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Alan en la empresa

Author: Angel Summer
last update publish date: 2026-09-11 11:22:03

En las empresas Lancaster, Noah caminaba por el enorme hall principal con ese porte elegante e intimidante que lo caracterizaba. Su impecable traje negro, combinado con la camisa blanca y la corbata perfectamente ajustada, hacía que su presencia impusiera respeto incluso antes de hablar. Bastaba verlo aparecer para que los empleados enderezaran inmediatamente la espalda, apuraran el paso y fingieran estar completamente concentrados en su trabajo. Algunos bajaban la vista al cruzarse con él, otr
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  • Cuidando a la Hija del CEO    Ese hombre no quiere vivir o qué.

    En la mansión Lancaster el almuerzo transcurría con tranquilidad. El aroma de la comida recién preparada llenaba el comedor mientras Lily hablaba sin parar acerca de sus juguetes nuevos y Oliver intentaba alcanzar un trozo de pan desde su silla. Noah, sin embargo, apenas participaba en la conversación. Toda su atención estaba puesta en Olivia.Le sirvió un poco más de ensalada, le acomodó un mechón de cabello detrás de la oreja y volvió a llenarle el vaso con limonada mezclada con miel.Bella los observó unos segundos antes de sonreír.—¿Pasó algo? Sobreproteges más de lo normal a Oli.Noah dejó el vaso frente a Olivia y acarició lentamente su rostro con el dorso de la mano para ver su temperatura.—Anoche tuvo un poco de fiebre. Puede que se esté resfriando. Por eso hoy no fui a la oficina. Me quedaré todo el día con ella.Bella puso los ojos en blanco.—Claro... como si quedándote el resfrío desapareciera. Es un virus, tiene fecha de caducidad. Siete días y adiós.Noah levantó lenta

  • Cuidando a la Hija del CEO   Jamás dejaré a Bella

    La mañana siguiente comenzó con una calma que contrastaba por completo con la tormenta que se acercaba. Bella despertó abrazada a Baltazar, con la cabeza apoyada sobre su pecho. Levantó apenas el rostro y sonrió al verlo dormir. Su respiración seguía siendo profunda y tranquila, pero el ceño permanecía ligeramente fruncido. Incluso dormido parecía cargar el peso del mundo sobre los hombros.Algo le preocupaba. Bella besó su pecho, su cuello, y empezó a bajar, lento y suave, dejando besos y mordidas. Bal abrió los ojos de golpe y se aferró a las sábanas. Bajó su mirada y apretó los dientes.Se encontró con Bella subiendo y bajando escondida bajo las mantas.—Dioooos, Bella... Dejó caer su cuerpo hacia atrás tratando de contenerse, pero Bella no le daba tregua. Un gruñido bajo salió mientras sus manos se enredaban en su cabello.—Aargh, Bella... Bella, yo... ¡mierdaaa!El cuerpo de Bal se sacudió, siendo arrebatado por un placer que solo ella podía darle. Bella siguió, ahora más lento

  • Cuidando a la Hija del CEO   Jamás me casaré con esa mujer.

    La camioneta cruzó lentamente el portón principal de la mansión Valmont. Bella descendió con una sonrisa luminosa, todavía con el cabello despeinado por la brisa marina y el enorme diamante brillando en su mano izquierda cada vez que la luz lo alcanzaba. Había pasado todo el camino observando el anillo con una felicidad imposible de ocultar. Baltazar, en cambio, caminaba a su lado en silencio. Sonreía cuando ella lo miraba, pero apenas desviaba la vista, su expresión volvía a endurecerse.Bella entrelazó sus dedos con los de él mientras avanzaban por el jardín.—Amor... ¿estás bien?Baltazar giró apenas el rostro.—Claro que sí.Ella negó despacio con una sonrisa suave.—No. Ayer, desde que despertaste ayer, estás distinto. Más callado... más ido. ¿Pasó algo? ¿O... te arrepentiste de pedirme matrimonio?Baltazar se detuvo de inmediato. La miró como si aquella idea fuera absurda y, sin responder de inmediato, la atrajo contra su pecho. Sus brazos rodearon su cintura con fuerza y la bes

  • Cuidando a la Hija del CEO   Kassandra llegó

    La noche era perfecta. Ya llevaban dos días en la playa y, por primera vez en mucho tiempo, Baltazar sentía que el mundo se había detenido solo para ellos. La noche anterior Bella había aceptado, entre lágrimas y una sonrisa imposible de borrar, su propuesta de matrimonio. Ahora dormía completamente desnuda sobre su pecho, abrazándolo con una tranquilidad que solo encontraba cuando estaba entre sus brazos. El diamante del anillo brillaba tenuemente bajo la luz de la luna que entraba por el ventanal abierto.Baltazar no podía dejar de mirarla. Siempre ocurría lo mismo.Cada vez que hacían el amor, Bella se quedaba profundamente dormida apenas unos minutos después, como si todo su cuerpo encontrara la paz únicamente con él. En cambio, Baltazar jamás conciliaba el sueño de inmediato. Prefería observarla, recorrer con la yema de los dedos la suavidad de su piel, memorizar el contorno de su espalda, la curva de sus caderas, el movimiento lento de su respiración y la manera en que algunas h

  • Cuidando a la Hija del CEO   Vengo por mi esposo

    La noche envolvía la finca Valmont en un silencio inquietante. Desde el despacho, Jack revisaba con calma varios documentos relacionados con los próximos envíos. Sobre el escritorio descansaban mapas, rutas marítimas y una taza de café que ya comenzaba a enfriarse. De pronto, algo hizo que dejara de escribir.El silencio, no era un silencio normal, era un vacío absoluto.No se escuchaban las radios de los guardias, ni las botas recorriendo los pasillos, ni las conversaciones apagadas de los hombres que siempre vigilaban la propiedad. Ni siquiera el viento parecía atreverse a romper aquella quietud.Jack dejó lentamente el bolígrafo sobre la mesa, todos sus años de entrenamiento hicieron que su cuerpo reaccionara antes que su mente.Tomó su arma, la revisó con movimientos rápidos y silenciosos. Luego apagó la luz del despacho, se acercó a la ventana con cautela.Frunció el ceño, los puestos de vigilancia estaban vacíos, ni un solo hombre.Aquello era imposible.Destrabó el seguro de la

  • Cuidando a la Hija del CEO   Se sintió bonito

    Baltazar ya servía la cena. A través del enorme ventanal se veía el mar golpear suavemente la arena bajo la luz del atardecer. Bella caminó hasta una de las ventanas y la abrió por completo para dejar entrar la brisa salada y el inconfundible sonido de las olas.—Amo esto. Me encantaría vivir en la playa. Amo el mar. ¿Sabes qué día es hoy?Baltazar, que estaba cortando un trozo de carne, dejó caer el cuchillo sobre la tabla.Su mente comenzó a trabajar a mil por hora.¿Aniversario? No... ¿Cumpleaños? No... ¿Primer beso? Tampoco... ¿Navidad? Menos... ¿Qué día es hoy? ¿Qué olvidé? Dios, ¿qué olvidé?Bella lo observó unos segundos y terminó riéndose.—Hoy es luna llena.Baltazar levantó lentamente la vista y dejó escapar un enorme suspiro de alivio.—Ah... eso. Claro... tenía completamente presente que era hoy.Bella soltó una carcajada.—¡Hubieras visto tu cara de terror! ¿Pensaste que habías olvidado alguna fecha?—No, claro que no.—Mentiroso.Baltazar rio por lo bajo mientras pinchab

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