El jardín trasero de la residencia Chaves era un espacio donde Cecilia cultivaba toda clase de flores exóticas para sus perfumes. Las cuidaba con esmero, como si fueran sus propias hijas.Mientras bajaba las escaleras a toda prisa, ya le daban vueltas en la cabeza todo tipo de conjeturas.¿Se habría vengado Rocío por lo del perfume, instigando a Rosita a arrancarle las flores? Sin embargo, al llegar al lugar, comprendió que la situación era mucho más grave de lo que imaginaba. Rosita no solo le había arrancado las flores, ¡hasta había incendiado su jardín! Las especies exóticas que había plantado una a una a lo largo de tres años habían quedado reducidas a cenizas bajo las llamas. Datura, romero, rosas negras, cardamomo, geranio, salvia esclárea... todas sus flores, conocidas y desconocidas, convertidas en ramas carbonizadas, esparcidas por el suelo en una masacre silenciosa.Rosita estaba allí de pie, llorando a moco tendido. Entre sollozos, se disculpaba: —Perdón, Señora Cecili
อ่านเพิ่มเติม