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Capítulo 220

Autor: Xenia Estela
Incluso los rastros de la intrusión del hacker en la dirección IP estaban completamente documentados.

La mente de Leonardo quedó completamente hecha un caos. Se negaba a creerlo, pero las pruebas estaban ahí, frente a sus ojos.

Cerró los ojos con desesperación, al borde del colapso.

Dentro de él, una bestia rugía, se retorcía de rabia y aullaba fuera de control.

No era verdad. No podía ser.

—Todo lo anterior constituye el desarrollo completo de este caso. Los hechos han demostrado que la obra qu
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  • Cuando me volví a casar, mi ex acabó en la UCI   Capítulo 305

    Antes de que pudiera darse la vuelta, Sebastián la tomó de la muñeca y tiró de ella.—¿No es más complicado así? Hazlo aquí. No puedo estar sin alguien que me cuide.—Pero hace un momento le pidió a Cristina que...—¿Acaso me lesioné por salvarla a ella? Me lastimé por salvarte a ti. ¿Te parece justo que otra persona me atienda?Cecilia se quedó sin palabras.Sebastián miró de reojo sus pies descalzos, tomó el celular y llamó a alguien.—Cómprale unas pantuflas de mujer a Cecilia. También varias mudas de ropa, maquillaje y todo lo demás. En fin, compra algunas cosas de las que usan las mujeres.—Sí, cuando lo tengas todo, tráelo aquí.Después de colgar, Cecilia lo miró con preocupación.—Señor Sebastián, ¿para qué compra todas esas cosas?—Vas a quedarte aquí para cuidarme.—Mi casa está muy cerca de aquí.—No puedo estar ni un minuto sin alguien a mi lado.Cecilia hizo un puchero, molesta.—Usted es mi jefe. No estaría bien que me quedara a vivir aquí, la gente podría empezar a hablar

  • Cuando me volví a casar, mi ex acabó en la UCI   Capítulo 304

    —Señorita Cecilia, ¿vino a visitar a Sebastián? Pase, por favor.Cristina reaccionó y enseguida invitó a Cecilia a entrar, comportándose como si fuera la dueña de la casa.Tras la sorpresa inicial, Cecilia logró serenarse. Esbozó una sonrisa forzada y respondió:—Me enteré de que al Señor Sebastián le dieron el alta, así que aproveché que estaba por aquí para venir a verlo. Solo pasaré un momento y me iré.Cecilia entró en la casa.Cristina abrió el zapatero y echó un vistazo a los zapatos. Luego sonrió con impotencia.—Disculpe, pero Sebastián nunca deja que las mujeres vengan a su casa, así que no tiene pantuflas para ellas. Solo tengo este par. Mejor póngaselas usted y yo usaré las de él.Dicho esto, se puso unas pantuflas de hombre y, con toda generosidad, le cedió las suyas a Cecilia.Por alguna razón, aquello le cayó mal a Cecilia.Sebastián nunca dejaba que las mujeres fueran a su casa, pero allí había un par de pantuflas de Cristina.Quizá ella no debería haber ido.—No hace fa

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    Gloria preguntó, desconcertada:—¿Buscar dónde vivir? ¿Por qué?Cecilia le explicó lo que había sucedido.Gloria enseguida le propuso:—¡Qué coincidencia! Tengo una propiedad desocupada a mi nombre. ¿Qué te parece si te la vendo?—¿Dónde está?—En Residencial Altavista.A Cecilia le sonaba aquel lugar. Tras pensarlo un momento, recordó algo.—¿Residencial Altavista? ¿No es donde vive Sebastián?Gloria sonrió de oreja a oreja.—¡Sí! Por ahí no basta con tener dinero para comprar una propiedad. En aquel entonces, me encantó la casa donde vivía Sebastián y me gustó tanto el lugar que estuve insistiendo durante medio año hasta que aceptó comprarme una también. Pero mis papás no me dejan vivir sola fuera de casa, así que nunca la he ocupado.—Está demasiado cerca del Señor Sebastián. No creo que sea lo más conveniente.—¡Mira nada más lo que dices! Sebastián estuvo a punto de perder la vida por salvarte. Si vives cerca, podrás cuidarlo con más facilidad. Además, si vuelve a ocurrir algo, te

  • Cuando me volví a casar, mi ex acabó en la UCI   Capítulo 302

    Cecilia no podía hablar. Las lágrimas seguían corriéndole por las mejillas sin parar.Volvió la cabeza y miró fijamente la unidad de cuidados intensivos que tenía detrás. Una de las enfermeras pareció comprender de pronto lo que ocurría y se apresuró a explicarle:—Señorita, no nos malinterprete. No estábamos hablando del paciente de aquí. Él despertó anoche y ya está fuera de peligro. Ahora se encuentra en una habitación VIP del último piso.Cecilia se levantó de golpe. La esperanza volvió a encenderse en ella y, sin perder un segundo, salió corriendo hacia el último piso.Cuando encontró la habitación de Sebastián, lo vio acostado tranquilamente en la cama.Se acercó a él con pasos pesados, como si apenas pudiera avanzar. Al llegar junto a la cama, las lágrimas volvieron a correrle sin control.Bajó la cabeza y se mordió el labio, esforzándose por no hacer ruido.—Pero si no me he muerto, ¿por qué lloras?Una lágrima cayó sobre el dorso de la mano de Sebastián. Él acababa de desperta

  • Cuando me volví a casar, mi ex acabó en la UCI   Capítulo 301

    —Ahora solo nos queda rezar para que el Señor Sebastián salga pronto del peligro —dijo Emilio, incapaz de ocultar su preocupación.Cecilia también rezaba. Si dependiera de ella, daría lo que fuera con tal de que no le pasara nada.Como ya no corría ningún peligro, ese mismo día le dieron el alta.Al caer la tarde, regresó a la villa donde vivía. Apenas cruzó la entrada de la urbanización, algunas personas que pasaban por allí comenzaron a señalarla y a murmurar sobre ella.Al principio no les prestó atención y siguió caminando hacia su casa, pero, cuando estaba a punto de llegar, se encontró con otras dos señoras.Ambas la miraron con desprecio y cierta repugnancia.Hablaron deliberadamente en voz alta, como si quisieran asegurarse de que las oyera.—Las mujeres de hoy en día ya no tienen vergüenza. Quién sabe con cuántos hombres se habrá metido esta. No hace más que armar escándalos en el residencial y alborotar a todo el mundo. Se supone que aquí vive gente de dinero y, por culpa de

  • Cuando me volví a casar, mi ex acabó en la UCI   Capítulo 300

    —Señor Sebastián, hemos revisado minuciosamente todas las pistas que nos proporcionó, pero no hemos conseguido averiguar la identidad de esa persona.Leonardo se sintió frustrado.—¿Cómo es posible que no hayan descubierto quién es?—La otra parte borró todos sus rastros. Ya he recurrido a todos mis contactos, pero sigo sin encontrar nada.—¡Sigan investigando hasta que averigüen quién es!Leonardo colgó de mal humor y se apresuró a justificarse ante Cecilia.—Cecilia, ¿lo ves? De verdad no conozco a esa persona. Si supiera quién es, no tendría que esforzarme tanto ni mandar a mi asistente a investigar su identidad.Cecilia ya no quería seguir escuchando sus excusas hipócritas. Apartó las sábanas, se levantó de la cama y salió de la habitación.Leonardo quiso seguirla, pero al verla alejarse a paso rápido, dio un par de zancadas tras ella y terminó deteniéndose.Mientras contemplaba la espalda de Cecilia, su mirada se fue apagando poco a poco. Desde el primer instante en que despertó,

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