Eduardo lo ha reconocido? ¿Ha dicho públicamente que el bebé que llevas en el vientre es suyo?Cecilia le lanzó la pregunta con toda tranquilidad, y Rocío se clavó las uñas en las palmas.—¡Es cuestión de tiempo!—Eso es lo que te repites para consolarte.Cecilia soltó una risa despectiva.—Mientras Eduardo no reconozca públicamente que el bebé que esperas es suyo, seguirás siendo una madre soltera que tuvo un hijo fuera del matrimonio. Tu bebé nacerá sin que nadie lo reconozca como hijo de su padre. Rocío, ¿cómo puedes caer tan bajo? ¡Ni siquiera eres capaz de darles a tus hijos una familia de verdad! Vives escondiéndote de los demás, como si tuvieras algo de qué avergonzarte, y tus hijos acabarán pagando las consecuencias. Crecerán soportando las burlas y los juicios de la gente, igual que tú. Dime, ¿qué futuro les espera con una madre como tú?Aquellas palabras fueron como un puñal que dio justo en la herida de Rocío.Su rostro se puso rojo de furia.—Después no digas que no te lo

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